martes, 7 de abril de 2009

Hoy me acordé de...

Por diversos acontecimientos ocurridos a lo largo del día (y eso que apenas son las 12pm), recordé mis puercos tiempos de la preparatoria. Ahhh que tiempos aquellos!!
Mis hermanos y amigos del círculo "maduro", me decían que esos eran los mejores años. En cambio, mientras cursaba el quinto año en la HHH Escuela Nacional Preparatoria UNAM, número 9 Pedro de Alba, pensaba: "sí claro, los mejores" (incluye sarcasmo a granel).
Cuando entré a la Universidad y voltee al pasado, reconocí la frasecilla como un hecho. Bueno, no sé si fueron los mejores, ¡pero cómo me divertí!.
Para empezar era jipi (pero jipi limpia), usaba guaraches de suela de llanta, blusas con la cara y las pinturas de Frida Kahlo y Remedios Varo, me pintaba una raya roja abajo de las pestañas inferiores, usaba esas garrillas que ahora llaman "chalinas", me hacía trenzas en el cabello para simular rastas (jajaja, rastas!!) y leía los libros "progre" que a mi hermana le gustaban en la Universidad (Milán Kundera, Jaime Sabines, Bukowski, William Burroughs, Fadanelli). Acababa de descubrir a Bob Marley y también empecé a fumar.
FUMAR
Recuerdo que comencé a los 17 años gracias a Magda y Norma, mis mejores amigas. Se fueron de vacación de semana santa a Guadalajara (a la que no me dejaron ir, but of course, thanks daddy) y llegaron con la novedá de que ya ¡¡fumaban y tomaban!!. Me enseñaron pero creo que he sido la aprendiz más lenta de la historia de la humanidad; tardé casi un año en saber como darle el golpe al cigarro. Y fumabamos benson mentolados (guácala!).
Hoy, a casi seis años de incluir en mi lista de gastos imprescindibles, una cajetilla de camel, estoy dejando de fumar. Pero no por conciencia, o por mi salud, por achaques propios de los 23 años o porque tenga un novio molesto al que le cague que fume (ni novio tengo). Lo hago porque ya casi... casi no se me antoja. Rarísimo.
Dejé de fumar mi cigarrito del mediodía una vez que estaba enferma. Después lo olvidé. Y también olvidé fumar el de después de la comida, y el de antes de dormir. Llegó el día que no fumé ni uno sólo de los tres que solía consumir.
Por cierto, hoy vi al chico guapo (que le dejan usar un corte estilo mohicana) (y que estoy secretamente enamorada de él) del piso nueve, al que le gusta fumar a las nueve de la mañana (justo mi hora de entrada). Jojjojo, que curioso y que suerte.
SUERTE
Después del segundo recorte del horror en el trabajo, me salvé. El clima que provoca el radiopasillo de un proximo recorte de personal es horrible. Por donde pases, todos tienen la mirada perdida, la cara pálida y en vez de decirte: "nos vemos mañana", te dicen "A ver si no nos corren".
Se supone que el recorte no me toca a mí, porque no estoy en nómina (pero uno nunca sabe). Aún así, el fin de semana la pasé pésimo, tuve terrores nocturnos, pesadillas, depresión, ataques de ira, bipolaridad, crisis de neurosis, migraña, obsesión con la infancia, episodios maniaco-compulsivos, visiones de vidas pasadas, escuché voces demoniacas, agorafobia y claustrofobia al mismo tiempo, y llevé a mis perras a la estética mientras comía helado de chocolate.
PERRAS (y perro)
Mis perras son adorablemente molestas. A veces las quiero tirar a la basura y comprarme un par de peluches de esos que respiran. Se cagan en todos lados, vomitan, rompen la bolsa de la basura (aún cuando tienen comida), arrastran el plato del agua cuando ya no tienen, ladran a la menor provocación, tiran pelo y se meten abajo de mi cama.
Pero también se ponen tristes cuando me ven llorar, son a las únicas que les da gusto cuando llego a mi casa (ja, no es cierto mami), me vuelvo terriblemente popular cuando las paseo y cuando mi hermana se cayó, ellas nos avisaron (son todas unas heroínas).
Apenas puedo con dos animales de estos, cuando mi cuñaá me dice que me va a encargar a su perro durante la semana santa. Mi primera reacción fue de horror, pero después me acordé que ella cuida a mi canario neurótico (como yo) cuando salgo de vacaciones. Chale
Pero espero que no sea tan molesto. El canino en cuestión se llama "killer" y es peludo con cara de ternura (el jueves, espere fotos del susodicho).
FIN
Y como no sé terminar esta entrada, lo haré con una frase de Goya que leí en el periódico y que no tiene nada que ver:
"La fantasía aislada de la razón, sólo produce monstruos imposibles"
COPETÍN
Por favor, nadie me felicite por dejar mi mal vicio. Lo único que pasará es que volveré a fumar con el mismo entusiasmo de hace seis años.
ya.. fin

5 comentarios:

Yey dijo...

ummm!!! la Preparatoria!!! si que es una de las mejores etapas!!!
Yo nunca aprendí a fumar, por lo tanto no fumo y el cigarro me molesta mucho!!! =)
y de casaualidad no ves gente Muerta???
Suerte la de vivir en este país!!!
Tengo un perrito Chihuahua y también se pone re'feliz cuando llegó a mi casa!!!
Te das cuenta que tienes una entrada muy Variada???
Esta divertida, Habla de todo un poco!!!
=)

Diablo Cody región 4 dijo...

jajaja, estuve a punto de escribir, vi gente muerta... pero no me sonó. Gracias Yey!

Daikaiyu dijo...

jijiji, me gusto como hilaste la historia :P el cigarro es un amigo al que no le hablo bien ni muy seguido, sera que no lo trago? jajaja bueno te mando saludotes mi estimada ex-hippie (o aun lo practicas?) kisses

mimi dijo...

Buena crónica

DÆMOИ dijo...

Mientras no sean los del vaquero (Marl-something), esos dejan un sabor algo asqueroso en la boca.

Yo deje de fumar cuando la situación económica no me lo permitió mas.

Burroughs es chido, Naked Lunch en particular es muy disfrutable de leer (y la película también, es como una pseudo-precuela-secuela alterna).

Que bueno que los episodios no fueron maniaco-convulsivos, sería difícil pasar por el tratamiento de electrochoque.

Saludos desde acá