viernes, 25 de septiembre de 2009

Lo que viene a ser la crisis

Ya nadie quiere ni salir
Ni decir la verdad
Ya nadie quiere tener
Mas lios con la autoridad
Abuso de autoridad/ Three souls in my mind

Cada vez que anuncian en los medios de comunicación que ésta es "la peor crisis financiera desde 19..." mi mamá se enoja y dice que hemos vivido en crisis desde que ella se acuerda.
Y es cierto.
Yo no puedo recordar tantas como ella. A mí me tocó la del 94 y a pesar de que fue horrible, la gente se quedó sin trabajo y la pobreza aumentó, no recuerdo que mi entorno haya cambiado demasiado.
De ese tiempo (yo tenía 9 años) sólo recuerdo que Marcos estaba de moda, que un día mi mamá llegó por mí a la primaria y me dijo que acababan de matar a Luis Donaldo Colosio , candidato a la presidencia de México (y como era una niña muy enterada, me conmocionó) y la entrada de Zedillo al poder. De ahí en fuera, esos fueron unos años muy plácidos para mi: dormía, jugaba, comía, iba a la escuela... como perrito despreocupado de la vida y sus lastimosos menesteres.
Ahora que la crisis me agarró con pleno uso de mis facultades mentales, me doy cuenta que el ambiente seguramente era igual de tenso que hace 15 años, pero que igualmente, no podemos hacer nada mientras que el gobierno nos rebasa con sus "acciones justas" para recuperar la economía del país.
Hace tiempo, cuando se publicó lo de la quiebra de Lehman Brothers (el evento que desató el crak económico-financiero junto con el fraude de Grupo Standford y Bernard L. Madoff) mi hermana aún vivía en casa y nos ibamos juntas al trabajo. Ponía el radio y las noticias (que no eran las más halagadoras) la ponían muy mal de los nervios.
Como mi forma de defensa es evadir, le pedía que pusiera música u otra cosa. Ella me decía: "¿cómo voy a poner música? que no ves que viene un tsunami (que no surimi) financiero? (como si escuchando noticias lo pudieramos detener).
A cada quién le ha pegado la crisis a su manera. Yo por ejemplo, cuando pasó lo que cito en el párrafo anterior, no podía dormir y todo el tiempo estaba angustiada, a pesar de que yo:
1.Tengo trabajo (y ojalá que así siga).
2.No tengo hijos ni una casa, ni un marido huevón que mantener.
3.Mis padres no tienen que hacerse cargo de hijos mantenidos. (Porque afortunadamente sólo tengo dos hermanos y ambos son casados. Fiu!

Mi situación no era ni es de riesgo, y sin embargo tenía pánico.
Algo muy similar ocurrió el pasado 15 de septiembre (en México, día del inicio del movimiento de independencia). Acá normalmente es día de pachanga, pero este año ocurrió un fenómeno muy curioso. La mayoría de las personas (según los noticiarios) decía que no iba a festejar o que no tenía ganas de hacerlo.
En mi caso, ese día llegué temprano a casa, cené cereal, me puse en modo "adicta al trabajo". ¿Tiene caso celebrar, cuando nos van a aplicar una avalancha de impuestos como a un niño indefenso ante la vacuna del sarampión?
chale...
Dicen que en el idioma chino, crisis también significa "oportunidad". Y es verdad, una crisis nos da precisamente la oportunidad de desarrollar talentos o medios que desconocíamos. Me acuerdo que los años que siguieron a la crisis del 94, las casas de las vecinas siempre estaban ocupadas de señoras en demostraciones de tupperware y avón. Muchas amas de casa descubrieron que podían ser autosuficientes y que además, era necesario que dos sueldos entraran a casa porque uno ya no alcanzaba.
De una u otra forma la crisis les ayudó a descubrir la oportunidad de ser económicamente activas, y que ya ningún hombre las podía mirar con la etiqueta de mantenida.
(estoy entrando al momento optimista de la entrada)
un momento...
(el momento optimista está deprimido porque le van a quitar el 2% de impuesto pa´ los pobres, el IETU, ISR y los que se le ocurran a Carstens mientras se zampa tres kilos de carne en una sentada, acompañado de 50 coca-colas light, al día -¡es real lo de la coca-cola!-).

