lunes, 15 de noviembre de 2010

El bonito refriteo presenta: Cinco posturas sobre el amor

No les voy a mentir, los que leen este blog desde hace algún tiempo, sabrán que este post se publicó hace tiempo, pero lo posteo de nuevo porque: a) No he podido escribir y b)es un post bien bonito. Lo escribí cuando se me ocurrió hacer la "semana cultosa" en este blog. Espero que lo disfruten y... pues ya.
 
amour. Q´est que c´estamour?

Pero intelectuales y científicas. O  algo
Sé que es un tema choteado, gastado, todo el mundo ha hablado sobre ello. Escritores, músicos, pintores, artistas de todas las calañas habidas y por haber, le han dado lo mejor y (lo peor) de su arte. ¡Ya estamos cansados de oír del tema! Pero, ¿por qué nos sigue interesando?

1.Maestro, yo lo amo: Platón
Platón era un gran interesado del tema y por ello, en Banquete y Fedro, se refiere al respecto. Para el amor platónico, el deseo no existe ya que la atracción se da por la vía espiritual.

En Los Diálogos, sostiene que este amor, es mejor explicado, como una amistad elevada. No hay objeto de deseo porque esta variante ni siquiera se contempla.
Sólo está destinado a ser expresado de manera intelectual, jamás física.
Amor platónico a la Diabla: La que escribe, piensa que el concepto se distorsionó tanto al paso de los siglos, que Platón seguro se está revolcando en su tumba. En la era moderna, entendemos como amor platónico, aquella persona que es objeto de nuestro deseo, pero que el emisor es taaan tímido y piensa que su objetivo es taaan inalcanzable, que jamás se le acercará al (no) receptor. Porque de que le da sus revolcones mentalmente, es seguro. Entiéndanlo, a eso se le llaman, chaquetas mentales.

2.Te amo, te poseo y luego me das pereza: Arthur Schopenhauer

Para el romantiquísimo Schopenhauer (esos alemanes tan querendones), el amor es una trampa para que el instinto y la pasión, tengan justificación en la preservación de la especie. En su libro "El amor y otras pasiones", señala que una vez consumada la pasión, el individuo se lleva un fuerte desengaño por todo el tiempo que ha idealizado a su objeto de deseo. Según el filósofo, para los hombres el amor disminuye (o acaba) cuando se llega a la satisfacción, para la mujer, comienza después de ello.
Schopenhauer a la Diabla :¿Y tú que sabes del amor si nunca has amado? le soltaría. Esta escritora se imagina que Schopenhauer tuvo una mujer que nunca le hizo caso. Cuando la dama en cuestión aflojó, descubrió que estaba enamorada de sus rubias barbas. Chopenjauer se limitó a vengarse despreciándola después del acto. Más tarde, lo contó en la taberna con sus amiguitos zoquetes, en medio de tragos de ajenjo (en vez de caguamas). Todos le felicitaron (dijeron: ¡así se hace mi buen!) y se la creyó. Escribió un libro y ahora, en la era moderna, una bola de ardidos intelectualoides se creen la pobre historia de una gran frustración, en-te-ri-ta.

3.Y me dicen Chucha Cuerera: Erich Fromm
Uno de los libros más famosos sobre el tema es "El arte de amar". Fromm escribió que el amor, es un arte que debe ser estudiado y dominado como fundamento necesario de la vida.
En resumen, sostenía que un individuo debía aprender a amar para liberarse de "la prisión de su soledad". Partiendo de esa idea, se desprenden una variedad de tipos de amor como el de los padres, el amor a Dios y el amor propio. Ahí está el detalle.
El arte de amar a Diabla: En lo personal, creo que este libro es muy lindo y contiene ideas harto modernas, como el concepto de amarse uno mismo para amar a los demás y viceversa. Lo que es completamente arcaico, es la idea de que la soledad es una enemiga feroz que destruye y por eso, se debe buscar desesperadamente a quién amar. Por ello, existen relaciones codependientes, en las que no importa que el elemento 1 de la pareja, abuse y humille al otro. Le está haciendo un favor al elemento 2 para que no se quede solo. Y viceversa...

4. Amor de los tres: Henry Miller
En su vida literaria y real, Miller practicó el amor libre. Casado con June Mansfield, fue amante de Anaïs Nin durante su estancia en Francia. Los tres practicaban un extraño círculo amoroso, mismo que se deshizo cuando June descubrió la infidelidad de su marido.
En su libro "Trópico de Cáncer" proyectó la relación que tenía con ambas; Mona era la mujer idealizada que vive del otro lado de océano, perfecta en su entorno. Tania, la artista libre y segura, que igualmente amaba a todos y a ninguno a la vez. Un trío de amor vacío, ideal y perfecto, como una obra de arte, un buen libro o una pintura de museo.
Henry Miller a la Diabla: He visto muy de cerca el amor a la Henry Miller y de perfecto no tiene nada. Sólo sufrimiento gratuito que se justifica con el arte . "El artista" debe su vida a la vida misma, lo demás (amor, sexo, placer, dolor) son complementos para vivir con justificación. A muchos contemporáneos, les parece correcto vivir una vida de miserias porque piensan que es muy artístico y de mucho mundo. Sólo tengo una palabra para ellos: IDIOTAS.

5. Química perfecta: La ciencia del amor

Después de miles de análisis, estudios y rompimientos (sí, rompimientos) de cabeza varios, la ciencia llegó a la conclusión de que el amor romántico es una patraña creada por nuestro cerebro. Una explicación tan sencilla como complicada a la vez. Los neurotransmisores se ponen de acuerdo con las feromonas y básicamente te preparan un coctel, digno que cualquier narcolaboratorio para que cuando veas las piernas flacas de esa chica, o la sonrisa con brackets de ese muchachón, sus hormonas también se pongan de acuerdo con las tuyas para que ambos suspiren uno por el otro.
Sin defectos y con garantía... de que si te va bien, esas traviesas mariposas en el estómago, vuelen en dos años, cuatro a lo mucho. Buuu
La ciencia del amor según Diabla: Oh sabia naturaleza, ¡nos la volviste a hacer, desgraciada! Somos taaan estúpidos para contraer una relación, que la muy malvada nos engancha con sus drogas legales para que en el tiempo que duran los efectos, conozcamos a la persona "amada" y nos entreguemos a un amor maduro, que implica conocimiento, responsabilidad y madurez para enfrentar nuevos retos entre dos seres. (Lo que no sabe mamita naturaleza, es que los humanos frecuentemente nos las ingeniamos para darle en la madre a su mejor obra de arte).


¿Conclusiones? No hay ninguna. Como todos sabemos, el amor es una pasada que tarde o temprano a todos nos agarra desprevenidos.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Algo más sobre la música y eso

Desde que quité la bonita sección de comentarios he tenido el agrado de recibir varios correos electrónicos de lectores. Estoy muy emocionada y eso me motiva a mandar a la chingada de una vez y para siempre los comentarios porque prefiero que me escriban. En serio bonito lector, si tiene algo que decir o contar, el correo diablocody.neuras@hotmail.com está a su disposición.
Y esto viene al caso porque precisamente una lectora a la que llamaré Hatsumono04 me pidió amablemente que hiciera un post sobre tooooodos mis gustos musicales. No soy tan melómana como el término exige; a comparación de personas como mi amiguito Luiz, Paco, Pustulio o El Fiurer, mi nivel de conocimientos es casi nulo. Pero, en comparación con las personas normales, creo que tengo gustos variados y conozco un poquito más de música.
Aclarando el punto, me gustaria escribir sobre cinco de los géneros musicales que más me gustan:

Jazz: Soy gran fan de interpretes como Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Nina Simone, Louis Armstrong, Duke Ellington entre otros. Difícil recomendar algo, pero si hay una canción que escuchar, sin duda sería Loverman de Billie Holiday.

Bossa nova:  El que no conoce a Caetano Veloso simplemente no sabe de bossa nova. Recomendable si le gusta Elis Regina, Gal Costa, Tom Jobim, Astrud y Joao Gilberto, Chico Buarque, Vinicius de Moraes. 
Yo digo:  Falando de amor con Gal Costa.


