lunes, 1 de marzo de 2010

La noche de las noticias tristes

Fue un fin de semana difícil.
Con la noticia de que se murió Carlos Montemayor y hubo sismo en Chile.
(suspiro)

Yo ví al maestro Montemayor durante una premiación en 2007. En ese entonces la sangre de mi sangre trabajaba en una fundación (donde enaltecen los valores y esas cosas) y ahí, le entregaron un premio a él y a Alejandro González Iñárritu. De hecho por azares del destino mi mamá y yo nos sentamos atrás de ellos y de Josefina Vázquez Mota ( y por Dios, es taaaan chaparra).
Era un señor muy educado y amable. Volteó y sin ser necesario, nos dio las "buenas noches " a los de la fila de atrás. (Esos detalles a veces carecen de importancia, pero no se olvidan).
Ese mismo día durante el coctél que se realizó en el Palacio de Bellas Artes, mientras nos sentíamos en la élite cultural comiendo camarones a la pitiritif, tomando champaña y oyendo de fondo cantar en vivo a Fernando de la Mora (cantante mexicano de opera), de repente mi sangre llegó corriendo y con los ojos botados:

-¿Ya oyeron quien está cantando?
-Sí, Fernando de la Mora...
-Noooo, ¡asómense!
Y efectivamente, a nosotras también se nos botaron los ojos. Era Carlos Montemayor cantando... y lo hacía mucho mejor que el tal Fernando (que por cierto, diceeeeen que es re mamón).

Eso fue lo que llegó a mi mente el domingo que supe de su fallecimiento. Y me puse triste.
...
Y el sábabo desperté alegre porque el coche de mi papá no circulaba, lo que era igual a probabilidad de que no fuera a trabajar y se quedara en casa. Que fue lo que ocurrió...
Pero no fue un despertar alegre. En lugar de tener sintonizado "The Big Bang Theory" (como es sagrada costumbre en esa casa) estaban viendo otra cosa.
Panoramas desoladores de edificios derruídos, calles con el pavimento levantado y locutores ligeramente alarmados. Tembló en Chile y fue peor que en Haití, 8.8 grados Richter.

Para mi, Chile es un país muy especial. Y no, no tengo un viejo amor chileno, ni amigos allá, ni nada que me ligue al país de Neruda. Pero tengo tres razones para querer a Chile (superfluas y lo que sea):
1. Mi hermana tuvo una jefa que es chilena; lindísima. Y como es la única que conozco, pensé: "Los chilenos son buenas personas".

2.Soy gran fan del programa "31 minutos". Sé que puede sonar tontítisimo, pero el ingenio de los guiones y el cariño que uno forja alrededor de los personajes, es algo que se puede volver entrañable.

Además, durante la gira de promoción en México, tuve la oportunidad de conocer a Álvaro Díaz y Pedro Peirano. Tengo que decir que son unos tipos increíbles y (después del hitazo que fue el programa) mantenían una sencillez y capacidad de asombro que pocas veces he visto en personajes de su talla. Los amé.
lo que me lleva al punto

3.Tanto me aluciné con 31 minutos, que hace unos meses decidí que quería pasar un tiempo considerable de mi vida en ese lugar. Si todo sale como espero, a mediados del año que entra es mi deseo vivir en Santiago, o en Valparaíso o donde se deje. (Bueno, en realidad aún estoy decidiendo; mi estadía depende de que me acepten en alguna universidad ahí o en Argentina).

Es decir, en verdad me conmovió la noticia. Y no sólo porque seamos "hermanos de continente" sino porque ahí tengo depositadas muchas de mis esperanzas futuras y realmente siento cariño por aquellos lares.
(suspiro)

Después de una hora de ver las noticias no sabíamos cómo reaccionar. A veces puede parecer frívolo querer cambiarle a la televisión para ver algo que no te haga un nudo en el corazón.
Mi papá aportó la solución.
-"Cámbiale porque ya vimos lo esencial. De esta hora en adelante las noticias sólo se repetirán"
Tenía razón. Pero después agregó algo que me hizo sentir un ligero escalofrío:
-Además con esas imágenes nada más nos estamos acordando del temblor de México... Mis papás, hermanos y yo vivíamos en el centro histórico (parte más afectada) durante el sismo de 1985. Ese 19 de septiembre nos quedamos sin casa, sin patrimonio y con una gran interrogante en el camino...

Nuevamente tenía razón.
El destino quiso que fueran días de noticias tristes.
Tristísimas.