lunes, 4 de octubre de 2010

Mujeres juntas... sí y no (cc Areli H.)

Estas son malas noticias (para mi) a mediano plazo: Mi amiga Areli se regresa a Guadalajara a final de año.
Por algún motivo que aún no alcanzo a comprender, gran parte de mi vida he estado rodeada de amistades masculinas. Por años he tenido amigos hombres a los que respeto y quiero y que por lo regular son los que caen en la categoría "mejor amigo del mundo mundial", tales como Israel, Pepe Toño, Adrián o Jorge. Vaya, si hay personas que tienen problemas para relacionarse con personas del sexo contrario, no soy una de ellas en absoluto.
Dice un viejo dicho que "mujeres juntas ni difuntas". Sí y no como diría el buen Paco.
Sí: Durante mis años de escuela tuve muchas "amigas" como Laura, que a la primera oportunidad me clavaron el cuchillo.
No: También he conocido mujeres maravillosas como Lucía, Loli y Alma que han sido verdaderas confidentes y amigas. O la propia Areli que no es sólo mi amiga, sino es como mi hermana.
Recuerdo que cuando iba en la secundaria, Melissa (que es de mis amigas más antiguas con 19 años de conocencia) me decía: hacer amistad con hombres es más sencillo. Me resistí a creerlo hasta que hace poco hice la cuenta de cuantas mujeres puedo contar como tales y tristemente a los largo de mi vida han sido muy pocas.
¿Por qué?  No tengo idea. Supongo que quizá mucho tiempo compré la idea anterior, pero también pocas veces he encontrado mujeres con las que me identifique y en las que pueda confiar ciegamente.
(Lo cierto, es que a los hombres les gusta menos el drama que a nosotras, por lo que es más fácil encontrar una opinión sensata en ellos. Ni modo, hay que aceptarlo: a veces podemos ser conflictivas-drama queen)...
A Areli la conocí en el primer semestre de la Universidad durante una marcha de apoyo a Andrés Manuel López Obrador que fuimos a cubrir como parte de nuestras primeras tareas como aprendices de periodista. A pesar de que nuestra amistad ha tenido altibajos (casi siempre causados por novios) por lo regular es una relación sólida, unida por nuestro odio a los tacones, el amor a la música indie, la vestimenta hippie, el cigarro, la cerveza, los novios disfuncionales y los gorditos sabrosones.
A ambas nos gusta bailar, somos gruñonas, decimos que no creemos en el amor pero tenemos la secreta esperanza de encontrar al indicado. Y las positivas diferencias como que yo odio la trova, ella odia el cine de Almodovar. Le choca Hello Kitty y yo mataría a Elmo para hacerme unos guantes.
Ella me baja a la tierra cuando me da por fantasear estupideces. Yo la cacheteo (en sentido figurado) cuando se pone más emo y gruñona de lo usual.
Hemos pasado por momentos difíciles como la ruptura de nuestros respectivos noviazgos, la enfermedad de mi mamá y la mudanza de sus papás a Guadalajara, ahí hemos estado para apoyarnos, reír, llorar y tragar helado de chocolate hasta el hartazgo cuando estamos deprimidas. 
Y ahora me dice que se regresa con los tapatíos.
(triste)
No puedo decirle a mi casi única amiga que no se vaya. Claro, yo jamás he estado lejos más de un mes de mis papás, me imagino que uno debe extrañarlos mucho y eso. Pero ojalá que consiga un bonito empleo en el DF antes de diciembre para que se quede un rato más.
Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto.

1 comentario:

L De dijo...

pues fijate que a mi se me da mejor la amistad con las mujeres y los gays hehe, no se por que , en fin se siente feo tambien ser la que se va, a mi me paso cuando me vien para aca y la verdad es que aun hoy extranio mucho a mis amigas sobre todo a una, que era mas que como mi hermana y pues hoy tambien somos amigas pero no es lo mismo :( extranio esas llamadas a las 3 de la maniana llorando y las fiestas y sentarnos a platicar durante horass!! hay ya me puse nostalgica

un besote!!!