Chanson: Es de la forma como se le llama a la musica en francés, de preferencia con letras románticas. O no.
De este género, yo destaco a Edith Piaf, Charles Aznavour, Carla Bruni, Serge Gainsbourg, Charles Trenet y Françoise Hardy entre otros.
Yo digo: Que c' est triste Venice de Charles Aznavour


Rock (inglés): Decir rock es muy general. No incluyo particularidades como alternativo, indie o alguna de esas cosas porque no quiero morir linchada por los puristas amargados.
Yo destaco: Porcupine Tree, The Cure, Pixies, Interpol, Kings of Leon, Jeff Buckley, The Whitest boy alive, She and him...
Yo digo: Burning de The Whitest Boy Alive

OST (Original SoundTrack):  Bien, no es un género propiamente pero soy muy fan de los soundtracks porque es la mezcla justa entre el cine y la música. Los que más me gustan son: Across the universe, Amelie, Everything is illuminated, Garden state, Ghost world, The Virgin suicide y Todo sobre mi madre entre otros.
Recomiendo: Jaan Pehechaan Ho de Mohammed Rafi que viene en el OST de Ghost World

Y ya. Hagan favor de ser felices.
Sígueme en  @DCodyR4

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Explicaciones oportunas sobre el no amor

Estos últimos días he notado un par de cosas sobre mí. Uno, que ya estoy preparada para tener una relación de nuevo y dos, que como bien diría mi tio Octavio, yo todavía confundo el amor con las ganas de cagar.
Esto lo percibí cuando leía un post antiguo de este su blog de confianza. Al final de todo el choro que aventé, decía en tono de "ya no me importa nada" que estaba enamorada de uno de los directores de la empresa donde antes trabajaba, un italiano guapísimo que me llevaba como mil años (en realidad sólo eran 10). 
El punto es que ahora me parece que a lo largo de los años he usado esa palabra muy a la ligera, sin tomar en cuenta el peso que tiene y por lo tanto, los fuertes estragos que causa si se usa de manera equivocada, como hace poco me pasó. 
Para justificar un poco esto, quiero explicar un par de cosas:
1. Mi experiencia en estos temas es poca casi nula. Como bien dice la canción que hace unos días postee, "No sé estar enamorado" de Jarabe de palo, en efecto, no sé estar ídem. No tengo idea real de qué diablos debe pasar o cómo hay que sentirse. Me imagino que es porque los últimos años he pasado demasiado inmersa en mi misma, conviviendo con la soledad que si bien es necesaria, también es mala compañía. Me volví muy egoísta con mi tiempo y mi espacio, así que cualquier situación que me ponía ligeramente fuera de ese estado de confort, lo confundí con enamoramiento en todo caso. O quise llamarlo así para no sentirme como una anacoreta.
2. Desde octubre del año pasado nadie a captado mi atención realmente.
Por otro lado, hace unos meses conocí a un tipo bastante agradable con el que ahora mantengo una bonita amistad. En una de las pláticas, me preguntó que si alguien me gustaba en ese momento o "me movía el tapete" (ah, gran frase). Por más que lo pensé no salió nadie a la luz, porque efectivamente nadie me interesa de esa forma. Pero por algún motivo me sentí muy mal.
¿CÓMO? ¿Qué clase de pinche robot soy como para que nadie en serio NADIE me interese? 

En ese momento me hubiera gustado tener la claridad que gracias a mi hermana ahora tengo. No hay ningún problema en que nadie me guste como para sentir mariposas o lagartos en el estómago. Pero yo pendejamente quise forzarlo. Como cuando uno va de compras, y aunque nada le atrae lo suficiente, a huevo quiere llevarse algo que no le gusta o no le queda, sólo por el hecho de comprar. Y eso me pasó a mi.
Ojalá lo hubiera entendido antes, porque mi gran boca y poca pericia la cagaron y dije cosas que no debia decir a alguien que quiero muchísimo pero que ni en esta vida, ni en la que sigue, ni en el holocausto zombie podría ser mi pareja porque es igual de disfuncional que yo. Taciturno, con periodos emo, lobo solitario que aún espera algo extraordinariamente sorprendente para quedarse quieto. Igualito que yo,  y es eso por lo que precisamente somos tan buenos amigos y ya.  Porque como todos sabemos (al menos los que hemos pasado por la secundaria) es que los polos iguales se rechazan.
Eso yo ya lo sabía, y hasta lo dije en voz alta repetidas ocasiones, pero las ganas de salir con una bolsa del centro comercial pudieron más que mi razón (tan confiable ella).
Espero que la relación no se haya fracturado porque sentiría mucho quedarme sin mi amigo. Ya sé que cosas como esa no se dicen y luego se "desdicen" pero ahora me desdigo porque es lo que hay.  Espero que con esta explicación pertinente se aclaren las cosas y sobretodo, espero salvar algo de lo que teníamos. Me pone triste pensar que no iremos más a comer, o a caminar, o a ver películas con absurdos efectos especiales.

Como diría Andrés Calamaro en su infinita sabiduría: Tengo cada insensatez y me puedo equivocar.  
Ojalá pueda perdonar mis insensateces, que yo ya he perdonado las suyas.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Todos mis muertos

Este año mi vida estuvo muy ligada a tratar de comprender mínimamente el proceso de transición (palabra que usamos con el tanatólogo para no decir muerte). La muerte no nos gusta, nos da miedo y saca a relucir nuestros peores demonios. Porque además de dejarnos solos, nos anuncia que algún día dependiendo de las causas o azares va a venir por nosotros, estemos preparados o no.
A mi  por ejemplo, me angustia mucho pensar que cuando muera, mi cadaver tendrá que ser enterrado o quemado. Siento que si me entierran me dará claustrofobia en ese ataud tan pequeñito y con tantas paletadas de tierra encima; entonces pienso en la cremación y me da otro terror.
Mi hermana, que es muy docta en estos temas ya que su tesis es un reportaje sobre el día de muertos y todo lo que le rodea, dice que "según" el alma tarda en salir del cuerpo siete años, entonces cuando creman un cuerpo, la persona todavía lo siente y sufre. (Y si alguien lo relaciona, son siete años mínimo lo que hay que esperar  para exhumar un cuerpo, ahora que ya no existen las perpetuidades en los panteones).

Me da miedo pensar en ello a pesar de que creo que le hemos perdido un poco el respeto a la muerte.

Yo recuerdo a mi muertos con mucho amor.
De cierta forma, fueron sucesos relativamente fáciles de asimilar. Mis abuelos murieron pasados los 80 años, mis tíos por fin pudieron descansar de enfermedades largas y penosas. Quizá las únicas que no entiendo, son las de mis primos y un par de compañeros de escuela que fueron buenos amigos. Personas muy jóvenes que tenían todo el mundo por delante.
A mis cuatro abuelos los conocí y quise muchísimo. De ellos quizá la relación que más puedo rescatar (porque con ella conviví mucho más) fue mi abuela materna, la gran Leonarda por la que tuve un amor y veneración ciega. Ha sido mi modelo de mujer adulta; un poco de como soy ahora se lo debo a ella.
Este año, nuestra ofrenda tiene una vela más. Mi tío Eduardo ahora acompaña a sus papás Merced y Leonarda; y a la familia política: Félix, Guadalupe, Margarita y Bertha. Me gustaría ponerle un plato de migas que tanto le gustaban y unos cigarros porque fumaba mucho. A mi abuelo Félix, unos chocolates o cualquier cosa dulce porque era diabético y amaba el azúcar (como cuando fueron sus bodas de diamante y estaba escondido atrás de la tele comiendo pastel. O cuando murió, encontré dulces escondidos por todos lados). A doña Leonarda un helado, a  mi abuelo Merced unas patitas de pollo; a mi tía Mague unos cosméticos (porque preferiría estar muy arreglada antes que comer). A mi abuelita Lupita, carnita con chile y frijoles como la que preparaba y a mi tía Bertha, cacahuates y libros de biología.
Sigo pensando en cómo quisiera ser despedida o qué me gustaría que hicieran con mi cuerpo. Me gustaría más estar en una casa de reposo para los muertos, ventilada, limpia, con música y con agua corriente. O que me enterraran con dulces y no piedras. Quizá y con suerte me levantaria de nuevo a vivir.


Lupita (1997)  y Félix (1998)


Merced (1994)
 
La Gran Leonarda (2003)

Margarita "Mague" (2002) y Bertha (1986)
Eduardo, "Lalo" (2010)

Qué costumbre tan salvaje. Jaime Sabines


Mátenme porque me muero. Caifanes

viernes, 29 de octubre de 2010

¿Afortunado en el juego y desafortunado en el amor?

