miércoles, 2 de diciembre de 2009

De intercambios y otros oscuros objetos del deseo

Diciembre me gustó, pa que te vayas
que sea tu cruel adiós
mi navidad...
Amarga navidad/José Alfredo Jiménez


Después de tres años de vida laboral, descubro que no soy fan del intercambio.
En realidad, el hecho per se no es detestable, la tradición del regalo está desde que tengo memoria (y más atrás) y siempre se agradece el obsequio desinteresado. PERO, el regalo de intercambio puede llegar a ser desagradable y apestosísimo por razones varias.

1. Porque casi siempre, participa toda la oficina. No es lo mismo un intercambio entre amigos, cuando sabes más o menos que dar, que la famosa "rifa de papelito". Ahí te puede tocar desde tu mejor amig@, la secre que te acusa de tardar media hora más en la comida, el jefe que te hace la vida imposible, el buenón del piso, el mueble y demás fauna burócrata.

2.No das un regalo por gusto sino por obligación. Aún cuando te niegues a asistir a la faji-chupi-comida de fin de año, NO te puedes zafar.

3.Nunca te dan lo que esperas. Afortunadamente a alguna mente maestra se le ocurrió que los participantes dieran una lista de lo que desean. Antes sólo se daba el monto mínimo de regalo, pero se corría el riesgo de que Pafnuncio le diera una flamante cartera de piel con el logo gigante del América a Romualdo que le va a las Chivas. O que a Juanita de "cobros" le dieran una caja de chocolates cuando es diabética. (Que dios bendiga las tarjetas de regalo).

4.El momento de entregar el obsequio es ligeramente ridículo. Normalmente se hace en medio de la comida, entre el pollo en salsa de almendras con pudín de elote y el tiramisú de 7 chocolates con sidra Santa Clos. Los convocados pasan con su regalito al frente y entre el queloabra-queloabra, besobeso, sexosexo pasan unos de los 5 minutos incómodos de la noche (y los que faltan).

Después viene el chupe, más chupe, bailongo, bailongo deshinibido, bailongo subido de tono, el baile del perrito, reaggeton, lambada. Y lo que sigue: -"¿Alguien a visto a Ricarda? se desapareció y dijo que me iba a dar un rai...-
O como lo que me contó una gran amiga que vio en su fiesta: "Albertano de finanzas se puso a brindar con el jefe y le rompió la copa, luego fue a bailar y quizo manosear a las muchachas". O "Simeón se puso bien pedo y le mentó la madre a todo el mundo", ó:"estabamos bailando y pisé al director de la empresa".

Gracias a alguna bendición cósmica o algo, en los trabajos en los que he estado no he tenido que pasar por tanta desgracia. En el primero hubo tiramisú de chocolate (o de lo que sea), el baile del perrito (y el clásico tímido que se deschongó en el proceso luego de tres tragos), disfraces de princesas, saltimbanquis y demás cosas del medievo (recordé a una pobre tuitera que buscaba ideas originales para vestirse de vaquera por una causa similar) pero nada de regalos.

En donde actualmente trabajo, el año pasado la cena fue agradable y afortunadamente casi todos guardaron la compostura, pero tuve que pasar por el incómodo momento del grito de guerra besobeso-sexosexo. Me dieron una tarjeta de regalo de la reconocida librería que promueve frases jocosas y compré 3 películas de mi director favorito Pedro Almodovar y un libro de Ibargüengoitia que no me gustó (aunque yo quería un iPod).

Pero nada como la anécdota que oí hace tiempo sobre una fiesta de fin de año ocurrida por ahí de 1970 y tantos: "Todo el mundo andaba en la fiesta bien contento, cuando de repente veías que dos se desaparecían en una oficina. A principios del siguiente año llegaron como tres muchachas llorando con sus mamás fúricas, buscando al jefe porque estaban embarazadas".
Creo que por eso dejaron de hacerse fiestas en las oficinas.
Supongo que así, la gerencia no paga esos platos rotos.

12 comentarios:

JuanP... dijo...

Que bueno que no trabajo en oficina, que bueno que no trabajo, por que en efecto, eso de los intercambios, a mi nunca me han gustado, sea de lo que sea, en fin, yo prefiero dar un pequeño regalo a los que mas pueda y así todos felices y contentos.

Muy buena anécdota, lo bueno que a estas alturas hay métodos de prevención, como la abstinencia...

Saludos! (n_n)

Ro dijo...

peor que las fiestas navideñas son las convenciones de ventas ... jajaja esas si son orgifiestas ! =) FEEEEEELIZ NAVIDAAAAD !!!

Ro dijo...

creo que me apresuré un poco con las felicitaciones! =)

Guapólog@ dijo...

Concuerdo contigo en que las tarjetas de regalo son una maravilla.

Y sí, esos intercambios... puaj!!

Ald0rad0 dijo...

Jajajajajajaja. Y antes de los intercambios de oficina están los de la prepa!!! Y son un horror!!! Yo ni con mis amigos hago intercambio, nunca le atinamos.

Buen post, ese toque de acidez me encanta!!!

besos!!

ïhan! dijo...

Sin duda me encanta éste blog, por el toque que le das.

El de hoy en especial m hizo reir mucho!

También odio los intercambios iuk!

¡Saludos! Ü

ana dijo...

ODIOOOO estas fiestas de oficina, bendito Dios en mi trabajo actual somos 6 todos casados felizmente y en navidad nos vamos a un restaurant con nuestras parejas y lo pasamos muy bien, nadie se emborracha ni hace ridículos al contrario cenamos rico y gratis jeje... y no nos damos intercambio... ni en mi familia nunca lo he acostumbrado solo en la prepa y era el del amigo secreto que durante 1 mes te dejaba dulces sin que supieras quien era y luego el día del intercambio tu regalo... una taza pinchurrienta con dulces jajajaja que tiempos...

DCody región4 dijo...

Ahhh, sus comentarios me ponen de buenas =) gracias a todos!
(a ustedes sí los quiero)

Omar Franco Pérez dijo...

Hola!

Disculpe la ausencia...las ocupaciones/no-ocupaciones me mantienen ocupado.

Creo que en la vida me ha tocado participar en intercambios agradables. Tal vez alguno familiar, pero eso fue hace tanto que no lo recuerdo...jejeje.

Saludos!

Taka X dijo...

concuerdo: los intercambios apestan...

pero he prometido no quejarme pues este año en donde laburo habra un retiro espiritual y de integracion el viernes-sabado de la semana entrante; joder verles las caras hasta en fines de semana =S

mi unica tactica que veo es aplicar la escolapia, infiltrar el pomo desde el camion y preparar las aguas locas en la noche del viernes, a ver que resulta

Saludos!!!

Traumatismo dijo...

Todavia se acostumbra eso? Hace años que no sabia de ningun intercambio y la verdad que bueno.

Los odio!!!

Ah! Estoy a punto de asistir a la fiesta navideña de mi nuevo empleo. Gracias por el post, me ayudó a darme una idea de que esperar.

Saludos!

simple bazar dijo...

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