viernes, 26 de febrero de 2010

Lo que Daniel Santos me enseñó

Soy bien fan de los boleros.

Debo confesar que mi primer acercamiento a ellos fue realmente vergonzoso. Digamos que se reduce a la pregunta:
mamá, ¿por qué ese señor canta las canciones de Luis Miguel?

Mi abuela era asidua escucha de la estación de radio, "El fonógrafo" (los reto a que me escriban en los comentarios el slogan), y cabe mencionar que pasé el 90% de los sábados y domingos de mi niñez en casa de Leonardita.
Con ella, fue mi segundo acercamiento al género. El primero como bien pudieron imaginar fue con Luis Miguel; yo estoy a favor de que se le debe reconocer (con todo y que sea un cantante artificial y über-mamón) que hizo favor a la generación noventera de acercarla al bolero.
O algo.

Me sorprende que las canciones a las que le confiamos toda nuestra vena romántica, esas que los abuelos le dedicaban a las abuelas (excepto si sus abuelos son hijos de la década de los 70 y se dedicaban "Purple Haze" o "Light my fire") tengan letras tan disfuncionales, por decirlo de una forma.
Me explico.

Hace poco estaba escuchando la canción, "Algo contigo". La que canta Vicentico de los Fabulosos Cadillacs no es otra más que la versión de María Matha Serra Lima, bolerista sudaca de gran voz.
A primera vista es una canción romántiquísima. Va más o menos así:

hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo es que no te has dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amigo

Hasta aquí, todo bien. Una amistad que se quiere volver amor... pero acá está el factor miedo.

ya no puedo continuar espiando dia y noche tu llegar adivinando ya no sé con que inocente excusa pasar por tu casa

Pensarán: ok, todos hemos sido stalker, es perfectamente natural. Pero si alguien les dijera:

necesito niña, controlar tu vida saber quien te besa y quien te abriga

No sé ustedes, pero yo en ese momento salgo corriendo.
Será que fueron creados en un momento histórico en el que las relaciones no eran precisamente equitativas. Y no es que me ponga feminista; la cosa es que algunas de estas canciones son verdaderas odas a relaciones destructivas y nosotros las dedicamos y suspiramos.
Otro gran ejemplo es éste:

No me cansaría,
de decirte siempre, pero siempre, siempre,
que eres en mi vida,
ansiedad, angustia y desesperación
.

También hay otras que describen situaciones que son díficiles de clarificar, como en la canción "Nosotros":" ...nosotros que nos queremos tanto, debemos separarnos, no me preguntes más... ".
Me parece que la gente de antes vivía, paradójicamente, de forma más intensa. Por ejemplo, mi abuela se fugó con mi abuelo que era 10 años mayor porque (obviamente) no los dejaban tener una relación. Mi abuela contaba que cierta vez, durante la misa, mi abuelo le pasó una carta. Su mamá se dio cuenta y ella se la comió para que no la descubrieran.
Todo era secreto y prohibido. Quizá por ello las canciones debían representar toda la fuerza de aquello que sentían y estaba vetado demostrar.

(Es posible que no le encuentren sentido a este post, pero quiero escribir con más frecuencia y esto fue lo primero que se me ocurrió...)
En fin.
Termino con éste fragmento de canción. Me parece refleja una de las grandes razones por las que solemos enamorarnos. De lo que sea, o quizá como dice mi mamá, del amor.
Equivocada razón, pero razón al fin.

Tu llegada mas no sé
No sé decirte como fue

No se explicarme que pasó

Pero de ti me enamoré
Fueron tus ojos o tu boca Fueron tus manos o tu voz
Fue a lo mejor la impaciencia
De tanto esperar...

Y de eso no se trata.

Playlist por aquello del morbo:
-Algo contigo/ María Martha Serra Lima
-Nosotros/Los Panchos
-Toda una vida/ Daniel Santos
-Como fue/ Beny Moré
-Delirio/ Cuba LA
-Verdad amarga/ María Luisa Landín

martes, 23 de febrero de 2010

¡Adiós Princesa Ana! (post triste/o algo)

Para Idaly, a la que no quisiera oír
contar una experiencia similar dentro de algunos años.
Así eres perfecta.