Hace un par de días escribía sobre el viejo dicho "Afortunado en el juego, desafortunado en el amor" (o viceversa, como se desee); pero no profundicé lo suficiente y esta vez me gustaría hacerlo.
Creo que es un dicho muy estúpido que nos tomamos en serio porque no creemos merecer tenerlo todo. Y es precisamente eso lo que jode nuestra felicidad porque si lo pensamos bien, de alguna u otra forma lo tenemos todo y no lo queremos notar porque los dioses se enojan y nos castigan. Y quien lo quiera refutar... pues ya no podrá porque no hay comentarios, JA.
Por ejemplo, el domingo pasado platicaba de temas de teens con una de mis grandes amigas, Farah y ella dijo algo que me golpeó: "Pues tu lo tienes todo: tienes a tus papás, estás sana, eres inteligente, quizá te falta un novio, pero nada más". Quitando la parte de "te falta un novio" creo que no había querido tomar en cuenta todos esos factores positivos que hay a mi alrededor y eso es ser infinitamente malagradecido con el cosmos. De alguna forma soy afortunada en el juego porque tengo una carrera y soy inteligente. Afortunada en el amor porque por principio de cuentas, me amo; mis padres y mis hermanos me aman, tengo amigos con los que puedo contar y bueno, creo que hasta a mi perro Oso le caigo bien.
Pero bien, ya que el tema "amor carnal" sale a la luz, empieza el problema. He de confesar que hace algún tiempo (quizá fue el año pasado, no lo recuerdo) cuando empezaron a recortar gente del lugar donde trabajaba, pensé "si me dan a elegir, prefiero tener suerte en el área profesional a tener estabilidad en el amor"....
Bueno, pues es la reflexión más pendeja que he tenido en mi vida. ¿Por qué no tenerlo todo? ¿Porque nos han enseñado que no debemos ser tan ambiciosos? ¿Tener poquito, pero vivir tranquilo para que diosito no se enoje? 
Déjenme decirles que eso es una reverenda mamada. Porque nosotros mismos nos saboteamos para estar mal de un lado y sentirnos en equilibrio, es como el que tiene miedo de ser muy feliz porque seguro... seguriiiiito algo horrible le va a pasar.
Creo que en este caso si tiene mucho que ver la actitud con que lidiamos al toro. Si nos ve débiles y titubeantes, nos coge. Si no, nos lo cogemos y hacemos fiesta (en el buen sentido de la palabra, perros).
Personalmente ya me cansé de jugar a no hacer enojar al Olimpo. Lo quiero todo y lo quiero ahora.
Quiero ser afortunada en el juego, en el amor y en todo lo que me prepare Destino porque me lo merezco y trabajo por ello.
Como dice mi querida hermana, todo es cuestión de saber pedir a las fuerzas del universo, lo correcto y lo idóneo.
Y hagan favor de ser felices (y afortunados)

martes, 26 de octubre de 2010

No tengo perdón del Diablo

Bueno, como ya dije, no merezco perdón de nada así que procederé a las actualizaciones y debidas explicaciones:
1. En este blog ya no existen los comentarios: ¿Por qué? Porque hace relativamente poco tiempo entrevisté a un tipo al que admiro mucho y me dijo: "los comentarios en el blog me cagan". Bueno, a mi no me cagan, (al contrario) pero hubo un momento en el que me causaron mucho estrés, así que para evitarlo los cancelé. Quizá regresen, depende de la frecuencia con que empiece a escribir nuevamente.
Y si tienen alguna observación que hacerme, pueden dirigirse a @DCodyR4 y hacer lo correspondiente.
2.Tomé unas importantes vacaciones de blog de forma obligada: Pero eso ustedes ya lo saben. Primero porque luego del último post me quedé sin servicio de internet por semana y media a causa de cosas que no les interesan. Después porque sucumbí a una pequeña crisis de ansiedad que me ha alejado de los internets. Mi único contacto ha sido Twitter y de forma menos entusiasta.
3. Sufrí una pequeña crisis de ansiedad: ¿Y? Me imagino que eso no les importa pero gracias a eso ya no puedo desvelarme, y es una pena porque es mi hora más creativa. Ahora debo dormir máximo a las 23:30 lo que jode mucho mi proceso creativo. Deberé hacer otro tipo de rutinas, supongo.
4. Ahora soy persona sana: Muchachos, he decidido informarles que dejé de fumar y al menos por un mes no podré envenenar mi cuerpo con alcohol, café, te, refresco de cola o chocolates. ¿La buena noticia para ustedes? Estaré muy de malas por un tiempo razonable lo que me permitirá escribir más. Bravo por ustedes, mal por mi.
5. Debo manifestar mi interés por ser bartender: De hace un mes para acá estoy obsesionada con ser bartender. No tengo estudios al respecto pero me imagino que es relativamente fácil abrir cervezas indio.
6. Posiblemente esté emocionada con uno de mis amigos: Pero quién sabe. Dice Melissa (a) La gatona que es querer por querer. Yo sigo cantando "no sé estar enamorado" de Jarabe de palo y pensando que los afortunados en el juego somos desafortunados en el amor. El año que entra es casi seguro que yo sea afortunada en el juego pero me pregunto si alguna vez he sido afortunada en lo otro.
O si se pueden las dos cosas al mismo tiempo, o si todo esto es una falacia y nos da miedo ser felices, afortunados en el juego, amor y lo que venga en el paquete que Destino nos regala; si sólo es cuestión de valor, de lanzar una moneda al aire y dar un paso de fe al abismo infinito; vaya, uno se puede caer, pero (los que vieron Indiana Jones sabrán) también se puede descubrir el camino hacía algo maravilloso y único... o dejar perder una excelente amistad con la que uno se la pasa tan bien, sólo por investigar si hay algo más allá...
No lo sé.


Y ya, sean felices o algo

lunes, 4 de octubre de 2010

Mujeres juntas... sí y no (cc Areli H.)

Estas son malas noticias (para mi) a mediano plazo: Mi amiga Areli se regresa a Guadalajara a final de año.
Por algún motivo que aún no alcanzo a comprender, gran parte de mi vida he estado rodeada de amistades masculinas. Por años he tenido amigos hombres a los que respeto y quiero y que por lo regular son los que caen en la categoría "mejor amigo del mundo mundial", tales como Israel, Pepe Toño, Adrián o Jorge. Vaya, si hay personas que tienen problemas para relacionarse con personas del sexo contrario, no soy una de ellas en absoluto.
Dice un viejo dicho que "mujeres juntas ni difuntas". Sí y no como diría el buen Paco.
Sí: Durante mis años de escuela tuve muchas "amigas" como Laura, que a la primera oportunidad me clavaron el cuchillo.
No: También he conocido mujeres maravillosas como Lucía, Loli y Alma que han sido verdaderas confidentes y amigas. O la propia Areli que no es sólo mi amiga, sino es como mi hermana.
Recuerdo que cuando iba en la secundaria, Melissa (que es de mis amigas más antiguas con 19 años de conocencia) me decía: hacer amistad con hombres es más sencillo. Me resistí a creerlo hasta que hace poco hice la cuenta de cuantas mujeres puedo contar como tales y tristemente a los largo de mi vida han sido muy pocas.
¿Por qué?  No tengo idea. Supongo que quizá mucho tiempo compré la idea anterior, pero también pocas veces he encontrado mujeres con las que me identifique y en las que pueda confiar ciegamente.
(Lo cierto, es que a los hombres les gusta menos el drama que a nosotras, por lo que es más fácil encontrar una opinión sensata en ellos. Ni modo, hay que aceptarlo: a veces podemos ser conflictivas-drama queen)...
A Areli la conocí en el primer semestre de la Universidad durante una marcha de apoyo a Andrés Manuel López Obrador que fuimos a cubrir como parte de nuestras primeras tareas como aprendices de periodista. A pesar de que nuestra amistad ha tenido altibajos (casi siempre causados por novios) por lo regular es una relación sólida, unida por nuestro odio a los tacones, el amor a la música indie, la vestimenta hippie, el cigarro, la cerveza, los novios disfuncionales y los gorditos sabrosones.
A ambas nos gusta bailar, somos gruñonas, decimos que no creemos en el amor pero tenemos la secreta esperanza de encontrar al indicado. Y las positivas diferencias como que yo odio la trova, ella odia el cine de Almodovar. Le choca Hello Kitty y yo mataría a Elmo para hacerme unos guantes.
Ella me baja a la tierra cuando me da por fantasear estupideces. Yo la cacheteo (en sentido figurado) cuando se pone más emo y gruñona de lo usual.
Hemos pasado por momentos difíciles como la ruptura de nuestros respectivos noviazgos, la enfermedad de mi mamá y la mudanza de sus papás a Guadalajara, ahí hemos estado para apoyarnos, reír, llorar y tragar helado de chocolate hasta el hartazgo cuando estamos deprimidas. 
Y ahora me dice que se regresa con los tapatíos.
(triste)
No puedo decirle a mi casi única amiga que no se vaya. Claro, yo jamás he estado lejos más de un mes de mis papás, me imagino que uno debe extrañarlos mucho y eso. Pero ojalá que consiga un bonito empleo en el DF antes de diciembre para que se quede un rato más.
Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

