lunes, 30 de noviembre de 2009

Cosas del twitter innecesariamente desagradables (o algo)

Una de las tantas cosas que me molesta en twitter es el RT, el lamento gratuito, las frases cursis queintentansersoftporn y los hashtag recurrentes como esa cosa de #internetnecesario. (Ajá, limpien la saliva rabiosa de sus bocas, hay quienes pensamos que el paquete fiscal COMPLETO es mucho más importante que lloriquear por sólo el 3% de internet)
Ejem, ejem...

¿No podría hacer como en FB y ocultar los tweets recurrentes de la gente que hace de esto su rutina diaria de tuiteo?
Y exactamente ese tipo de cosas es el que me hacen querer huir de Twitter como de la plaga de almorranas furiosas o de oficinistas de Polanco con intenciones de ligar en cocina económica (imaginar corbatudo alzando el vaso con agua de jamaica y guiñando el ojo).

La solución es tan obvia que da comezón: dar unfollow. Y lo he hecho... mucho. Dios sabe cuanto unfollow he hecho.
Hasta a gente que en algún momento de esta vida me interesó mucho (aunque eso fue por otras razones pero no ese no es el tema, ni los frijoles están refritos aún).
El caso es que yo me pregunto: si esta es una comunidad, debería haber reglas de, llamémoslo civismo, a la hora de llenar de pendejadas al aire el ciberespacio.
DEBERÍA.... guiño, guiño.

En realidad sólo quería quejarme.
Tengo hambre y el concierto de los Fabulosos FABULOSÍSIMOS Cadillacs es hasta las 8pm.
(último post de noviembre lleno de sentimentalismos, emoción y estiercol).
bai

Atento aviso a la comunidad

Por motivo del mes de diciembre y todas las celebraciones, emociones y suicidios que conlleva la época navideña, este blog se complace en presentar el especial navideño:
ESPECIAL NAVIDEÑO DE AQUÍ.

Así que durante todo el mes esperen los post especiales, suicidas, emotivos y felices que este cuchitril les tiene preparado.
(sale los lunes miércoles y viernes, empezando desde el miércoles 2 de diciembre).

vai.

martes, 24 de noviembre de 2009

¿Los restos del naufragio?

Cocorocó caballero
una limosna para este pobre viejo
que ha dejado hijos
para el año nuevo...
El viejo/ canto tradicional veracruzano


Me pregunto si ya es hora de hacer un recuento del año...
Seguramente en las oficinas de esta ciudad, están llegando correos que dicen algo así:
"Queremos extenderles la invitación para la comida de fin de año donde habrá música y sorpresas (y la sorpresa será que no habrá despidos... hasta enero). Tendrá inicio a las 5:30pm (para que tenga mucho más tiempo de acordarse de que brindó con el jefe y le estrelló la copa, quizo manosear a las muchachas y bailó animadamente el baile del mono con perfecta coreografía). Habrá servicio de taxi. (pa´ que se embriague a gusto y se olvide de la gran aventura en los separos, o en su defecto, del posible borrachazo en periférico).

Cuando llegó mi propio correo pensé, ¿ya tan pronto?. (Entran los acordes de "Amarga navidad": Diciembre me gustó, pa´que te vayas... que sea tu cruel adiós, mi navidaaaaad). Y pensé en lo que he hecho, no hecho y dejado de hacer desde la última vez que pensé: Ya es diciembre.
Es decir: el año pasado por estas fechas no tenía un blog (ni pespectivas de abrir uno, vaya). Me preocupaba el calentamiento global y las posibles consecuencias de la guerra ideológica en el sur de África así como la colección otoño invierno de Luis Güitón. Nah.
En realidad estaba al borde del pánico porque faltaba nada para la boda de mi hermana, no tenía vestido para la boda y me había convertido en la persona más importante del evento (más que los novios, por supuesto): Yo era... La madrina de pastel. (Entra música de "Final Countdown" Tururu ruuu, turururu ru).
Ah sí, y mi hermana se casaba.

Algunas cosas han cambiado, otras no.
-El año pasado para estas fechas estaba estrenando trabajo (y sigo con el mismo, gracias a algún milagro cósmico-fenómenal);

-Sigo soltera, lo que se traduce en 6 pelmazos mandados (muy amablemente ya que su concepto de respeto y pareja no eran equivalentes con los míos) a la mierda en casi un año (ah, soy encantadora);

-Sigo con el mismo celular.
- El año pasado, a pesar de la boda y todo lo que me hubiera gustado planificar una dieta, sesiones de gimnasio y un gran corte de cabello, me ganó la pereza. Creo que nunca me vi más pasada de peso y desarreglada que en esa fiesta.
Un mes antes se me ocurrió la grandiosa idea de hacer un corte de cabello, digno del recorte presupuestal para *inserte un rubro importante en la economía nacional* (aproximadamente 15 centímetros) .Por lo que fue muy difícil peinarme y me hicieron un arreglo digno de cualquier jeva asistente al gran baile anual de Sonido La Changa (anga, anga, anga) o de sonido Polly March.
(... aún sigue la lista)
- El señor Yoshimi sigue igual de sabroso..
-Hice grandes amistades como el Flaco y M (aunque después corrieron a Flaco y M me empezó a ignorar sistemáticamente hasta que yo me aburrí de comer sola y sentirme sola).

