jueves, 14 de mayo de 2009

Muy pocos días de estos

Hoy fue un buen día.
Pasó algo tan increíble que no quiero dejar de documentarlo AQUÍ.

En la mañana mientras trabajaba, recibí una llamada. Para mi sorpresa, era un amigo a quién llamaremos "Calamaro R4". Estaba abajo y me llamaba para que bajara a saludarlo.
¡Tenía CUATRO años sin verlo! Por supuesto que bajé.
Verlo me transportó a la época de la preparatoria. Él, era amigo de mi amigo Greñas; mientras ellos estudiaban en el área 1 de físico matemáticas, yo estudiaba en área 3 económico-administrativa. Cuando lo conocí me cayó mal porque siempre andaba jetón y me parecía muy presumido. Pasó el tiempo y la mala imagen que tenía se esfumó. En realidad era un tipo muy buena onda. Divertido, gracioso, compartíamos el mismo sentido del humor, nos gustaba la misma música, los libros. Él me enseño a Andrés Calamaro y a Henry Miller, lo que fue toda una revelación. Yo le enseñé que las mujeres también podían disfrutar de Bukowski y Burroughs.

De repente, toda esa empatía se convirtió en algo más. Yo estaba oficialmente enamorada de él y nunca tuve el valor de decírselo, porque cada vez que estaba a punto de hacerlo, él me contaba que le gustaba alguna chica, o que no quería tener novia.
Así pasó el último año de la prepa. Siendo "amigos, simplemente amigos y nada más".
Cuando salimos hubo un conato de romance oportunamente apagado por un amigo en común que inventó unos chismes que no tiene caso recordar, por lo que me alejé mucho tiempo. Años después vino el boom del Hi5 y lo encontré por ahí; computadora de por medio, me atreví a reclamarle lo que supuestamente había dicho. Resultó que no era verdad y arreglamos las cosas.
Obviamente lo único que quedó fue una gran amistad. Y desde ese momento nuestro único contacto había sido por messenger.
Regreso al presente. Cuatro años han pasado y hemos cambiado: ya no usa brackets, cuando lo conocí no tenía esa espaldota... Yo creo que no cambié mucho, quizá el pelo más corto, la vestimenta más formal... Platicamos y todo fue como antes, cuando yo usaba el pantalón roto y él traía el pelo largo, oíamos a Andrés Calamaro y Joaquín Sabina en su CD player y la vida nos parecía muy simple.
No dudé en preguntarme, qué hubiera sido de nosotros si ese chisme no hubiera sido escuchado por mí. ¿Nos hubieramos visto hoy, con ese placer que traen los reencuentros?

Cuando me despedí, nos abrazamos, por los viejos tiempos. Creo ha sido el abrazo más sincero y emotivo que he recibido en mucho tiempo.
Subí a seguir trabajando y momentos después mi iPod tocaba a Calamaro. Casi cerré los ojos y lo besé.

5 comentarios:

Yey dijo...

esos REEEEEEECUENTROS que saben a gloria!!!

Que hubiera pasado??? la respuesta esta en el aire!!!

que bueno que dentro de tanto estres haya pasado algo fuera de la rutina no??

Pako M dijo...

Muy buen post. No hay que hacer caso de los chismes porque luego hacen que uno pierda las buenas amistades. Saludos desde Cordobaches

Manu dijo...

Hola! Muy buen post... me gustó tu descripción de la historia, y el final me pareció, sin duda, la 'guinda' perfecta.

Saludos desde 'Vivir para contarlo'!!

DÆMOИ dijo...

Hola, así es, se contesta en tu blog y me avisas en los comentarios en mi blog, creo que el AnarKitsch SuperStar no comprendió la idea...

Oye, no te interesaría una gabardina de piel? la puse en subasta aquíSi conoces a alguien que le gustaría adquirirla por favor avísale, lo recaudado será para una buena causa :)

Camélida Klee dijo...

Bárabaro el post... jaja q ironía!!! A mí me pasa ese asunto con un chico (mexicano/boliviano) desde hace más de 9 años! Y no ha habido ocasión de darnos ese abrazo.
Que JODIDAMENTE identificada me sentí con tu post, Diablo, tanto q me asusté, así q me escapo para seguir estudiando.