No es que me ofenda, pero sí

Como a muchos no les importará, uno de mis mejores amigos, Israel (al que llamo cariñosamente "mi marido") es gay. Él tiene una frase (que no sé si inventó pero me gustaría rescatar): Si las minorías queremos respeto, tenemos que respetar a la mayorías. Nunca he estado más de acuerdo que hoy.
Por lo regular, soy una persona respetuosa. No diré que voy en el metro y pienso en la inmortalidad del cangrejo, pero las críticas las guardo en la comodidad de mi pensamiento, porque:
1. Diablos, no soy perfecta.
2. Las personas a las que critico no tienen por qué enterarse de lo que estoy pensando. Utimadamente, me importa un bledo si un wey quiere pasearse en la ciudad con un atuendo verde limón con sombrero vaquero a juego (algo totalmente verídico).
La cosa es que me subí al metro y como me dirigía a hacer una entrevista, iba medianamente peinada y vestida (blusita medio formal, pantalón de mezclilla). Pero quiso el destino que me sentara al lado de unos muchachos gay; no hubiera tenido ningún problema al respecto (porque de homofóbica tengo lo mismo que de japonesa) si no fuera porque todo el camino se la pasaron criticandome descarada y feamente.
Al principio no me había dado cuenta, hasta que noté que me veían mucho (yo iba escribiendo). Primero dijeron que ni me debería de molestar en comprar en Zara (la blusa es de la marca), porque  en mí deslucía la ropa. Luego hablaron de lo mal que se veían los zapatos morados (color de mis ídem). Más tarde dijeron que los pupilentes ya ni se usaban (wait, what??!! Mi color de ojos es natural, pendejos!).
Para rematar, el que iba sentado al lado de mi, volteó completamente hacía mi y dijo: "Pues da el gatazo pero yo creo que ni en rifa sale".
Quise hacerme la desentendida porque enfrentarlos hubiera sido equivalente a mostrarles que su objetivo (lograr ofenderme) había sido un éxito. Aunque lo fue, no dejo de pensar, ¿cuál era su problema, par de dañados? Yo en ningún momento los ataqué u ofendí, simplemente no tenían nada que hacer y su pasatiempo del momento fue darme en la madre.

Y menciono que eran gays, no por hacer una distinción, sino porque he observado que a cierto sector de estos chicos, (quiero ser muy delicada, por eso digo cierto sector) se les da la crítica segura y descarada gratuita. Una vez mientras tomaba café con mi hermana en Zona Rosa (lugar en donde se centra la comunidad gay) en la mesa de al lado unos chicos le gritaban groserías y aventaban bolitas de papel a todas las mujeres que pasaban por ahí. Ellas no les dirigieron la vista, su única falta fue pasar por su camino. O como aquella vez que iba en el metro y otros  chicos hacían críticas horribles de las mujeres gordas (que ellos llamaban "taka-taka") cuando al lado iba una chica gordita. Y como esas, muchas anécdotas más.
Muchachos que hacen de ésta su práctica de esparcimiento, no sean así. Me hubieran destruído el día de no ser porque tenía una entrevista muy importante y  pudieron más mis nervios que mi baja autoestima. Yo (al menos) intento ser respetuosa; primero, porque la discriminación es una práctica arcaica y  pendeja; segundo porque me dolería muchísimo que ofendieran a Israel sólo por ser gay.

Ojalá que no se malinterprete mi comentario, simplemente es una queja porque al final del día sí me lastimó que me agredieran nomás porque sí. A toda la gente que pide respeto, respeto debería regresar.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Oda sobre mi amor a la UNAM

Yo tengo una casa y esa casa se llama UNAM.

Ahí viví ocho años y aprendí cosas importantes, como que el Quijote de la Mancha es una obra de crítica social,  que holocausto es una palabra griega que significa todo quemado, sobre un señor que se apellidaba Pavlov e hizo experimentos con un perro. Los siguientes cuatro años, aprendí que las cabezas de una nota no llevan artículo porque les resta impacto, supe como se hace una nota informativa; me enseñaron epístemología y herméneutica, aprendí que Gabriel García Márquez sólo tiene un libro interesante y lo demás es mierda repetitiva.
Pero la UNAM no sólo me dio eso. Me enseñó que un maestro no lo sabe todo sólo por estar detrás de un escritorio. A rebelarme contra la mediocridad de profesores que venden sus calificaciones por una tinta para impresora. A demostrarme a mí misma que soy una profesional y no una tontita de ojos bonitos como me dijo una profesora alguna vez. A trabajar por mis objetivos; me enseñaron que debo encontrar mis propios recursos si quiero alcanzar mis metas. Que la palabra imposible no existe.
En sus salones también aprendí lo complejo de la palabra amistad; que existe una Areli, un Israel,  Sandra, Beto, Pifas, Adrián, Magdalena, Norma, Verónica, Sarahí, Pepe Toño, Nahúm y Jonathan que son personas maravillosas a las que amo y que están tatuadas en mí de por vida. Me enseñó lo profundo de la palabra amor con Alejandro. Que un café no sólo es eso si lo compartes. Que los cigarros son sagrados (sobre todo en los días de examen), que la chela (cerveza) no se desperdicia y que las horas libres son perfectas para ir al billar.
Gracias Universidad Nacional Autónoma de México. Porque viví años increíbles en la Prepa 9 y por hacerme una profesionista que ama su carrera en la Facultad de Estudios Superiores Aragón.

100 años de la UNAM y lo que le falta: máxima casa de estudios, mi alma máter y el amor de mi vida.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Una vez más: The Beatles y su cuchara

Diré la verdad y sólo la verdad. No le agarro sabor al Tumblr. 
El lunes abrí una cuenta porque tenía un poquito de tiempo y me causaba curiosidad, pero  a mi  parecer, el diseño, la forma de postear, todo me desespera. Esa cuenta la quería usar para publicar cosas como la que hoy les presento.
No es un escrito típico de este blog, más bien es un ejercicio literario en pos de retomar la escritura a mano (que hacía mucho no practicaba). 
Quedó un cuento que es sólo eso: un cuento con el que me divertí y calenté el cuaderno. Ojalá que pueda ofrecerles más de eso que nace en papel. El título está perversamente pirateado de una de mis canciones preferidas de The Beatles. Perdónenme por eso y, pues ya.
Hagan favor de ser felices.

Hello/Good bye

No decidí subirme al tren porque el cielo estaba amarillo. Tú te ibas, yo me quedaba.
Me dijiste adiós a través de la ventanilla, pero para mi, los rieles perfectamente separados por la grava, indicaban la perfecta angustia de una decisión fallida.
El cielo estaba amarillo y yo te seguía queriendo con la seguridad incierta de los gatos al caer del tejado.  El tejado era mío, lo dominaba, caminaba con paso lerdo e intranquilo. Y no me quise subir al tren porque paradójicamente tú estabas trepado diciendo adiós.
¿O era: vámonos?
¿O era quédate?
O era nada.

