domingo, 3 de mayo de 2009

Brandy y Cognac

Pues ya estoy de regreso.
Mi estado de salud avanzó positivamente durante la semana (no sé si pueda decir avanzó como sinónimo de mejoró, pero ya lo hice).
Aunque por disposición federal no asistí al trabajo, tampoco pude salir porque aún no voy al médico para que me de un mugre papel donde diga, "Usted ya no es fuente de microbios y virus indeseables. Puede reincorporarse a la sociedad, sin que la vean con cara de asco y pánico a la vez".
En estos días con calamidades varias he experimentado estados de ánimo desde la pereza más espantosa, la indignación, tristeza, miedo y esperanza.
La pereza se explica sola.
La indignación, porque cuando fui por unas medicinas a la mitad de mi convalecencia (porque no había nadie más que lo pudiera hacer), la tonta de la farmacia (que ya sabía que estaba enferma) no me quiso vender nada, a pesar de que iba con cubrebocas y guantes.
Tristeza porque exactamente en estos días pasó algo de lo que hablaré más adelante.
Miedo por un factor que se relaciona con el punto anterior.
Esperanza, porque creo ciegamente que las cosas se pueden solucionar.
TRISTEZA Y MIEDO
Hoy murió mi perrita Brandy. Es difícil describir siquiera lo que pasa en este momento por mi cabeza. No lo sé.
Tenía insuficiencia renal por la edad, (13 años). Pero es que, jamás me pasó por la cabeza que ella pudiera desaparecer de mi plano. Creo que pensaba que iba a estar conmigo siempre.
Fue una buena perrita. Después de que le aplicaron la eutanacia, mi cuñado, mi hermana y yo platicamos sobre los recuerdos bonitos que teníamos de la Brandy. Nos reímos mucho cuando rememoramos como llegó a la casa en una cajita de zapatos. Mi mamá la trajo a pesar de que mi papá no quería, y cómo se ganó su cariño. Sé que es egoísta estar triste, ella ya estaba muy enferma, pero no lo puedo evitar. Era mi compañía cuando estaba deprimida y cuando estaba feliz. Adios Brandy.
Y el miedo...
Justo cuando estaba por escribir esta entrada, mi otra perrita, Cognac, se subió a la cama. La vi y comencé a jugar con ella; le acaricié las orejas y la panza. En ese momento me di cuenta de que en el abdomen tiene dos bolitas de tamaño de una canica.
ESPERANZA
Me aferro a ella. Sin la fe y la esperanza de que sólo son bolitas de grasa o tumores benignos, no tengo nada.
...
Espero que en el futuro cercano tenga algo más alegre que contar. Por hoy, sólo guardo silencio y fe.

3 comentarios:

Buen Tono 23 dijo...

ojalá no tenga nada tu perrita, y pues asi son los animales, se ganan el corazón de uno y despúes es feo cuando se van. no tiene mucho que paso con una perrita que teniamos tambien. saludos y ojala te des una vuelta por nuestro espacio.

Yey dijo...

Siento mucho lo de tu perrita :(
y ojala la otra este muy bien y la tengas mas tiempo a tu lado!

Por cierto muy originales sus nombres.. :) buen día

Camélida Klee dijo...

Un minuto de silencio x Brandy: 59-58-57-56-55-54-53-52-51-50-49-48-47-46-45-44-43-42-41... (and so on).

Qué pena... lo más humano q pudieron hacer por Brandy fue la eutanaSia (con s)... y ahora, sobre Cognac, ya la han levado al médico? Es tambien viejecita?? Tendrían q hacerle una biopsia para descartar cualquier mal. Si es vieja y ha pardio varias veces, temo decirte q se puede tratar de un probable Cáncer invasivo... haber si nos mantienes al tanto. Suerte!