Entonces, no queda más que decir la vieja frase que se aplica en cualquier calamidad, evento terrorífico, depresión profunda, crisis infernal, intento de suicidio et al:
¡ÉCHENLE GANAS!
Y algo más
Es en serio. No nos queda más que reírnos de la situación y seguir trabajando. Total, si nuestros padres sobrevivieron a las crisis sociales del 68 y 71, al perro llorón (J. López Portillo), al hoyo económico que nos dejó Miguel de la Madrid y a la del 94, ¿por qué nosotros no podremos sobrevivir a la del 2009?

viernes, 18 de septiembre de 2009

El extraño caso del juego de lágrimas

Dont want no more
of the crying game
Boy George/ Crying game
Algo pasa con mis glándulas lacrimógenas.
Para mí, llorar es algo tan complicado como para un perro entender que es es el color bermellón.

Y no es que sea una persona insensible, o que me den igual todas las desgracias propias y del mundo. Simplemente crecí con la enseñanza de que uno no puede ir por la vida, llorando sin ton ni son.
Llorar siempre ha sido visto como un signo de debilidad, ya saben "los hombres no lloran". Y parece ser que en mi casa, las mujeres tampoco.
Pero no culpo a mis padres, ellos fueron enseñados así también. Los tiempos no estaban fáciles para sus padres, el entorno de la revolución y las épocas díficiles me dan una pauta para entender por qué las mujeres de ambas familias se tornaron unas adelitas modernas, aguerridas y fuertes que no lloran ni son débiles ante las circunstancias.
Un ejemplo muy claro, fue hace poco que tuve una situación complicada en el trabajo. Llegué agotada y con ganas de que alguien me abrazara. En casa (no diré quien) alguien me dijo que esas cosas no había que apapacharlas. Si uno pasa por una eventualidad de esas, la supera con trabajo, no con debilidades. (A favor, diré que después recapacitó y todo fluyó, pero ese es otro tema)
Habiendo vivido con esta enseñanza toda mi vida, me encuentro con la noticia de que llorar no sólo no es malo, sino que fortalece.

Qué????!!! Cómo??? Si a mí me habían dicho que si te caes, te levantas inmediatamente porque no hay tiempo para lloriquear y sobarse??
Entonces me propuse la tarea de echar la lágrima. Llorar por lo que fuera, (¡que sirvan de algo esas glándulas, carajo!) Así que vi "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos" (2 veces), extrañé a mi hermana (tarea que fracasó cuando me llamó por teléfono) hice una remembranza de mi perrita "Brandy" caída en batalla en mayo de este año... NADA.
Me avergoncé de mi incapacidad para conmoverme. Ayer me preguntaban si alguna vez había llorado con (ponga aquí su bella arte favorita). La respuesta siempre fue NO.
No??? ¡¡¡Yo que escribo y que supuestamente para hacerlo, debo poner en contacto las emociones con el intelecto!!!!! (Y trabajo en ello, no crean que escribí esto porque se me ocurrió).
Alguien muy sabio, me dijo hace muy poco que el dolor duele, así como la felicidad hay que gozarla y es eso precisamente lo que hace un ser integral y fuerte. Tener conocimiento de las emociones para saber como reaccionar en la circunstancia que sea.
Paradójico pero verdadero.

Y es verdad; para tener un espectro general del dolor y de gozo hay que conocerlos antes porque... ¿Cómo sé que soy feliz, si no tengo un punto de referencia de la infelicidad? (o viceversa). ¿Cómo sé que tengo una emoción si soy una roca? (y hasta donde yo me quedé, so riesgo de contradecir a la física cuántica, las rocas no sienten) (ahí tu explícale Adrián).

Uyyy, esto se puso rete denso.
Mientras tanto, yo intento llorar y al mismo tiempo trato de explicarle (y que lo entienda) a mi perrita Cognac, qué es un Pantone y que colores lo conforman.
A ver que sucede primero.

martes, 15 de septiembre de 2009

A Diablo no le gusta la música electrónica

Pero si, la gente que la escucha.

