martes, 19 de mayo de 2009

El regreso de los pingüinos asesinos

Ese no es el título, pero suena a película mexicana de los setenta, no?

Este es el segundo cuento que publico. Aunque en realidad lo escribí mucho antes que el pasado (en febrero 2007). Y como podrán notar, éste tiene menos odio y más amor.
En opinión de la que teclea, me sale mejor y con más forma odiar que amar (literariamente!! cha...)
Pero está bonito; hacen su aparición estelar los pingüinos que son los animales que más me gustan, aunque faltaron las hienas que son los segundos animales que más me gustan... Aunque las hienas no son románticas, ¿o sí?
Bueno, espero que lo disfruten...

Ya!! que esperan?? ¡¡Lean!! ¡¡lean!!!!

Espero que veas un pingüino volar
Un día me levanté y vi pingüinos estrellarse en mi ventana. Pensé que seguía soñando, y traté de cerrar los ojos para atraer de nuevo la suave modorra que sujetaba mi cuerpo a esa hora. No pude, ahora un perro danés tocaba mi puerta, con un ramo de corales entre sus fauces.
Me dio miedo, como pude me vestí rápidamente y salí a recibirlo. Llevaba una nota en papel rosa, demasiado pálido como para no confundirlo con blanco; decía en grandes caracteres que me amabas y que sólo esperabas una respuesta.
Despedí al gran danés con la condición de que me dijera quien era el dueño de esas extrañas intenciones. El danés titubeó un poco y mis ojos se emocionaron sin mi permiso; de repente volteó y su gran hocico ladró asustado hacia un pingüino que se estrellaba de nueva cuenta en mi ventana.
No pude evitarlo, el corazón me latió tan fuerte que el danés se espantó de nuevo; se fue vociferando no sé que cosa y movió su cola hacia el horizonte.
Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo...

Recordé que días antes volaba por un cielo cuando vi algo que me llamó la atención; bajé de prisa, pues mi curiosidad siempre me ha matado y miré un ser sentado en una jardinera con corales de colores. Me acerqué y noté que era un hombre, pero no uno cualquiera, éste sabía leer y le tenía sin cuidado que yo estuviese cerca.
Sí, recuerdo que cuando levantó la vista, sin preguntar nada, me extendió el libro que sostenía, lo miré y pensé que era la persona más maleducada que podía encontrar, aún así me intrigó lo que había escrito en ese libro que con insistencia me ofrecía: HOLOCAUSTO.
No había nada más que esa palabra.
Di la media vuelta y me fui como si huyera de la vida. Mis pies se habían vuelto de agua y sentí tanto miedo, que las lágrimas derramadas formaron el río que ahora pasa por delante de mi casa. Llegué a mi cielo, y di vueltas toda la tarde; apareció una luna tan pálida y tan rosa, que dudé de mi abuela cuando contaba que la luna era azul.
La palabra holocausto jugaba a la rueda a mí alrededor, mis ojos charlaban y decían que aquel hombre era algo y al mismo tiempo nada, era vida y también muerte, era fuego y hielo, era pingüinos chocando en un cielo privado, nuestro cielo. Mi cielo.

El holocausto era él, todo quemado holo= todo, caustos= quemado. ¿Era él el holocausto o era yo?
Regresé a mi realidad, mi tiempo presente. Me vi sosteniendo un ramo de corales y viendo a un danés asustado y violento en el horizonte. Supe entonces que el holocausto de mi vida estaba a punto de llegar cuando el fénix que vivía en mi corazón despertó.
Corrí a buscar al hombre más maleducado del mundo. La desesperación se apoderó del fénix, gritando que no podría renacer si no encontraba un momento seguro para volver a crearse.
Reí porque sabía que en algún lugar de la quinta dimensión, estaba ese hombre sentado en una jardinera de corales de colores, leyendo un libro con una sola palabra.
Y estábamos en otra ciudad bajo nuestro propio cielo. Los pingüinos aterciopelados nos veían tras la ventana; bailaban celebrando así, el nacimiento de un amor sideral.

5 comentarios:

Yey dijo...

Volvieron los pingûinos!!!!
que bien!!!
es un tipo de amor muy original y nada empalagoso!!!

Vientos!!!

DÆMOИ dijo...

Me encantó la historia, no se porque me llegó muy profundo jajaja

Mas o menos una sensación como al ver "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos".

Muchas gracias por compartir esta historia. :)

Uno de los Condenados dijo...

pingüinos, pingüinooooosssss, muy buen relato, tu si tienes madera para la escritura, yo solo de muy en vez en cuando :P
Pase a saludarte, el trabajo me come vivo, saludos :D

Camélida Klee dijo...

Oye chica, tienes mucho talento... eres desordenada, pero me gusta cómo manejas las palabras jajaja... yo soy, al igual q tú, una escritora amateur, q se atreve -sin embargo- a criticar a Benedetti, Schopenhauer e incluso a Sócrates. Aha.

Yo escribo cuentos, intento hacerlos animados, chistosos, pero me salen siempre cosas lúgubres y tristes, pero q calan, calan al fondo, aunq no he estado inspirada últimamente y he estado escribiendo huevadas inpublicables, pero q -por supuesto- he publicado.

FELICIDADES! Me encantaron tus pingüinos =)

(¯`·._.·[Leviatan]·._.·´¯) dijo...

Oye pero me quede intrigado, En donde quedo el santo peleando contra los pingüinos asesinos y pidiendo refuerzos de bluedemon xq eran demasiados y muy poderosos... Jajajaja es que el título ostentaba algo similar jaja.

Aunke no apareció el santo, estuvo bueno el cuento, me gusto mucho!