martes, 10 de marzo de 2009

Mi amor secreto es... PARTE1

En fechas recientes llegó a esta oficina de plagada de hombres (no tan agraciados), un espécimen del género masculino taaaan atractivo, que medio piso se lo come a diario... con los ojos.
Después del estupor inicial por tener a tan bello hombre atrás de mí (literal: su oficina está detrás de donde yo me siento) y de platicar con mi amiga sobre el cabello, la sonrisa, la nariz y el tra... de Mr. Miami (porque viene de esos lados y-no-es-rubio), además de suspirar como adolescentes zonzitas, llegaron a mí un par de reflexiones :

- ¿será que de verdad, si es muy guapo y no sólo es la novedad?

-¿el niño guapo del salón... sabrá que es guapo y que todas las féminas presentes mueren porque pase cerca de ellas?. (termino las reflexiones con cara de filósofa)

Esta es una situación típica de las escuelas (y ahora me doy cuenta, de las oficinas). Siempre hay el niño más guapo, por el que todas suspiran. De hecho, a mí me parece excelente que haya uno de esos en todos lados. Es un aliciente para llegar con una sonrisa los lunes.
Trepándome a la máquina del tiempo, me acordé de los galancitos de la secundaria. El que a mí más me gustaba se apellida (espero, porque creo que después se volvió yonqui) Dimas.
Buenoooooo, el tal Dimas era alto, con ojos color miel, piel paliducha y sonrisita tierna. Obviamente él no sabía que yo existía, pero a mí me gustaba imaginar que sí, y que yo era su amor secreto (este es el momento para las burlas. 5, 4, 3, 2, 1, yaaa, se acabó).
Después el muchachito en cuestión fue novio de una de mis amigas y bueno, yo me dediqué a fijarme en otros menos guapos y más alcanzables.
Desde aquellos remotos tiempos de la secu no lo he visto ni una sola vez. Y espero que así siga, prefiero mantener el bonito recuerdo de su perfecta figura, que toparme con un gordote descuidado con cara de beodo. (como usualmente ocurre, si no me creen, vean "Si yo tuviera 30").
Los amores secretos son increíbles. Encierran todo un universo de emociones y sobresaltos divertidos, combinados con risitas nerviosas e inoportunas apariciones de ataques de eritrosis*. Claro, son lindos siempre y cuando, sean sólo un juego para divertir las tardes ociosas y los deprimentes lunes. Pero cuando el amor secreto se convierte en amor imposible... bua. Ese es otro tema más profundo, más escabroso y más triste. (Este es el momento de derramar una lagrimita por los amores imposibles............¿ya?)
¡¡Oh los amores secretos!! los míos siempre han sido extraños, bizarros y curiosamente inalcanzables como hombres 8 o 9 años mayores que yo, inteligentísimos (tanto, que enmudezco enfrente de ellos) y por lo general con mínimas o nulas capacidades para relacionarse con la sociedad femenina.

Para terminar, YO Diablo Cody región 4, me declaro la más zonza y la más obvia para interactuar con mis amores secretos. Tengo tres conductas totalmente definidas como evitar el contacto visual, ignorarlos y desaparecer en cuanto los tengo a la vista. Así que para estas fechas, Mr Miami seguro que ya sabe que al menos, la que escribe estas líneas, suspira por su perfecto peinado de galán... y no de balneario.

COPETÍN.

Recuerden que en el trabajo y la escuela, lo más sagrado es la nómina (o la lista de asistencia). No hay nada más más desagradable que pelear con tu novio y que al otro día le tengas que pedir la tarea (o peor aún, llamarle jefe o jefa)

*eritrosis: Acción y efecto de ponerse rojo cuando se acerca el objeto del afecto.