Hace algunos años, cuando estudiaba la preparatoria y era una adolescentilla bobalicona, de 16 o 17 años, tenía dos amigas, L y V.
V era alta y delgada en contraste con L que era chaparrita, pero también muy delgada.
A pesar de su "flacura" natural, V (por algún motivo que no recuerdo y edité) tomaba mucha agua. No recuerdo si comía o no, sólo el hecho de que tomar agua y fumar era crucial para estar flaca. Tomaba de 6 a 7 litros y fumaba otros tantos cigarros al día.

L por su lado, era un par de años mayor que nosotras y algún instinto "maternal" le decía que nos debía proteger. Por ejemplo, a mi me preguntaba frecuentemente si estaba deprimida, por qué tenía esa cara tan triste o me decía: "Te veo muy mal, hasta te ves demacrada y con arrugas en el cuello".
Aunque no hubiera tal y no me viera así.

Esto me lleva a dos puntos:
1. Empecé a notar que yo no estaba tan delgada como V. Y a tomar mucha agua; tanta como ella. (Punto importante: En realidad nunca he estado gorda. Quizá pasada de peso con algunos kilos, pero jamás con algún problema de obesidad serio)

2. En algún punto, me empecé a cuestionar, por qué L me preguntaba eso. Yo no me sentía triste, pero pensaba que si ella me lo decía constantemente, por algo sería.
El resultado fue que empecé a reducir mis porciones de comida a la mitad (esparciéndola por el plato para que pareciera mucho), tomaba entre 5 y 6 litros de agua al día, fumaba más o menos 6 o 7 cigarros, y sólo hacía una comida al día.
No tengo idea de cuánto peso perdí pues no era cliente de la báscula, pero hasta donde me enteré llegué a pesar 54 kilos. No se veía mucho porque mido 1.57 m. y -gente ignorante como las personas que atienden el gimnasio que está cerca de mi casa-, piensan que eso debería pesar sin tomar en cuenta otros factores.
Ah lo olvido, y empecé a sentirme muy deprimida todo el tiempo sin tener razón para estarlo.

Me veía ojerosa, el cabello se me caía mucho, peleaba bastante con mis papás porque ellos notaban los cambios (y bueno, los papás siempre saben).

Como hace tiempo escribí para el blog de mi queridísimo Ornitorrinco (en el post donde me quejo de Mexico´s next top models), no sólo hice eso. También empecé a tomar laxantes porque me provocaba terror vomitar (lo que ahora me parece tan estúpido porque si no comía, ¿qué pretendía sacar?).
Ah, la juventud.

Todo esto lo refiero no porque me guste mucho ventilar mi vida privada, sino porque hoy vi algo que me impresionó. Por algún motivo me topé con un blog que se llama "Me como a mi misma" (del que ni siquera intentaré poner link). Nota: No es el blog de Cielo Latini, es de otra chica pero tiene el mismo título)
En él y muchos otros, había historias terribles de chicas (de muchas edades pero más adolescentes) en las que describían largos periodos de ayuno, la forma en la que tomaban laxantes a escondidas, las veces que se pesaban... y en general mucha desazón y desesperación por su cuerpo y por la vida.

Muchas de ellas se referían a si mismas como "princesas" y había dos nombres que se mencionaban: Ana y Mía.
Claro! No son otras más que la anorexia y la bulímia.
...Al pasar los años pude superar mi pequeño problema y recuperar autoestima, pero nunca le di nombre ya que no consideraba que mi experiencia entrara en alguno de los dos padecimientos. (nunca llegué al hospital, o a desmayarme)
Incluso, en el post que ya he señalado, lo describo como "transtorno alimenticio".
¡No, carajo! Hoy me di cuenta que era anorexica, con todas sus palabras. Y es que es demasiado fuerte enterarte que la princesa Ana (como la llaman) te acosó.
En ningún momento culpo a mis amigas, porque ninguna me obligó para que tomara agua como bestia o para que viviera la vida triste. Pero si creo que las amistades influyen en la forma de vida que llevamos. A esa edad y a la que sea.

(Me parece curioso que, cuando mi mamá notaba que mi conducta no era la misma de siempre, me preguntaba con quién me estaba juntando. Ahora creo firmemente en lo que decían en Calvin y Hobbes: "No se llega a ser mamá si no lo sabes componer todo". Un concepto ambicioso pero muy acercado a la realidad.)
Gracias mamá y papá.

Debo confesar que de repente, la princesa exije entrar en mi vida otra vez. Cada que me deja de quedar la ropa o no me gusta lo que veo en el espejo.
Pero trato de recordar que soy yo la que manda y no esa tirana dictadora.