Lo acepto: A veces soy antisocial.
Pero bueno, eso no es ninguna noticia ni tampoco un rasgo que me enorgullezca. Mi antisocialidad no es originada porque (como muchos dicen) odie a la gente o prefiera un buen libro a una fiesta (ambas cosas son buenas, pero aceptémoslo: ¿preferir un libro a una fiesta, en sábado por la noche? NEEE) se deriva del miedo a conocer gente nueva y que esa gente no congenie con uno (característica muy humana y normal, creo yo).
Pero el sábado me armé de valor y dije: va.
Caminaba despreocupadamente rumbo a mi casa, luego de una comida con paseo incluído por el centro, cuando mi celular sonó. Era Melissa, mi amiga de tooooda la vida (mejor conocida en este blots como Gatona-pero no la quiero quemar porque sus amigos van a leer esto- *Uy! demasiado tarde*).
Y que quería? invitarme a una fiesta con sus amigos de la universidad: Emilio*el papi**Paco Memo* (es igualito!!!) y Armando *Kisio**quisio* (o como se escriba) y con otro que no era de la Universidad y en cambio, las dos conocíamos relativamente bien: Rubén (al que mencionaré más adelante).
Pero hablando de su banda, Personajazos ambos dos: divertidos, amistosos, graciosos y alivianados.
Diferentes y raros en el sentido positivo de la palabra.
La verdad, esperaba que fueran unos odiosillos que se alucinan con cualquier bit barato, o de esos lucidos pesados como collar de papayas, sólo porque van a raves y conocen DJ muy internacionales...
Sorpresa la mía. En realidad me encontré con gente muy relajada y amigable. Ninguna pose, cada quién en su onda. No es mi estilo pero en general: me gustó mucho (era una fiesta con DJ de música a la que yo llamo electrónica y ellos llaman, ¿ psycho?, ¿alternativo?, ¿ lounge?, ¿chill out?, ¿HOUSE? (ja, no se espojen).
Antes, cuando Melissa me invitaba a sus fiestas, pensaba: ¿A qué voy, si no tengo nada de que platicar?
A mí no me gusta la electrónica, estudio otra cosa completamente distinta (ellos son administradores industriales y anexas), jamás he ido a un rave, no tengo idea de que DJ es bueno o malo, no sé distinguir si mezcla bien o mal... ¿A qué jodidos voy???
Pues el sábado fui a divertirme y lo logré. Platiqué, medio bailé, medio tomé y fumé nicotina (gracias al patrocinio de Kisio, al que le debo una cajetilla). Chingón.
Y bueno, estaba la otra variable. En el post sobre las reuniones del Triásico mencioné que había tenido contacto con un ex compañero de la primaria. Pues ese es Rubén.
Yo pienso que la gente puede o cambiar por completo o mantenerse en la misma frecuencia aunque hayan pasado muchos años. En este caso sucedió lo último. Lo vimos y parecía que los años no habían pasado.
Sigue igual que cuando lo conocimos: centrado y maduro para su edad, con perpectiva, inteligente y amigable. Fue como si un día anterior al sábado, hubiera sido julio de 1997.
La última vez que lo vimos.
El encuentro fue raro pero agradable. Me parecía taaaan surrealista el hecho de caminar junto a una persona que no había visto en 13 años, dirigiéndonos a una fiesta donde no conocíamos a nadie, con las manos cargadas de cerveza...
(Nota para el señor FM, papá de DCodyR4 que lee este blots: era cerveza sin alcohol).
(Dah, como si no me conociera)
Como sea, fue un gran fin de semana. Descubrí que los amigos de mis amigos, también pueden ser mis amigos (aunque yo escuche a Morrisey y ellos al DJ wacha-wacha).

Y algo más...

El domingo perdí un billete de 200 pesos. Mi papá y mi hermano me ayudaron a mover la cama y los muebles porque según nosotros lo había volado el viento (las ventanas estaban abiertas, pero hay dos juegos de cortinas que no dejan que un papel pueda salir). Mi sobrino Olaf que tiene 8 años, tuvo la grandiosa idea de que el billete estaba afuera. (y que si lo encontraba, yo tendría que darle la generosa recompensa de un peso por encontrarlo). Le dije que sí y seguimos buscando adentro del cuarto.
Pasaron 10 minutos cuando, desde afuera, me preguntó: "¿cómo es el billete, tía?" Le dije y me contestó: "aquí está, quiero mi peso".
Efectivamente, era el billete todo mojado porque estaba lloviendo. Se encontraba entre las macetas de mi señora madre, SM.
Awesome!!!!
Olafín se fue sorprendido y contento a su casa ya que no recibió un peso. Se fue con una jugosa recompensa de 25 pesos.
Ojalá que siga igual de honesto cuando crezca.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Esto de sentirse vulnerable