En la nada pensaba cuando recordé lo que elegantemente me dijiste en alemán la primera vez que nos besamos: “träumt mit mir” (sueña conmigo)  ¿Soñar? Si yo ni sueños tengo, menos contigo y menos en alemán.
Desperté y sólo vi tu imagen desde la barandilla diciendo adiós. Y vista desde fuera, yo era la sombra triste, parada en la estación antigua.
“Siempre he querido viajar en tren” te dije una tarde mientras llovía y jamás nos dimos cuenta. Me abrazaste como si fuéramos cómplices en el reto de estar al lado. Me sentí tan cerca que si hubieras dicho “ven” no me hubiera movido.
Y de verdad quise abrazarte, no miento. No quiero estrechar una figura invisible como había pronosticado la primera vez. Quiero hacerlo como el día que la ciudad se encendió y por un segundo, alcé la cabeza y el cielo se volvió amarillo.
Eso me trajo de vuelta, el cielo y el silbato puntual y agresivo. Otra vez estaba en la estación despidiéndote; los rieles perfectos te llevaban lejos.  Siempre he querido subir a uno.
¿Sientes mi angustia? Te grité mientras corría al lado del vagón negro con vivos rojos. Y el tren empezaba a moverse.
Quise que tu mano envolviera mi mano, como la tarde en que la mía estaba fría y la tuya era cálida.
¡Demonios! ¡En serio quería tu mano! Pero el brazo completo se fue contigo en el imaginario de mis ideas.
Y fue entonces que mi angustia encendió la estación solitaria por la que ya casi no pasaban trenes ni fantasmas. La estación ardía y tú te ibas; no había nada más.
Cuando el tren desapareció a lo lejos, comprendí que en realidad nunca tuve los sueños que me deseaste en alemán. Porque la primera vez te los regresé, la segunda y la tercera sólo me los prometiste.
Ya no recuerdo si el cielo era amarillo o café melancolía. Me da lo mismo, te fuiste sin una promesa y sin adiós. Justo como debías.
Voltee y ahí estabas pero tenías otra cara. El sol se prendía poco a poco y las llamas se apagaron en mi cabeza. Te vi sentado con las manos apoyadas en las piernas, viendo en lontananza. Te pregunté por el tren y no me contestaste.
El chico se paró, miró a la chica y le dijo: “Por aquí ya no pasan trenes, ven”
Caminaron en ninguna dirección; ella agitó su cabello azul y mal cortado mientras sonreía como si hubiera encontrado algo en esa otra cabeza desordenada y de pelo mal cortado. Tomó su mano y ella abrió los ojos sorprendida. La de Xaviera estaba helada y la de él estaba tibia, casi cálida.

viernes, 17 de septiembre de 2010

La Diabla soy yo, pero...

He tomado una decisión. De ahora en adelante no saldré con nadie que conozca vía twitter, blog y cualquier otra red social habida y por haber.
Hoy mientras platicaba con un (ahora lo puedo decir) querido amigo, me di cuenta de cosas que entorpecen mis relaciones presentes y futuras. Algo pequeñito pero muy muy importantito: 
En cierto momento me hice un personaje a través de La Diabla y no me di cuenta.
Hasta ahora pensaba que las pocas personas que a lo largo de este tiempo he conocido por esta vía, de alguna forma se decepcionaban cuando me conocían en vivo. No sé que tanto sea verdad, lo cierto es que en persona no puedo ser sarcástica, ni chistosita, o ácida todo el tiempo. 
En algunas ocasiones la cago y digo cosas tontas, soy torpe y se me cae lo que traigo en las manos, me tropiezo, me desubico si voy a lugares que no conozco, a veces soy menos elocuente de lo que parece, pido la comida para llevar porque casi siempre dejo tres cuartos de lo que me sirven o piso a la gente. 
Y si hablamos de emociones, tengo un miedo estúpido a enamorarme, necesito certeza de la persona que está a mi lado, me enojo si la gente llega 10 minutos tarde, y puedo morir por abrazar a una persona pero soy tan fría que no lo hago. O en caso de que me pregunten si alguien me "mueve el tapete" (frase noventerísima) digo que no, aunque sí. 
Soy una persona, chinga. Con todo lo que implica, rasgos positivos y negativos. Contradicciones, torpezas y brillanteces en todo caso.
Pero claro, si es alguien que lee este blog y después se quiere encontrar con la Diabla sarcástica, ácida y malhablada, puede que la encuentren un ratito porque a final de cuentas Diabla es la que escribe. Pero si esperan encontrarla todo el tiempo, pues básicamente estamos destinados al fracaso.
Bleh.
Dice mi amigo que deberíamos desaparecer a (pensemos que me llamo Xaviera) a ídem y dejar a la Diabla. Yo le dije cabrón y reimos mucho.
=)
Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto.
Hagan favor de ser felices.
si no te gusta lo que soy, voltea para otro lado

lunes, 13 de septiembre de 2010

El Bicentenario ¿qué?

Supongo que hay que escribir sobre el Bicentenario. De hecho, hasta preparé un par de bromas de mal gusto al respecto que ya se me olvidaron.
Pero no lo haré.
1. Porque ya lo hice lo propio en este post.
2. Porque el bicentenario es la tontería más grande de la historia de México. ¿Debemos estar orgullosos de qué? ¿De que el narcotráfico tiene secuestrado al país? ¿Que nuestros gobernantes piensan que somos una bola de simios amaestrados (y probablemente lo seamos)? 
¡No somos libres! Sólo es una bonita mentira para sobrevivir al día a día. Somos esclavos del sistema neoliberal que nos paga a precio de risa, jornadas de más de 8 horas de trabajo; esclavos del gobierno que desaparece impuestos y del sombrero saca otros pero antes arma algún escándalo con que atraer la atención, del sistema educativo, de las televisoras y de nuestro propio desinterés. Nos puede caer un muerto encima y no nos incomodamos, sólo nos lo sacudimos y seguimos caminando.
Bravo! 
Pero bueno,si me preguntan, tampoco sé cuál es la solución al problema. El poder corrompe hasta al más justo y creo que ese es el veneno que tiene en el suelo a nuestro pobre país.
(suspiro)
         (Bueno, creo que más de dos ya tienen lista la navaja y el agua caliente y de eso no se trata) (¡mejor espérense hasta que gane Peña Nieto! Antes disfrute de la iluminación y los eventos, dicen que el Zócalo se ve divis divis)
Ok, ya.
Mejor veamos videos de Andrés Calamaro. Viene a México en octubre y gracias a mi situación económica no podré ir. 
Eso SÍ es para ponerse a llorar.
(Y pido perdón por el abandono de este cuchitril, olvidé cuando quiero a mi blogcito y a ustedes)




viernes, 10 de septiembre de 2010

Lo que pasa cuando sucede

Hoy, un hombre del que me formé una buena opinión y elevó el expectativómetro, me preguntó si alguna vez había tenido detalles románticos con los que fueron mis parejas. Fuuu, tema espinoso para mi: Pensé, me acabé el menta-latte-grande y no conseguí recordar ninguno.
Luego de un tiempo, pude retomar el recuerdo atorado de un 14 de febrero en el que hice uso de mis más queridas y desarrolladas habilidades y escribí un cuento surrealista de amor. Quedó para la posteridad en mi, porque hasta la fecha es uno de mis cuentos más queridos; en su posteridad no lo sé y tampoco me interesa acordarme.
Antes lo había publicado aquí, (por si ya lo habían leído en este espacio) pero quisiera hacerlo de nuevo porque me trajo buenos recuerdos. Del tipo de cosas que hago cuando estoy enamorada. 
Disfruten y comenten. 
O algo.

Espero que veas un pingüino volar
Un día me levanté y vi pingüinos estrellarse en mi ventana. Pensé que seguía soñando, y traté de cerrar los ojos para atraer de nuevo la suave modorra que sujetaba mi cuerpo a esa hora. No pude, ahora un perro danés tocaba mi puerta, con un ramo de corales entre sus fauces.
Me dio miedo, como pude me vestí rápidamente y salí a recibirlo. Llevaba una nota en papel rosa, demasiado pálido como para no confundirlo con blanco; decía en grandes caracteres que me amabas y que sólo esperabas una respuesta.
Despedí al gran danés con la condición de que me dijera quien era el dueño de esas extrañas intenciones. El danés titubeó un poco y mis ojos se emocionaron sin mi permiso; de repente volteó y su gran hocico ladró asustado hacia un pingüino que se estrellaba de nueva cuenta en mi ventana.
No pude evitarlo, el corazón me latió tan fuerte que el danés se espantó de nuevo; se fue vociferando no sé que cosa y movió su cola hacia el horizonte.
Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo...