Total, está tan flaca que de un suspiro se puede ir.

lunes, 15 de febrero de 2010

¿En dónde te agarró la manifestación?

Vivir en la gran ciudad tiene sus ventajas, pero también trae consigo el pago de piso que es convivir con los bemoles de la urbe.
En lo particular pienso que (como ya me he referido), vivir en la Ciudad de México es una relación codependiente sádica-masoquista. La mayor parte del tiempo te tiene estresado y fastidiado, pero cuando uno está harto, te viene con alguna novedad hermosa y hace que te enganches de nuevo.

Una de esas cosas estresantes que complican la vida del citadino común son las marchas . Ya sean por motivos políticos, sociales, culturales. No importa, son molestas como piquetes de mosco que no podemos evitar.

(Como cuando la marcha gay {y eso que tengo a mi marido gay al que adoro} arruina mi celebración de cumpleaños porque casi siempre coincide con el fin de semana próximo a mi natalicio. Mi papá se desquicia con el tráfico y yo me desquicio porque entonces ya no me quiere llevar a ningún lado o nos toma 2 o 3 horas llegar a nuestro destino. Feliz cumpleaños a mí)
.

Y aunque suene políticamente incorrecto y anticontitucional si quieren, este tipo de manifestación (en específico, las marchas) deberían terminar porque básicamente no benefician a nadie. Me explico:

1.Los afectados se reunen para bloquear cierta vía importante (llámese Reforma, Reforma, Reforma y... ya mencioné Reforma?)
2. Se manifiestan con consignas, pancartas y palabras gruesas.
3.Desquician el tráfico (ya de por sí con tintes de serial killer), los automovilistas se tornan: a)iracundos, b) resignados c) deprimidos.
4. ¿El resultado? la mayoría de las veces las autoridades a las que pretenden llamar la atención no les hacen caso. Y ni la insolada, la malcomida y las mentadas de madre gratuitas y a granel.

Esto último me recuerda los plantones del grupo de campesinos llamado "Los 400 pueblos", que armaron gran alboroto porque hicieron del desnudo su forma de protesta.
Cada cuando, uno iba caminando muy tranquilo por (¡sorpresa!) Reforma, cuando de repente uno volteaba y veía entre 20 y 30 hombres (o mujeres, depende de a quién le tocara) de edad mediana y avanzada completamente desnudos... Gran shock.

Y bueno, al principio funcionó porque llamó la atención de algunos medios de comunicación; el problema fue que la nota pocas veces trataba del por qué de la protesta, más bien se centraba en el desnudo masivo.
La otra falla estuvo en que lo hicieron tan cotidiano, que a la gente ya no le importaba.

(Bueno, ellos no marchaban, pero tampoco les funcionó. Hace (relativamente) poco se regresaron a su tierra porque aquí no encontraron solución).

Es decir, la marcha como forma de protesta parece que ha llegado a su fin. Para los gobernantes no les ha significado una forma de presión para cambiar lo que al pueblo le afecta, porque precisamente, no está afectando a sus intereses.

Y no son naderías lo que digo. Piénsenlo, de 2000 para acá (por poner un periodo de tiempo) , cuantas marchas han tenido efecto para un cambio social? ¿La marcha de los miembros del sindicato de electricistas?, ¿la marcha blanca contra la inseguridad? ¿el movimiento voto por voto de Andrés Manuel López Obrador (ex candidato a la presidencia en 2006)?.
Lo más triste de este asunto, es que muchas veces, las personas que asisten no tienen idea de por qué está marchando.
Ejemplo? Hace algunos ayeres (cuando aún estudiaba) tuve que cubrir varias marchas y puedo decir con conocimiento de causa que muchas veces me topé con chavitos de prepa que lo único que sabían, es que ahí estaba buenísimo el desmadre.
Creo que ese es el principal cáncer de estos movimientos. Pero ese es otro tema.

Es decir: no estoy en contra de que la gente se manifieste, al contrario. Pienso que a este pueblo le hace falta mucha voz contestataria (¡y memoria!), pero creo que deberíamos explorar otros métodos de presión para que las autoridades y los políticos nos dejen de ver como animales ignorantes a los que con un poco de futbol y cualquier escandalito barato pueden distraer como a un bebé con paleta.