Otros asuntos inexistente el año pasado, se echaron a andar, por ejemplo:
-Estoy haciendo ejercicio y dieta, cosa harto importante para mi salud.
-En esta edición de diciembre 2009 Avanzo penosamente con la tesis (pero avanzo). Hace un año no había siquiera pensado en un nuevo tema después de que abandoné el proyecto con Aralé, por lo que cualquier mención al tema, era como invocar a Elba Esther en negligé (y transparente).
-Abrí "Crónicas..." que ha servido para explotar la actividad que más me gusta hacer en esta vida que es escribir, conocer a laS genteS del post anterior y básicamente como una sesión de catarsis más efectiva que zamparse dos docenas de cajas de chocolates (aunque no es tan delicioso).

Y en resumen, creo que tuve un intenso crecimiento emocional, junto con un golpe (sigo hablando de lo que viene a ser el sentimiento, abusados!) que no esperaba a inicios de marzo. Pero ella es tan fuerte que me hace fuerte a mí. Y sí ella no se pandea, yo tampoco.
(Eso fue taaan local, pero no pienso compartirlo con el mundo.)
seee.
¿Será que ya es hora de un conteo del año?.
Creo que no.
Esperaré otro poco. Me niego a aceptar que 2009 está agonizando y las expectativas que tenía del año, también.

martes, 17 de noviembre de 2009

No son hologramas, ¡son gente real!

A pesar de lo que cualquier persona no inmersa en el mundo del periodismo creería, los idem no somos gente extrovertida, amistosa, expresiva y popular. (Ok, hay sus excepciones como mi hermana, pero esa es otra historia).
Desde que puedo recordar (por algún motivo ajeno a mi entendimiento) he tenido muy pocas amistades. Y no porque sepa escoger muy bien o porque sea muy selectiva, sino porque la popularidad no se me da a granel. Tampoco fui la apestada, simplemente el arranque para departir con personas extrañas no es lo mío.
Es curioso pero en cada etapa, mis amistades se han ido filtrando. Por ejemplo, de la primaria y secundaria sólo queda la Gatona (con la que he compartido momentos tan trascendentes de mi vida como el primer día de clases de primero de primaria); de la preparatoria quedó Adrián, sobreviviente del nutrido grupo conocidos como los "chivos tizos" (a los que extraño mogollón). De la Universidad conservo amistades como Aralé e Isra a los que veo cada que Vicente Fox dice algo inteligente, porque la primera vive en Guadalajara y el segundo tiene una agenda social apretadísima.
De ahí salto al crew de las chicas : Lú, Loli, Mago, Arlett y Alma, con las que difiero en edad porque me llevan entre 5 y 8 años.
Eso me lleva a mis amistades actuales y el motivo de este post. Como ya he explicado tantas y tantas veces, internet es una ventana de posibilidades infinitas.
Cuando empecé con este blog y con la cuenta de twitter, jamás imaginé todo lo que cambiaría mi vida. Comencé a relacionarme con gente a la que no hubiera podido conocer más que por este medio y no sólo eso. Ellos se convirtieron poco a poco en amigos entrañables; ya no en hologramas que responden un chiste tonto o una crítica ácida en twitter. Son personas con las con las que salgo a trasnochar, grito de emoción, aprendo temas que antes me interesaban un pepino (como la moda), desahogo mis frustraciones amorosas, hago de confidente, comparto música, hablo de temas serios y me río como si no hubiera otra cosa que hacer.
Y pensar que todo derivó de una reunión a la que no tenía planeado ir. (Y terminé yendo porque mis papás me dijeron que dejara de ser tan antisocial).
Entonces termino mencionando a Botica Pop, Bere, Pustulio, Marianita, Alex, Leo, Ángel, Aldo, JuanP, Luiz, Concertina, Guapologa, Ikhos y todos los demás que no conozco en vivo y a todo color, pero a los que aprecio y respeto igualmente.
Noches como la del fin de semana anterior deberían repetirse tan seguido como sea.
Los quiero a todos infinitamente y les agradezco su amistad.
Muchachos: Se acerca el fin del mundo. Lleven cartones y botellas de Jack Daniels porque aquello se va a poner muy mal.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Sobre crecer y los adultos constipados