Recordé que días antes volaba por un cielo cuando vi algo que me llamó la atención; bajé de prisa, pues mi curiosidad siempre me ha matado y miré un ser sentado en una jardinera con corales de colores. Me acerqué y noté que era un hombre, pero no uno cualquiera, éste sabía leer y le tenía sin cuidado que yo estuviese cerca.
Sí, recuerdo que cuando levantó la vista, sin preguntar nada, me extendió el libro que sostenía, lo miré y pensé que era la persona más maleducada que podía encontrar, aún así me intrigó lo que había escrito en ese libro que con insistencia me ofrecía: HOLOCAUSTO.
No había nada más que esa palabra.
Di la media vuelta y me fui como si huyera de la vida. Mis pies se habían vuelto de agua y sentí tanto miedo, que las lágrimas derramadas formaron el río que ahora pasa por delante de mi casa. Llegué a mi cielo, y di vueltas toda la tarde; apareció una luna tan pálida y tan rosa, que dudé de mi abuela cuando contaba que la luna era azul.
La palabra holocausto jugaba a la rueda a mí alrededor, mis ojos charlaban y decían que aquel hombre era algo y al mismo tiempo nada, era vida y también muerte, era fuego y hielo, era pingüinos chocando en un cielo privado, nuestro cielo. Mi cielo.

El holocausto era él, todo quemado holo= todo, caustos= quemado. ¿Era él el holocausto o era yo?
Regresé a mi realidad, mi tiempo presente. Me vi sosteniendo un ramo de corales y viendo a un danés asustado y violento en el horizonte. Supe entonces que el holocausto de mi vida estaba a punto de llegar cuando el fénix que vivía en mi corazón despertó.
Corrí a buscar al hombre más maleducado del mundo. La desesperación se apoderó del fénix, gritando que no podría renacer si no encontraba un momento seguro para volver a crearse.
Reí porque sabía que en algún lugar de la quinta dimensión, estaba ese hombre sentado en una jardinera de corales de colores, leyendo un libro con una sola palabra.
Y estábamos en otra ciudad bajo nuestro propio cielo. Los pingüinos aterciopelados nos veían tras la ventana; bailaban celebrando así, el nacimiento de un amor sideral.

sábado, 4 de septiembre de 2010

5 libros que...

Seguimos con las listas.
Es gracioso porque justamente hoy iba a escribir un largo y desmotivante post sobre las relaciones a larga distancia pero al parecer tengo síntomas de gripa y eso me jode para escribir. Ya será lueguito
Esta vez, son cinco libros que amo; me doy cuenta que siempre recomiendo películas o música pero nunca libros, y como diría nuestro querido Germán Dehesa (QEPD), hoy toca. 

1. Tokio Blues. Haruki Murakami
El primer libro que leí de Murakami fue Norwegian Wood (su título en inglés). Personalmente voy uno a uno con el gran escritor de best sellers porque después leí Sputnik mi amor y no me gustó; pero Tokio Blues tiene un encanto distinto, se mete con la música de The Beatles de manera desfachatada, a la par de una historia que no es propiamente de amor. 
Soundtrack sugerido: The Beatles (por supuesto).
Quote: Soy de ese tipo de personas que no acaban de comprender las cosas hasta que las ponen por escrito.
2. ¿Olvida usted su equipaje? Jorge Ibargüengoitia
Antes que nada, debo decir que este libro marcó mi estilo para escribir. Ibargüengoitia fue  un gran periodista y cronista, viajero incansable. En este libro están recopiladas las columnas que escribió para el periódico Excelsior entre 1969 y 1976, dividida entre crónicas de México, del mundo y noticias en general, destacando de esta última, las crónicas sobre espionaje (que en ese tiempo estaba en auge). 
Soundtrack sugerido: Por la vena viajera, quizá el OST de Everything is illuminated
Quote: "...si trata uno con niños con frecuencia y durante mucho tiempo, corre uno el peligro de volverse imbécil."
3. Bola de sebo y otros cuentos. Guy de Maupassant
Debo confesar que cuando terminé de leer Bola de sebo, terminé irremediablemente encabronada (lo mismo que cuando leí Marianela o cada vez que veo El príncipe de las mareas) Pero, justamente terminé así porque Maupassant es un gran narrador que lleva de la mano al lector y logra la empatía con sus personajes. Luego de ese, viene una serie de hilarantes y a veces oscuros cuentos. Yo recomiendo El collar y La cabellera.
Soundtrack sugerido: Díficil, los cuentos están ubicados en el siglo XIX, pero por ser francés elegiría cualquier disco de Edith Piaf.
Quote: "Y la moza lloraba sin cesar; a veces un sollozo, que no podía contener, se mezclaba con las notas del himno entre las tinieblas de la noche"
4. Corazón: Diario de un niño. Edmundo de Amicis
Este fue el primer libro que leí y con el que oficialmente me enamoré de la lectura. Tiene una estructura muy sencilla: es el diario de un niño de ocho años llamado Enrique, en el plasma su visión de la vida junto con enseñanzas de su padre, que adjunta al diario así como los cuentos mensuales que su maestro les proporciona. Es tierno pero también es una gran opción para el lector neófito pues es una trama totalmente atemporal.
Soundtrack sugerido: Igualmente complicada elección. Sugeriría música étnica italiana.
Quote: "Yo te pido perdón por la palabra injuriosa, insensata e innoble que dije contra tu padre..." 
 

5. Arráncame la vida. Ángeles Mastretta
Sé que quizá aborrezcan esta elección, pero aclaro que lo leí muchísimo antes de que saliera esa basura de película, y que la estupidísima de Ana Claudia Talancón destrozara el personaje de Catalina Guzmán. Si ya vieron la película, sabrán que es la historia de la evolución de una mujer que, casada con un militar y político se da cuenta poco a poco de la dura realidad mexicana y de la suya.
Hace poco platicaba con mi querido amigo Adrián sobre este libro y le decía que después de muchos años, me di cuentra que no es que la protagonista fuera muy lista, en realidad era una oportunista amoral. Para mi fue dificil admitirlo, porque muchos años idolatré al personaje y a la propia Mastretta de la que, después de varios libros, noté que leyendo uno se leyeron todos.
Misma trama (una chica poblana atemporal a su época se enfrenta al mundo) mismo galán (ojete, cínico y encantador), mismo final (eso lo tendrán que descubrir ustedes). Eso sí, muy bonita narrativa.
Soundtrack sugerido: Cualquier bolerista, si desean ser específicos: Lucho Gatica, Toña la negra, Agustín Lara (por supuesto). Mis favoritos: Daniel Santos y Benny Moré.
Quote: "Y ustedes, ¿qué? -preguntó ella- ¿Se quieren o se van a querer?..."

Y ya. Saben  a donde dirigir sus comentarios que espero, mientras canto Cenizas con la gran Toña la negra.
Hagan favor de ser felices

martes, 31 de agosto de 2010

5 bandas que están en mi corazón

Les tengo dos noticias:
1. En este momento estoy pasando por una ********* que no me deja escribir. Esa es la buena.
not.
2. No quiero dejar caer este blog pero ahora me cuesta trabajo. Así que seguiré posteando cosas ligeras hasta que mi ***** sane y pueda volver a las andadas.

Así que les dejo un listado de bandas y/o cantantes que en este momento me gustan.
1. Hello Seahorse!: El señorcito Paco Osorio me dijo "pinche banda sobrevalorada". Yo no lo creo, me gustan por la ligereza de la voz y lo dulce de los acordes sin llegar a lo meloso. Orgullosamente mexicanos.

2.Facto delafé y las flores azules:  Barceloneses que tocan melancolía




5. Metric. Canadá

Ojalá que les agrade lo que oigan. Esperen más listados de estos durante los próximos días.