(parentesis: eso me recuerda al fránces con el que salía. Estaba seguro que los tacos del Chupacabras eran de carne de (efectivamente) chupacabras. Gran momento (hasta que le expliqué la historia y se le fue la gracia al chiste.)

¿Aporte de soluciones? En realidad no me queda tan claro, quizá se me ocurren unas cuantas pero no quiero que me caiga el CISEN o Gobernación.

Y así.

miércoles, 10 de febrero de 2010

reflexiones tempranas del día del amor

Nota: En realidad no queria escribir sobre el
14 de febrero, pero dada la actualidad del tema
me rindo ante la marea de información.

Hace un par de días, mientras discutía álgidos asuntos monetarios con mi amado, querido y adorado padre, le dije: "Lo bueno es que yo no tengo nadie que me exprima el dinero en regalos para el 14 de febrero".
OSOM.

En general, este día polariza opiniones de una manera sorprendente: hay quienes aman la cursilería enferma del día (y hasta se disfrazan de corazón), otros que lo odian y empiezan a mentar madres desde que inicia febrero y una pequeña fracción (hipócritas que intentan verse cool) a los que les da igual el festejo.

Pero la cuestión es, ¿cuál es la razón de las pasiones que levanta el día más cursi del año?.
A decir verdad no son muchas, hasta podría decir que es una sola; la comercialización del día divide a la sociedad en dos grupos bien definidos, los que tienen pareja y a los que Cupido decidió olvidar en su cajón de pendientes.
Ergo... ¿en serio necesito explicarlo?...
Los que sí tienen pareja: Les gusta
Los que no tienen pareja: No les gusta.

Y no traten de explicar que es por la comercialización, parafernalia y etcétera, porque cuando las personas se ven en la situación contraria, adquieren el gusto o disgusto por el día. Cuando uno tiene pareja, la ciudad ya no le parece tan cursi, anda buscando con agrado el regalo de la media toronja, cuida los detalles de la planificación del día para que todo salga medianamente sin complicaciones. Vaya, no hace falta que se disfracen de corazón, con sólo pensar en algo especial para ese día, (¡ABUSADOS!) significa que están contribuyendo.

En cambio cuando no hay quien nos exprima los centavos, todo se ve al contrario. Las parejitas que cargan con sus globos y regalitos son vomitivas, nos parece que la ciudad está retacada, hay demasiado tráfico, demasiados corazones, demasiado rojo, mucho amor. Nos preocupa que a la gente le interese más gastar en unos chocolates que hacer algo para solucionar el problema de hambruna mundial, la delincuencia y el abuso de autoridad... ajá.
Yo que estoy precisamente de este lado, puedo decir una cosa... a eso se le llama envidia.
Piénsenlo, cuál fue la ecuación del grinch para odiar la navidad?
mala experiencia+discriminación+apartarse del grupo= odio/envidia
O algo así.

Es decir, no sentimos que pertenecemos al grupo de los enamorados y felices porque además (e importantísimo) el motivo del festejo juega con nuestras inseguridades por tratarse de un aspecto que vulnera el autoestima: el hecho de sentirse amado (o no) por otra persona que no sea la abuelita o la mamá de uno.

Es decir, si fuera el día del perro y no tuvieramos mascotas no habría problema. Va uno con Rescate Animal, adopta una mascota y asunto arreglado. Pero a ver, ¿van a twitter a conseguir a alguien que lo quiera a uno a fuerza, sólo porque le va a dar de comer?, ¿no, verdad? (O quien sabe. Si lo intentan me platican cómo les fue).

La otra cara de la moneda para la bancada de optimistas sin pareja es decir: "pero también es día de la amistad" Y entonces se ven las hordas de adolescentes con sus globitos y/o chocolates que ellas mismas se dieron, o los grupitos de mujeres u hombres que van al antro en pose de "me vale madres". Por supuesto no ligarán nada como secretamente están esperando porque la mayoría de las personas van en pareja. (Y si se lo preguntan, terminan sientiéndose los (as) más feos (as) y perdedores (as) de toda la comarca).

Hasta este punto el panorama se ve gacho, re gacho.
¿Y qué hacer? Pueden mentar madres, hacer coraje, escupir a todos los transeúntes que vistan de blanco con rojo y que porten globos y florecitas... O aceptarlo y reconciliarse con el día.

Pero nah, eso no es sencillo. Es un trabajo de años en el diván del psicólogo.
(Bueno, yo tampoco tengo la respuesta. ¿Quién creen que soy? ¿Deeprak Chopra? ¿Paulo Coelho? ¿Miguel Ángel Cornejo?)