Muy temprano en la mañana prendí el radio. Por supuesto no es una actividad fuera de lo común porque lo hago todas las mañanas para salir con más "ánimos" al trabajo (aunque después de oír el programa del ISSSTE que ponen en Reactor 105.7 a las 6 am... bueno).
El punto es que hoy, dos pensamientos ocuparon mis reflexiones matinales.
La primera, fue la canción que escupió el radio: "El pendeviejo" de Los auténticos decadentes. La letra dice algo así:
Quiero ser un pendejo,
aunque me vuelva viejo,
que no se apague nunca,
lo que yo llevo dentro...
(para los que no sepan, los argentinos utilizan este término así: pendejo= niño o jovencito).
Es decir, el individuo de la canción no quiere caer en la trampa del adulto serio y amargado.

La siguiente, fue el eco de una plática que tuve hace poco con una amiga. Me decía que, a su vez otra amiga (que tiene aproximadamente 33 años) le hizo una declaración tenebrosa para alguien de su edad: "No quiero madurar, quiero que las cosas sigan igual que cuando íbamos en la prepa".
Así que mientras me lavaba los dientes, interrumpí el proceso para preguntarme:
¿Es decir que crecer y madurar son sinónimos de amargura y seriedad? (acto seguido, escupí el dentífrico y descubrí que me había ensuciado el suéter). Seee
Anécdota
Recuerdo que cuando iba en la prepa, conocí a un buen amigo al que llamaré Vicente. Él era alegre, tocaba la guitarra, usaba guaraches de suela de llanta y en aquél tiempo, era bastante flexible con su forma de pensar y sus opiniones.
Entramos a la Universidad y Vicente cambió mucho su apariencia, pero no su carácter. Al poco tiempo, conocimos a un fulanito que iba en nuestro salón y casualmente militaba en cierto partido político.
Vicente empezó a juntarse mucho con el fulanito, que a su vez era mucho más grande que nosotros; serio, amargado, casi siempre nos veía con una mezcla de entre compasión y diversión y la constante en su cara era un rictus de entre intelectual de mierda y político serio de mierda. Pobre Vicente, a los pocos meses se convirtió en una copia al carbón (de mierda).

Cuando en algún momento traté de indagar que había pasado con el Vicente que conocí en la prepa 9, me dijeron que había cambiado porque él sí había madurado y crecido como persona. No como nosotros, que seguíamos entre el bullirengue y la lámina acanalada, brincoteando en los conciertos y perforándonos la cara como adolescentes. Fin de la anécdota

Me parece que ser de espíritu liviano (en el buen sentido de la palabra, no en el caliente sentido de la palabra, gracias) no está peleado con madurar. A veces las vida nos pone pruebas fuertes, y es en ellas donde probamos que hemos crecido.
No creo que se necesite usar traje sastre, peinarse con el cabello relamido y poner cara de estreñimiento crónico para dar la idea de madurez. O estar de mal humor todo el día porque la situación económica del país apesta, porque los políticos apestan o porque la vida en general apesta.
(Para eso, úsese este VALE por un vidrio roto y córtese la yugular pero ya, que nos roba oxígeno a los demás)
VALE POR UN VIDRIO ROTO
Y UNA JERGA =)
(
imagínese el cuadrito porque no supe como hacerlo)

Lo admito, me asusta pensar que ya he ingresado a la vida real del adulto temprano. (Como cuando recibí mi diploma de egresada y mi mamá con una sonrisa entre maligna y cómplice me abrazó y me dijo al oído: "Bienvenida a la realidad")
Aún tiemblo cuando me acuerdo y despierto llorando en medio de la noche .

Entonces, ¿quiero ser una "pendeja" como en la canción? Sí
Siempre y cuando, emerja el adulto responsable que soy cuando la situación lo amerite.
Cada cosa en su lugar.
Amén por eso.

martes, 3 de noviembre de 2009

McLuhan pone y la conexión dispone: amor por internet

y la distancia le ganó al amor
solo te veo en el monitor...
Volován
Y el que no lo haya vivido ¡que se muerda la lengua por mentiroso!