Hagan favor de ser felices.


miércoles, 25 de agosto de 2010

Disculpe usted las molestias

Pero ahora sí no he tenido tiempo de escribir por razones personales (Ay yaaa).
Los que hacen favor de seguirme vía twitter sabrán por qué. Los que no, pues se aguantan el chisme (¿ya notaron la estrategia sucia y ruin para captar seguidores?). 
Desde acá les mando un abrazo y miel a todas aquellas personillas que me han mandado palabras de buena vibra desde sus cuentas. A unos tengo el placer de conocerlos en persona, a otros no pero de igual y democrática manera a todos se le agradece con todo el corazón el apoyo.
Los quiero mil y esas cosas.
La semana que entra (espero) que se regularice la programación (ir)regular de este bló.
 Y como usualmente hago en estos casos, les dejo una canción que en este momento me trae en las nubes, Dream a little dream of me con el gran maestro Louis Armstrong, Satchmo para los cuates y la voz de oro de Ella Fitzgerald
hagan favor de ser felices

domingo, 15 de agosto de 2010

Esta es la historia de los amores imposibles

Me gusta mucho la película The Holiday. Mucho (y más porque cuando la veo, me gustaría que anduviera por ahí un Jack Black que me escribiera una melodía con mi nombre o algo).
Pero ese no es el punto.
Me gusta porque retrata en todo su crudeza, el concepto de amor imposible. A mi me pasa mucho porque, básicamente soy una romántica incurable (aunque no parezca). Y los he tenido desde siempre: en preprimaria, cuando estaba enamorada de un tal Antonio, en primaria me gustaba un chico del equipo de basquetbol llamado Giovanni, en secundaria como olvidar al buen Dimas (el  mejorcillo de mi generación que también fue novio de mi mejor amiga). 
En preparatoria logré superar ese puritanismo que no me dejaba relacionarme con los hombres y creo que me gasté todos los novios que me tocaba tener en esta vida. Y así siguió hasta que conocí a Alejandro, que fue el amor de mi etapa universitaria; nos queríamos mucho y tuvimos una de esas relaciones juveniles que no se olvidan, llena de dramatismo y emoción (todavía recuerdo cuando terminamos la primera de dos veces y  le dije que era el amor de mi vida y que incluso yo me hubiera casado con él. Por Dios...)
Pero he de confesar que esa fue mi esa fue mi última relación larga. Después de eso, me pareció que era infructífero quedarse en una relación que de todas formas no iba a llevar a ningún lado. No tenía (ni tengo) ganas de comprometerme a nada a largo plazo (llámese matrimonio y/o arrejuntamiento) y de todas formas, si no habría nada ídem, ¿para qué cultivar algo que de todas formas iba a terminar? 

Entonces llegó la racha de los amores imposibles es decir, tipos con los que salía (y salgo) sin que nada prospere por alguna razón. Porque son de otros países, porque vive en otro estado y viene tres veces al año al DF, porque es un tipo confundido, porque me lleva muchos años, porque tiene novia en otro estado de la república... y algunos, a los que me limito a mirar porque me parecen muy lejanos (como Francesco de la oficina).
Y la mayor parte del tiempo, pensé erróneamente que era culpa de ellos y no mía. O era mi culpa completamente por no ser suficientemente bonita, inteligente, agradable, con agudez mental y otras mierdas por el estilo. Qué equivocada estaba.
Lo supe gracias a mi querida amiga Areli. Es gracioso porque la mayoría de las veces, ella recibe consejo o sugerencia mía de forma brutal y sincera (como suelo ser yo) y ahora ella me dio una lección muy valiosa que no echaré en saco roto porque es la pura verdad. 
Mientras regresábamos a casa, yo iba platicando tonterías de mi último descalabro amoroso (que por supuesto, venía de un amor imposible). Ella puso cara de hastío y me dijo (pongan atención amiguitos, esto es muy importante): El problema es que te fabricas amores imposibles porque no eres capaz de comprometerte a nada con nadie.
No le dije nada y cambié de tema como si no me hubiera dado un gancho al hígado. 
Porque seré muy comprometida con mi trabajo y mi vida profesional, pero en cosas de sentimientos... En realidad me sacudió porque tenía toda la razón del universo y sus alrededores. La mayoría de ellos, son tipos que yo (muy interna y secretamente sé) que no es posible que hagan el pequeño compromiso (aguas, no hablo de matrimonio o algo parecido) de tener una relación estable (novio-novia: van al cine, caminan de la mano, toman un café, comparten sentimientos, ideas, momentos buenos y malos. Nada complicado). Y no puedo asumir el papel de víctima porque ofendería mi inteligencia, esa de la que estoy tan orgullosa  y presumo como casi única cualidad. Sé cuando sí y cuando no. 
Y desgraciadamente me engancho con la que no.
(Y aquí es cuando recibo ovaciones y dianas acompañadas de la marcha de Zacatecas por haberme dado cuenta de todo). Gracias
El futuro es incierto en ese rubro hasta el momento. Creo que ahora quisiera trabajar en ello, porque no está mal saber que me gustaría divisar un algo en mi horizonte (se le dice noviazgo, pero odio esa palabra porque me resisto a ser cursi). 
Pero para empezar, quiero aceptar que tengo problemas con el compromiso. 
Espero que cuando esto termine, algún muchacho salido como de película indie (no pido mucho, quizá una mezcla de Joseph Gordon-Levitt, Patrick Fugit y Seth Rogen) y sin vida complicada aparezca en mi rumbo. 
Y cuando eso suceda... habrá fuegos artificiales. Lo juro

viernes, 13 de agosto de 2010

Misterios del DF presenta: El vagón de las mujeres

El metro de la Ciudad de México encierra terrores y misterios varios. Uno de ellos, son los dos primeros vagones que en la mañana, sólo pueden abordar mujeres.
Por ejemplo, hoy en la mañana, el metro iba atascado.

Sé que esta información no es nada relevante para las personas que día a día, tenemos la penosa necesidad de subirnos a la limusina anaranjada.
Lo menciono porque, he reflexionado al respecto (como decía un conocido de lento pensar). Cada vez que me subo a la hora pico, imagino que estoy en un partido de futbol americano... quizá hasta de rugby. Y no en uno cualquiera, nooo. Como en el Súper Bowl o algo así por el grado de rudeza innecesaria.
Imaginar este bello cuadro: las mujeres con la adrenalina hasta arriba, se abren las puertas y entran como el tacle defensivo más rudo de la liga. Dentro del vagón sólo se escuchan los "ay" y otras onomatopeyas propias de alguien al que le cayó un elefante encima. O todo el equipo de americano, al que se quedó con la pelota al final y se queda encerrado en una cámara húngara.

Se cierran las puertas. Hoy en particular, me tocó ver a una mujer que, mientras las puertas abrían y cerraban para asegurarse que ningún miembro (llámese pierna, brazo o cuadril) quedaran fuera, se aventó con increíble fuerza contra las otras féminas, que ya de por si sufrían. Lo impactante es que logró acaparar el último milímetro que quedaba vacío (para las mujeres de esa estación, porque seguro en la que siguió se subieron otras dos). Fue lo máximo.

Eso me recuerda la primera gran lección que  mi hermana me dio cuando apenas aprendía el sutil arte de viajar en metro a esa hora (Tú crees que no cabes... pero sí cabes)

Mención aparte se merecen los conductores. ¿Por qué diablos frenan como si fueran bailando la conga con todo y convoy? Esos movimientos han causado pleitos de antología entre viejas que portan uñas largas, paciencia disminuida y gran furia. La cosa más terrorífica desde que presenciamos como Elba Esther Gordillo se acabó la reserva mundial de botox. (No se enojen por el chistecito local lectores foráneos).
Una vez, mi muy amable y gentil hermana me platicó que estuvo a dos centésimas de segundo de pelearse con una fulana con el tipo de lo que ella (desde que vio la película Matilda) denomina como TRONCHATORO (dícese, mujer de grandes proporciones en peso y altura con cara de perro furioso). ¿La razón? Tronchatoro sintió que la iba empujando (en hora pico) y le cantó un tiro por eso. Ahhh y además porque traía unos zapatos plateados con brillantina. (¡Es verdad! Le dijo: "tú y tus zapatos de princesita...").

Aunque se perfilen muchas más razones para no viajar en metro a la hora asesina, la verdad es que la idea de adquirir un auto no me seduce. Entre el "viene, viene", el gazolinazo, los microbuseros, la falta de estacionamiento y los robos varios, prefiero una hora de empujones y maltrecheces, a toda una vida de tráfico.
Y pues de eso no se trata, ¿verdad?...

sábado, 7 de agosto de 2010

Sobre el noble (y cabrón) oficio de la escritura

Hace unos fines de semana, discutí con mis papás un tema intrascendente que después de algunos días me hizo reflexionar (sé que esto denota lentitud mental, pero no nos vamos a poner exigentes, ¿verdad?)
Veíamos una de esas series sangrientas que ahora pasan en horario familiar, llamada "Quiero una cara famosa" en MTV. La temática era sencilla: un(a) perdedor(a) pedía que le operaran la cara como cualquier estrellita famosa. El punto de la anécdota, es que dentro del programa ponían las imágenes (reales) de las operaciones que les hacían a los ya mencionados perdedores.
Mientras mi mamá hacía cara de asco y me pedía que le cambiara de canal, yo estaba entre horrorizada y fascinada. De repente pasó mi papá y solté un acertadísimo comentario: "Yo hubiera sido una buena médico" (sé que suena raro, pero no quiero soltar una idiotez, como "doctora").
Esta fuerte declaración, trajo toda una controversia dominguera. Mi papá decía que mejor no dijera eso, porque él nunca me había visto interés en la medicina. Mi mamá lo apoyó y siguió con la cara volteada para no ver.
Yo me enojé y desde ese día no nos hablamos.
Nah, no es verdad, sólo quería darle un toque de dramatismo.

