jueves, 12 de marzo de 2009

Los romances de oficina no rockean... PARTE2

En la entrega anterior, supimos porque los amores secretos son lo máximo, con sus respectivos límites.
Pero, ¿por qué un romance de oficina no rockea?
Antes que nada, los ligues laborales son perfectamente comunes. Como me decía el Flaco ayer, uno se enamora de lo que ve a diario. Y sí, es verdad. La convivencia diaria te lleva a relacionarte y conocer mejor a las personas, los temas se vuelven comunes. De repente te enteras de que les gusta la misma música, las mismas películas, tienen el mismo sentido del humor, lo empiezas a ver atractivo, esa camisa le queda bien... Y ¡zaz! ya estás engachad@.
Puede que haya muchos aspectos positivos, pero también (y personalmente creo que son los más) cosas muy negativas.
Las peleas ya no serán lo mismo de antes. Usualmente cuando alguien pelea con su pareja, cada quien toma su rumbo, se tranquilizan y se reconcilian. Pero si tienes a tu pareja en el mismo centro de trabajo... ¿A dónde te vas?, ¿cómo lo evitas?.
Porque el ámbito profesional no es lo mismo que estar en la escuela. Total, te cambias de salón o de lugar y el problema quedó resuelto. Pero no se puede decir lo mismo del trabajo. Si termino con mi pareja, ¿renuncio?. Y luego que la crisis no ayuda en nada y los empleos no se dan en los árboles... pues está complicado.
Alguna vez oí de un fotógrafo con el que trabajé en el anterior empleo, una frase que de tanta sabiduría, hasta parecía que la había inventado.
"Desde que troné con fulanita, con la nómina no me meto"
Ohhh, cuanta razón tenía Charming Pérez.
También puede que resulten cosas lindas. Por ejemplo, me viene a la memoria una pareja que conocí en la editorial. Ella tenía un novio nefasto, conoció a un chico en el trabajo, se enamoraron, ella dejó al nefasto y 10 meses después, ya estaban casados. Y realmente se les veía felices.
Y aunque ese es un caso entre mil, el cupido de las oficinas es cruel y no a todos ayuda. Hoy me enteré de una relación que se dio en una oficina y que está terminando muy mal...

Por eso, los romances de oficina... ¡SANGRE!

2 comentarios:

Daikaiyu dijo...

concuerdo con tu postura, hay que sacarles vuelta a los amores de oficina, por fortuna mis ultimos trabajos favorecen que aborresca a mis compañeras, jajajajaja, saludos, chido tu blog

Yey dijo...

mmm!!! dimelo a mi!!! el amor lo encontre en las oficinas!!! precisamente escribí algo parecido y llegue hasta tu blog!!! buscando ¡mas amores de oficina'!!!

Saludos!!!

ahhh Las mexicanas no seremos muy altas pero tenemos un encanto muy peculiar!!!