La Aldea Global (gracias McLuhan) nos trajo los grandes beneficios de la interacción a niveles sorprendentes.
Por ejemplo, hace 30 o 40 años nadie se imaginaría que una relación podría gestarse entre dos personas que viven, ya no digamos en entidades distintas, sino en diferentes países. Eso me recuerda a un novio que tuve cuando tenía 15 años. Era de Venezuela y me llevaba dos años; por supuesto, el feliz romance duró el tiempo que nos tomó darnos cuenta que aquello no prosperaría por el pequeño detalle de que ni siquiera vivíamos del mismo lado del continente.
Claro, también existen historias de éxito a pesar de las fronteras, pero los casos son tan reducidos, que las esperanzas de involucrarse con un marqués alemán o un potentado árabe se pierden entre los millones de usuarios de la web.
¡Es tan fácil y tan engañoso! Porque el enamoramiento virtual puede ser muchísimo más fuerte que el tradicional. De entrada no existen los defectos (ni físicos, y menos de carácter). Cómo le digo a la persona que está del otro lado del monitor que tengo un carácter de la jodida, que soy gritón(a), egoísta y que no terminé la secundaria (por ejemplo).
Como casi siempre sucede, nos enganchamos con los detalles en los que establecemos identificación. Y durante una charla virtual, esos detalles se magnifican al máximo, porque no hay un punto de contacto físico para que ocurra la famosa “química” o “crush” (como deseen llamarlo). Las palabras e ideas son el único motor que llevan al sentimiento, porque todos los factores físicos quedan anulados.
Un gran ejemplo de ello, es la historia de FO que no quiere ser llamado así y que entonces será Mr X. Él dice:

No sé cómo conocí a una chica vía red social. Ella es de Veracruz, pero ha
vivido en distintos estados de la república. Actualmente se encuentra en un
lugar del Caribe mexicano. El punto es que con ella he conversado mucho, bastante: nos hemos contado muchas cosas, y creo que conoce más de mí que algunos amigos, incluso. Hemos tenido lindos "cibermomentos" (lo que sea que
ello signifique), y ambos (de su parte, según me ha dicho) somos actualmente
personas relevantes en la vida del otro (raro, ¿no?). En fin, como sea...lo que
he percibido de su personalidad me ha cautivado sobremanera (y, por otro lado,
la chica es muy guapa). No ha podido venir al DF por problemas laborales, y yo
no he podido ir a donde ella por situaciones económicas. Además, me parece un
tanto "ridícula" la situación.

La situación cambia ligeramente cuando la gente decide conocerse o mejor aún, la gran red de redes hace de Cupido y nos acerca a personas que ni remotamente pensamos conocer. Las encontramos por los lugares más inverosímiles de la web, (como en los blogs). El azar y el destino mueven las cuerdas y la web sólo hace que las piezas se acerquen.
Ya sea que asistamos a una reunión a la que no teníamos pensado ir o un correo oportunamente contestado, como en el caso de Bere y Andreas (mejor conocido como El Andy) que se conocieron gracias a una página de hospitalidad internacional en la que ella ingresó cuando estudió su posgrado en Suecia y él fue el receptor hospitalario en los primeros días de su estancia. Lo demás, ya es historia contada.
Pero, ¿qué nos lleva a tener un enamoramiento virtual? ¿La soledad, acaso? ¿La falta de personas que estimulen nuestro interés? Es difícil determinarlo, y no tiene nada que ver (ni significa) que los individuos en cuestión sean un par de perdedores… o algo.
Porque queramos y lo admitamos o no, (a menos que tengamos pareja y tengamos una estabilidad emocional con ésta) siempre estamos en la constante búsqueda del amor y del par que haga perfecto click con nosotros, que se sintonice con nuestras ideas como tener gustos extraños por Kitty, inclinaciones por la nueva ola de música irlandesa tradicional que incluya el bongó o debilidad por las carreras de caracoles.

Y para terminar, rescato un punto importante. Charlando sobre el tema, una muy querida amiga bloguera, me platicó:

mi historia es un poco al revés, fue hace como 10 años aproximadamente; comencé
a andar con un chavo que como a los 4 meses de novios se fue a vivir a Canadá
por 6 meses! Yo lo animé para que se fuera porque era una gran oportunidad. El
caso es que él se la pasaba en la computadora y yo era súper papa para usarla (todavía existía el ICQ, imagínate) y se volvió una situación muy tensa entre
los dos porque él quería que yo estuviera más disponible para chatear y hacer
video llamadas y yo no tenía ni tiempo ni ganas de estar lidiando con el clásico
"se me fue el internet, ¿qué dijiste?" "No te escucho, te vuelvo a llamar" y un
largo etcétera.
Total, que la relación se desgastó mucho gracias al chat, porque él se hacía unas telarañas mentales espantosas interpretando si había puesto de nick una canción o le había escrito diferente que el día anterior o, más desgastante, si no le contestaba sus e-mails el mismo día y así.

Y así es señoras y señores, niños y niñas caramelos y bolitas, como terminan estas relaciones la mayoría de las ocasiones.
Y de eso no se trata.