Algo pasa entre nosotros dos
Y no quiero entusiasmarme con palabras
Ya no hago más que especular,
Mejor seria demostrártelo.
Nosotros/Babasónicos
Tengo una teoría.
Que cuando odiamos ciertas cosas, es porque tenemos miedo de ellas. Y la defensa es odiarlas.
Bueno, en realidad no es una teoría mía, es un sistema de defensa que la Gesltat puede explicar perfectamente... pero de eso no estoy hablando.
Sentirse vulnerable es una de ellas, y para mí, está en el número uno de las cosas que odio que me pasen.
Porque sentirse vulnerable, es como andar desnudo. No hay nada que proteja y uno está a merced del objeto del afecto, sobre todo si se trae una escuela emocional, en la que vulnerabilidad=debilidad. Y debilidad no es un buen signo.
Mi educación sentimental me dictó durante 24 años que si el OTRO sabe que soy débil, sabrá la clave para poder manipularme.
El OTRO no debe saber que me gusta y que pienso en él muchas veces en el día, que veo su foto y me emociono, que quiero salir con él al cine, que quiero compartir un concierto, platicar tonterías, que él sepa algo sobre mí que nadie debe saber, que yo sepa cosas que le interesan aunque no entienda de que rayos habla.
El OTRO no debe saber que un mensaje suyo puede hacerme sonreir, que mi mirada cambia cuando lo veo, y que si dice que soy linda (aunque pueda o no saberlo) eso hace que me sienta especial... TAN JODIDAMENTE ESPECIAL.
Y eso hace que esté vulnerable. Y odio sentirme así.
Un mensaje no contestado, un cortón de plática, una despedida rápida... y aunque todo tenga una justificación (y pueda o no tener relación con la situación) queda el temor.
¿Y si yo no le gusto tanto?
Entonces sale a relucir el coraje. (Demonios, pero si yo sabía que esto no iba a funcionar) (que patética situación, me da coraje ser tan débil) (pero no quiero que piense que me mueve y no quiero parecer ansiosa, si no me manda mensaje, yo tampoco) y así ad infinitum...
Sabemos que nos gusta sentir las mariposas en el estómago, la emoción de una salida, el vértigo de tener una certeza. Y todo eso encierra: VULNERABILIDAD.
Queremos sentirnos así?
Es cuestión de autoconfianza, de tener la certidumbre de la reciprocidad, de saber que si estamos expuestos no hay porque temer.
Pero somos taaaaaaaaan complicados.
Tan complicados como un cubo Rubik
O como entrar a los archivos secretos de la CIA,
o del CISEN
(neee, ese fue un sarcasmo).
*Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia*
He dicho.

jueves, 10 de septiembre de 2009

No podría ser presidenta

Porque soy muy arbitraria para tomar decisiones.
La otra tarde, mientras "conversaba" con Guapologa en twitter, me preguntó como fue que me interesó la cuestión de leer el tarot. Me quedé pensando y dos segundos después, contesté: "en realidad es una historia muy simple. Un día desperté y dije: quiero aprender a leer el tarot, así que fui a comprarme uno"
Así de arbitraria soy.
Y es verdad. Un día despierto con una idea y no hay quién me la saque de la cabeza (a menos que yo misma pierda el interés y lo olvide, tan rápido como se me ocurrió).
Así nació la idea de cortarme el pelo de forma desigual, de hacerme rulos en el cabello, de leer el tarot, estudiar portugués, ver películas muy viejas, mi fascinación por Hello Kitty, el gusto por la música de Daniel Santos, los temas sobre los que escribo... Una lista gigante.

A veces no sé si es un buen rasgo, y claro, no toooodo lo decido así. Hay cosas a las que le puedo dar la vuelta y pensarlas hasta que dejan de tener sentido. Así fue como decidí estudiar periodismo, abrir este blog, hacer la tesis...
(acabo de notar que las cosas que pienso mucho, son las que están relacionadas con carrera y/o futuro. Creo que no soy tan insensata como pensaba, wiiiii)
Mi papá dice soy aberrante porque a veces cambio muy rápido de parecer, o soy obsesiva con ciertas conductas, objetos, lo que sea.
Yo creo que puedo ser aberrante cuando decido no ponerme unos zapatos porque soñé que tenía un accidente y que los traía puestos; porque en el momento "presiento" que mejor debería irme en metro en vez de camión, o que no debo llegar a casa temprano, o porque siento la necesidad de ver una película y no descanso hasta que lo consigo.
(Me acabo de dar cuenta que soy muy supersticiosa y le hago mucho caso al instinto y a la intuición).
Por otro lado, creo que no soy tan lerda cuando me piden que dé mi opinión en cuestiones rosas (ya saben, ¿no? lo que viene a ser el asunto sentimental). Y cuando doy mi valiosísima aportación al tema y me oigo hablar pienso: "Ojalá que fuera tan buena para seguir mis propias sugerencias"
A veces suckeo (como diría cher Pakosorio)

