jueves, 26 de febrero de 2009

Las amistades con hombres rifan... Pero también joden

Creo que convivir con hombres está haciendo estragos en mí.
Y no me refiero a preferencias sexuales (como seguramente muchos pensaron, ¡pervertidos!). Me refiero a un asunto de femeneidad y formas urbanísticas, y de etiqueta que corresponden a una señorita decente... cha.
Hoy en la tarde, mientras me dirigía junto con una nueva amiga del trabajo, a tomar un maravilloso te chai (mmm, te chai) (mmm, lo que sea...) noté que he perdido muchos algos de mujer. Me explico.
Estaba hablando por teléfono con el buen Flaco sobre mi computadora. Mientras hablabamos, en mi conversación se mezclaban frases como, "ese gordo es una mierda" (el que le dio mantenimiento a mi compu la vez anterior y por cierto, no la dejó bien) o "quítale todas las chingaderas que no sirvan" (refiriendome a unos programas que sólo quitaban espacio y/o velocidad) y mi favorita, "wey ¿qué pedo, cómo estás?" (un bello y amistoso saludo).
¡¿Ohhh, que me pasa?! En que momento evolucioné del ¡Hola amigui! (cuando saludaba a Mi Marido) al ¿qué pedo, wey? . ¿De vestirme de colores, a sólo usar negro y gris? De tomar vino a tomar cerveza? (En realidad siempre me han gustado las dos cosas, pero lo menciono para dramatizar).
La verdad me dio un poco de pena con la Amika, que es toda femenina y dulce. Así que cuidé mi lenguaje y hasta hablé un poco fresa. Pero me sentí medio falsa.
¿Hasta dónde llega la autenticidad de una persona?
La verdad es que desde la adolescencia en el afán de ser distinta a las demás, empezaron a gustarme muchas cosas que no le gustaban al resto de la población femenina de mi edad. Un ejemplo clarísimo es que mientras Gatona Tesoro y yo escuchábamos a Metallica, Guns and Roses y por supuesto The Cure (y MORÍAMOS) por Robert Smith, las otras púberes oían a Backstreet boys, Britney Spears, Christina Aguilera y un asqueroso etcétera más. (Lo siento, me quedó la fijación de odiar la música baratona.)
Cuando en la prepa conocí a "Los Chivos Tizos", (no es albur, así se autoproclamaban) es decir, cinco adolescentes raros que rockeaban gruesísimo con Panda, Moderatto y La Barranca, la vida ya no fue igual. (Menciono sus alias por si alguna vez llegan a ver este cuchitril: Greñas, PPToño, Nahím, Johny y el Jerry.
Si antes era una rara-freak, cuando me hice su amiga lo fui aún más. Con ellos tuve que aprender bellas actividades como decir albures, groserías, pelea callejera, a comer fishes de la muerte, etc. En fin, a comportarme como hombre.
Cuando dejé de verlos y retomé a mis amistades femeninas, volví a la "normalidad". Pero eso sí, con el orgullo de que ya ningún hombre podría hacerme de lado por ser "delicadita".
Y así seguí toda la Universidad. Me olvidé de la idea de que hacer amistad con mujeres era muy complicado y tuve muchas amigas. En la editorial hice dos excelentes amistades en un ambiente de casi puras mujeres.
Peroooooo...
Cuando llegué aquí (a mi trabajo actual) reviví mis tiempos preparatorianos. Otra vez los albures, otra vez las groserías como lenguaje común, otra vez reírme de mis congéneres por no entender lo que dicen los hombres.
Soy como una espía acreditada en el club de Toby.
Ahora sólo espero que con los cambios que llegaron (es decir, el rompimiento de mi bonita familia laboral compuesta de dos hombres), regrese a mi yo femenino.
Por lo pronto, empecé por poner una imagen de Kitty en mi celular.
(con una amenazadora sierra eléctrica en las manos, je je je)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Por cierto, yo soy el marido de la exiliada del país de las féminas. Y la verdad es que las entiendo, quién querría entre sus filas a una descuidada mujer que osa olvidar el mas delicado de los lenguajes (y no hablo del idioma francés) sino del el lenguaje femenino, tú sabes… lo mas fuerte que diría una dama sería… que “poca wey, eso si está super freak”. Pero no importa neurótica periodista, tranquila que en el mundo de los hombres podrás tener la corona que todas aquellas damas finas y de léxico olor a jazmín desean. Un aren de machos que se postre a sus pies por saber comprenderlos.
No se puede tener todo en esta vida, tu nunca sabrás que colores debes usar para un perfecto maquillaje de noche, aunque para eso tendrás un mariconsito que te lo diga, “espera… me está saliendo sangre de la boca, creo que me mordí la lengua.
Ya me limpie, decía; tú jamás sabrás lo que es desmayarse por ver a jeans, o a la quinta estación, pero no importa, tu te desmayaras por un golpe recibido en esas riñas masculinas.
Es así como funciona el mundo, yo por eso soy fan de la teoría ecléctica, y me gusta el gris.
Sólo ten cuidado de no ser elegida el próximo año en el carnaval de Veracruz como el rey feo, no te vallan a confundir.
Como sea mujer, yo siempre te voy a querer igual, la admiración que se puede existir por una mujer como tu, va más allá de un amiguis o de un qué onda hijo de.. $%&#4”#%:_;.
Pero aclaro… Conmigo, ni te atrevas jajajaja.