miércoles, 4 de febrero de 2009

Crónica laboral

Inaguro este blog con una entrada nostálgica. Uno de mis mejores amigos del trabajo fue despedido (en mi óptica) injustamente, lo que realmente me parece horrible. Cuando no esté el elemento M, ¿Con quién me voy a informar de los chismes de la oficina? ¿Con quién pasearé por estos espantosos rumbos Chapultepeanos Moralianos? ¿A quién le contaré que me gusta tal o cual palurdo? Estoy muy triste.
Eso me recuerda cuando abandoné el trabajo anterior. Eramos una familia muy feliz (excepto por la estúpida jefa que nos aterrorizaba a diario), saliamos a comer juntas, a fumar, a echar chisme, a burlarnos del imbécil que mantenía la página web... En fin, eramos una unidá, estabamos anquilosadas (palabra culta, apunten). Pero las perspectivas de trabajo mejoran y me fui por una jugosa cantidad (consideren jugoso un sueldo medio para alguien que acaba de salir de la universidad) , menos lejos de mi casa, más cerca de mis amistades condesianas y ¿romianas? bueno, de la Roma. Y la familia feliz se desintegró.
Chinos y La señora C se quedaron sin su elemento más joven pero aún seguían unidas. En noviembre me enteré que corrieron a Chinos. La metieron a una oficina con tres abogados, la jefa mayor y la acosaron hasta que firmó su renuncia. Entre el shock de que la despidieron sin previo aviso y que ese mismo día tuvo que sacar sus cosas por políticas de la empresa. Nada amable, pinche editorial.

La señora C se quedó sola, ya ni siquiera la estúpida jefa estaba para aterrorizarla. Se quedó sin familia, digamos que casi huérfana. Nos platicaba (porque nos seguimos viendo) que en la fiesta de fin de año sentía como que no cabía en ningún sitio, como parche mal pegado.

Así me siento hoy, sin la parte ruidosa de los tres mosqueteros (o los papás -aclaro, no son gays- de la niña nueva -que soy yo-, jojojo). Esa parte se fue.
Mi otro papá (digamos la parte que te regaña y te mete en cintura cuando haces babosadas, pero igualmente shida) hoy me dejó el recado de que comería sola.
Gracias crisis, por separar familias laborales felices. Ahora soy casi huérfana, me siento como parche mal pegado y para colmo, tengo que comer sola.

Te extraño pipipipipíííí.