Por eso no podría ser presidenta.
Imagínense que decidiera el futuro de un país a base de intuición, instinto, tarot, santería, cambios repentinos de opinión o cuestiones largamente meditadas (y que de tan largas hasta perdieran actualidad: P: "¿Declaramos la guerra? " R:"Déjame pensarlo y luego platicamos").
O tal vez sí.
Quien sabe...
El mundo de la política es misterioso y oscuro como las pirañas que aman en cuaresma.

martes, 8 de septiembre de 2009

Estos encuentros del triásico

Quien te ha visto,
dime quién te ve
cómo te va en la vida?
a mí me ha ido bien...
La Unión/Vivir al este del edén
Hace poco encontré en Internet a un compañero con el que conviví en primero de primaria (uhhhh).
Como es natural y común, me preguntó como estaba, qué era de mi vida y a quién seguía viendo. Como me pareció divertida la retroalimentación, le dije que sólo seguía viendo a Gatona Tesoro y le hice un pequeño resumen ejecutivo de lo que me había pasado en los últimos 12 años.
Cuando él hizo lo propio, siguió la propuesta a la que obligatoriamente daba paso el reencuentro virtual: "Hay que vernos un día de estos" (expresión orgullosamente chilanga por su contenido vago).
Pero lo interesante del punto no fue la propuesta en sí, sino que acto seguido me pidió mi teléfono y el de Gatona para proponerle lo mismo, encadenar números y hacer una REUNIÓN DE EX ALUMNOS DE LA PRIMARIA "BENITO JUÁREZ". Uhhhhhh
Y me pregunté, ¿realmente me gustaría ver a mis ex compañeritos?
La verdad es que estas reuniones siempre acaban en desastre asegurado. No es sencillo que después de tantos años, la más brillante del salón aparezca como una frustrada sin planes, la más bonita como una mujer descuidada y marchita, el más guapo con tremenda panza, la solitaria con cinco hijos de la mano, el deportista como burócrata encerrado en una oficina gris... (y viceversa).
Es decir, el momento para saber si cumplimos nuestras expectativas infantiles se presenta como una realidad.
¿Qué he hecho de mi vida? ¿Estoy donde planee estar? ¿Estoy contenta(o) con los resultados? ¿Esto era lo que quería?
(Aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)

Que rete fuerte.
Porque de alguna manera la comparación es inevitable y con ello vienen (queramos o no) las envidias y en algunas ocasiones la mala onda.
Hace un par de años, encontré a una chica de la misma primaria durante un evento muy triste. No se quedó con las ganas y me preguntó que estaba haciendo (en ese entonces, aún estudiaba la carrera pero todavía no trabajaba).
Ni tarda ni perezosa me platicó que ella estudiaba lo mismo y cuando le dije que yo iba un año atrasada (todo el mundo ya sabe porque, ¿verdad?*) me platicó que en poco tiempo ya le tenían a-se-gu-ra-do un súper puestazo en Televisa o Tv Azteca (las señales de televisión abierta en México).
A mí la verdad es que jamás me han interesado los medios electrónicos, así que tomé su comentario con indiferencia y gusto por ella. Inmediatamente me dijo que igual si salía algo, ella me llamaba (y curiosamente jámas me pidió mi teléfono).

Supongo que esto de las reuniones debe tener algo de bonito, pero creo (tal como lo dijo El Ornitorrinco el día de la reunión) que para que un evento de esa naturaleza suceda en óptimas condiciones, debe pasar más tiempo.
Yo creo que a estas alturas, aún no hay un punto de madurez que nos lleve a evitar la comparación para dar paso a la identificación y a la comprensión.
Así que no, no quiero reuniones con la muchachada de la generación 1991-1997. A lo mejor en unos años, cuando haya ganado el Premio Nacional de Periodismo (dos veces) o el Onda o el Pulitzer (o todos), lo que suceda primero.