Esta discusión me trajo a la mente, el por qué quise estudiar periodismo. En realidad mi meta era estudiar ciencias políticas (imaginar a la Diabla en la cámara de diputados o en  tranzas haciéndole honor al apodo).
La política fue algo que siempre me atrajo y como buena niña freak, a los ocho años leía las columnas de los periódicos y estaba perfectamente enterada del diario acontecer.
Cuando entré a la preparatoria, todo mi ser estaba en esa decisión: estudiaría política... y fue cuando el aguijón ponzoñoso del periodismo me picó.
Como ya muchos saben mi hermana estudió lo mismo, por lo que tuve muchos conflictos internos para aceptarlo. No quería ser la copia al carbón, pero también quería escribir y empaparme de este mundo.
Quedarme un año más en la preparatoria, me dio la oportunidad de limpiar las telarañas. Además, me forzó a decidir que iba a hacer de mi vida (acababa de ver "Trainspotting" y me puse existencial. Yo también gritaba: ¡¿por qué tengo que decidir todo esto?!)
La balanza se inclinó y al final mi carta de aceptación decía: "Comunicación y periodismo". Toda la carrera me pregunté que habría pasado si estuviera en política.
Nunca me sentí frustrada aunque en mí, quedó la duda del "hubiera".
Hace poco, mi sobrina adolescente me platicaba que no sabía que estudiar. Yo le solté un choro increíble, sobre hacer lo que a uno le apasiona en la vida y que yo escribiría aunque no me pagaran, porque de eso alimentaba mi espíritu (si, ya sé. Me pasé de romántica).
Después analicé seriamente mis palabras y debo admitir que... pasé la prueba.
Moriría de tristeza si no pudiera escribir. El periodismo en general, pero sobretodo la escritura, es la actividad que más me apasiona, me llena y me da felicidad en la vida. Creo que no podría hacer otra cosa tan bien, con tantas ganas y tanto entusiasmo, como lo que hago...Y espero que algún día, ese algo sea periodismo gonzo. Siempre he soñado con el día en que me manden a cubrir un evento aburrido, y tenga que golpear a la anfitriona para sacar la nota.
Bello y poético periodismo gonzo.


PS. No es porque quiera presionar, ¿verdad? pero les recuerdo o informo (en su defecto) que ya pueden seguir este blog a través de su cuenta del pajarillo azul (de tuiter, pues). Pushan el boton que dice "seguir" y eligen como servicio: tuiter. Y ya está, litros de ácido en su propia cuenta.

Hagan favor de ser felices.

martes, 3 de agosto de 2010

Profesión: Ama de casa

Para mi Susy
Por motivos que no trataré de explicar aquí, desde hace un tiempo tengo que desempeñar un poco el papel de ama de casa y quiero decir que apesta.
En estos últimos días he comprendido en CASI toda la extensión de la palabra la vida de una ama de casa y vaya que tienen por qué estar desesperadas. Con mi mentalidad dosmilera, no puedo explicarme cómo las mamás le hacían para tener la casa limpia, la ropa lavada y planchada, tener tiempo de educar a los  hijos, estar relucientes y hermosas para el esposo, tres comidas hechas puntualmente y además complacer al marido (en toda su complejidad: atenderlo, darle de comer y "darle de comer", guiño-guiño).
No puedo, no puedo. Y es que parece que el pinche quehacer no se acaba nunca.
El ejemplo más cercano lo tuve ayer:
Me desperté a las 8 am. Empecé a recoger, hice café para mi mamá y le saqué las pastillas; luego recolecté la ropa sucia y me puse a lavar pero (risa sarcástica) no es "deja la ropa y olvídate". Acá está el proceso:
Llena la lavadora, pon detergente en polvo y parte jabón en barra, mete la ropa blanca. Cuando termine el ciclo de lavado, saca la primera tanda de ropa blanca y mete la siguiente de color. Deja que tire el agua con la de color, sácala, mete la blanca. a exprimir. Llena la lavadora de nuevo con la blanca, pon suvizante; saca esa para meter la de color; antes de exprimir, checa que no haya ropa que ese llene de pelusa. Si sí, hay que sacarla. Deja que se exprima, sácala y mete a exprimir la blanca. Sácala y empieza a tender.
Eso hice con cuatro cargas de ropa, lo que mi mamá traduciría como dos lavadoras.
Cuando iba en la segunda lavadora, recordé que tenía hambre. Hice un par de sandwiches, uno para mi mamá y otro para mi. Quería tomar un te, pero cuando el agua estaba hirviendo ya tenía otra cosa que hacer y así me la aventé hasta las 2:00 pm.
Saqué la ropa y desayuné a la 1:00 pm de pie. Terminé con la ropa, me bañe e hice el quehacer normal de la casa. Para cuando finalicé esa actividad ya eran las 2:30 pm y no había hecho la comida (¡Y a mí que me choca cocinar!).  Fui por pollo para hacer caldo, lo lavé y metí a la olla express junto con verdura y otras cosas. 
En ese inter, tuve un poco de tiempo y pude sentarme a leer documentos para la tesis.
Comimos hasta las 4:00 pm porque hasta ese momento estuvo el pollo. Terminamos, recogí, lavé los trastes y me senté un poco a descansar. Empezó a llover así que corrí a meter toda la ropa, alguna todavía no se secaba y hubo que buscar lugar para colgarla adentro.
A las 6:30 pm pude encerrarme a trabajar, por fin.
Pero, ¡sorpresa! a las 8:30 pm llegó mi papá y mi mamá pidió de cenar. Hacer café, poner mesita, sacar medicamentos y ah! la ropa que estaba seca había que quitarle el gancho y ponerla en su lugar. Con la promesa de plancharla al siguiente día (cosa que no he hecho, porque el día de hoy apestó igual que ayer).
¡Por la buena madre de Troya, mujeres del pasado! ¿Cómo podían hacer aún más y ser felices? ¿Sentirse realizadas y contentas haciendo de sirvienta para los demás? 
¿CÓMO? (Y mientras, me jalo el cabello, me retuerzo en el piso  y me desgarro las vestiduras como en los cuentos árabes).
¿Y sus aspiraciones personales, sueños, crecimiento personal, metas...?  Me pregunto si la frustración era el pan de todos los días en muchas casas de años anteriores.

Le platiqué a mi mamá y me dijo: "Y eso que no tienes que ir por los niños a la escuela ni ayudarles con tareas". Fuuuu, esa mujer es una sabia.
Yo agregaría, "ni un marido cabrón que quiera cena y además, después de todo ese agotamiento las 100 posiciones del kamasutra, porque si no, se siente mal atendido".
Mi abuelo (sí, hombre) alguna vez le dijo a mi mamá antes de casarse: "No dejes que nunca, jamás te digan que eres una mantenida, porque el trabajo doméstico es mucho más pesado que salir a la calle a trabajar".
Si antes lo creía, ahora estoy mil veces más convencida de que es verdad. Mi abuelo era todo un visionario.
Ahora, quiero hacer un reconocimiento a todas esas mujeres que nos criaron, siendo "nada más" amas de casa y madres de tiempo completo como la mía. Reconocimiento con fuegos artificiales, dianas, aplausos y toda la cosa. Son todas unas mártires.

Pero pst, pst, parejas de estos tiempos... Los mártires ya pasaron de moda, no chinguen.
Por un futuro sin amas de casa, pero sí con personas integrales que comparten responsabilidades.

Y ya me voy a escribir tesis y si me queda tiempo, planchar ropa.
Insisto, el pinche quehacer nunca acaba.