PS.
Ando rete seria. Será por los días lluviosos y grises, prometo ponerle más acción a los post; estaré muuuuuuuy atenta a cualquier evento jocoso de interés general.

*Para los que no saben la triste historia de mi vida, sepan que reprobé el último año de la preparatoria porque en ese entonces me parecía mucho más instructivo comer tortas gigantes afuera del metro y jugar maquinitas o billar con mis homies, que entrar a clase de cálculo integral y diferencial. Y así fue como comprendí que la UNAM no tiene corazón y que no les importa si pasaste todas las demás materias con 9 y 10 (también entendí, que no puedes aprender lo de un año, 15 días antes del examen extraordinario).
Si truenas una, te quedas otro año para que aprendas bien tu lección.
(Saludos a la prepa 9, Pedro de Alba)

martes, 1 de septiembre de 2009

Querido Twitter: ¡como te quiero! pero por eso, no te quiero ver

Despertando apenas y de volada a la lap y al twitter ... what´s wrong with my life?

Dedicado a Vicky, que sin querer, me dio la idea para escribir esto.

¿No han tenido la sensación de que pasan demasiado tiempo en twitter?
Desde hace un par de semanas yo he tenido esa percepción y la verdad, comienza a asustarme. Es probable que con la necesidad de estar conectada a fuerza ocho horas al día, de repente en los tiempos muertos necesite "platicar" con alguien sin que eso absorba parte de mi tiempo laboral, (como las salas de charla) y que mejor que Twitter para esa misión.
Pero en realidad, después de que salgo del trabajo a la vida de civil, mi ritmo de vida sigue atado a la red. Siento que si no estoy conectada me perderé de cosas importantes (y ahí es donde entra la primera alerta roja).
También me he dado cuenta que Twitter se ha llevado toda mi inspiración para escribir. Antes las ideas llegaban con fluidez y naturalidad, pero ahora, la gran parte se ve resumida a 140 caracteres. ¡140!
Para un periodista/escritor eso no indica nada bueno, al contrario.
La riqueza del lenguaje y la extensión de ideas se pierden en dos líneas a lo mucho y eso hace que postear se vuelva sumamente complicado. Eso e interrumpir mi escritura para actualizar la página y ver si alguien escribió algo nuevo.
Eso no es vida.
En la parte social, se está desarrollando un fenómeno muy parecido al que sucedió cuando el boom de las salas de charla. Todo el mundo estaba pegado a Latinchat para conocer a su "media naranja", o simplemente encontrar una amistad.
Pasó la década y al parecer, pudimos superar el "¿Algún chico del DF, disponible para platicar?" Entendimos que las amistades se hacen de carne y hueso... y que llega Twitter.

Acepto que es un medio eficaz y divertido. Yo misma mediante los blogs y su respectivo seguimiento en twitter, he encontrado personas increíbles a las que no hubiera tenido el gusto de conocer si no fuera por el medio virtual como El Fashion Team (Bere, Botica Pop, Guapologa, Aldo, JuanP), Los Buentono y compañía (Alex, Marianita, Pustulio, Pakosorio), Omar Franco, El Ornitorrinco, (y no sigo porque si me falta gente, no quiero que se sientan). Pero el punto es que, a pesar de que la amistad trascendió el monitor, exactamente eso es lo que nos mantiene atados a él.

Porque Twitter es diversión de oficina, pero no de tiempo completo. No podemos dejar nuestras vidas "reales" afuera por llegar a conectarnos para ver que dicen los demás; está increíble que podamos conocernos aunque quizá por nuestras obligaciones y ubicaciones no sea tan factible reunirnos tan seguido, pero debería de haber algún modo de romper el grillete que nos mantiene conectados, twitteando compulsivamente y hasta altas horas de la noche (como es mi triste caso).

Por eso promuevo "El día sin Twitter" (idea plagiada de Botica Pop que lo logró ayer, exitosamente)
Vamos, salgamos a la calle y olvidemos la computadora una tarde. Vayan al cine, a comer, a caminar, a fashionear (lo que sea que signifique); la cosa es deshacernos de la dependencia para ofrecerle tiempo de calidad a las personas más importantes: a nosotros mismos (sonó híper Miguel Ángel Cornejo, pero es cierto)
(y si quieren abuchearme por eso, ¡háganlo!. Mañana no estaré en twitter para verlo).
He dicho.