Personalmente mis experiencias de 14 de febrero se reducen a 15 o 16 momentos piteros y algunas buenas.
Por ejemplo, cuando era adolescente estuve muy peleada con el día porque era de las que jamás tenía novio, ni me llegaban cartitas de amor, ni llegaba a mi casa con objetos flotadores en forma de músculo vital para vivir, ni nada de eso. Nunca he sido una morra común y eso en mi experiencia, asusta a los muchachos.

Pasaron los años y cuando tuve novio, el 14 de febrero fue el mejor día que se me ocurrió para terminar con él (OJO, sólo lo pensé, no lo hice. La crueldad conciente no está en mi sistema).
Otro año tuve novio y la pasé divinamente.
En otro volví a incurrir en la alternativa de terminar justo ese día.

Como digo, no es sencillo no sentirse perdido cuando todos festejan algo que no existe en nuestro entorno. Sí les sirve de guía, consuelo o algo, este año pienso aplicar una nueva técnica para pasarla decentemente.
Y consiste en hacer justo lo que ese día se me antoje hacer (que en mi caso, es jugar guitar hero hasta que me sangren los dedos y comer pizza hasta perder el conocimiento).

No nadaré en contracorriente; dejaré que me lleve la marea y a ver qué pasa.

jueves, 4 de febrero de 2010

Feliz cumpleaños pequeño blog

Y sí.
Hoy hace un año abrí este blog.
(Aplausos)

Este cuchitril ya tenía un hermano espurio: Pingüino volando al sur...
Yo siempre he dicho que para que trascienda una idea, debe ser motivada por un deseo propio y no por imitar. Y exactamente eso fue lo que ocurrió con pingüino... No lo abrí porque sintiera muchos deseos de escribir y ser leída, sino por una meta ridícula de imitar una personalidad y ser (por supuesto) alguien que no soy.
A quién o por qué quería dar gusto iniciando un blog, no viene al caso en este momento. Sólo puedo decir que "pingüino..." fracasó como Cristian Castro cuando quiso cantar ranchero, porque no había una motivación propia ni estaba construído en razones genuinas. Así de gacho.

Pasó el tiempo y durante el descanso de diciembre del 2008 (cuando en las oficinas vagan las almas en pena que no tienen vacaciones) me dediqué a leer muchos blogs, empezando por uno en específico (que no mencionaré porque aún decirlo, es doloroso). De ahí salté a blogs como el de Chidoguan (hoy extinto), Chilangelina, Bunsen, Caballo Negro... hasta que de tanto leer, me dieron ganas de tener un blog propio. (Y además de otras razones que se sumaron, como mi tesis profesional et al.)
Me di cuenta que tenía muchas cosas por escribir y en donde actualmente laboro no tengo esa oportunidad. Así que si blogger e internet me la daban, ¿por qué habría de desperdiciarla?.

Tiempo después, es decir el 4 de febrero de 2009 decidí escribir mi primer post: "crónica laboral", en la que me quejaba por el primer recorte laboral fuerte que me tocó ver (aquí). Mi gran amigo del trabajo El Flaco fue despedido y mi otro gran amigo Meme, comenzó a ignorarme sin razón. (En verdad fueron meses muy fuertes).

Y de repente empezaron a caer los seguidores y lectores. Gente que no conocía y a la que sin embargo, le gustaba mi trabajo. A la que agradezco infinitamente sus primeros comentarios, quizá sin ellos este espacio habría desaparecido hace mucho por falta de quorum.
Gente como Gabbeva, Paolo, Yey, Camélida, Uno de los condenados (alias Goxzila), Daemon enriquecieron poco a poco el área de comentarios, y fui feliz. Mucho (sobretodo cuando alguna vez, Daemon dijo que si la verdadera Diablo Cody y Hunter Thompson se juntaran, el resultado sería yo. Jamás lo olvidaré).

Cuando menos me di cuenta, ya sobrepasaba los 30 seguidores, había sacado una cuenta de twitter, seguía montones de blogs y ya conocía a algunos blogueros con los que (no tengo que repetir nombres) hice amistades invaluables.

Y ni hacer el recuento de todo lo que he escrito. Sólo una vez me acarreró problemas en la oficina y fue más bien de índole personal (por obvias razones, ese post ya está en el panteón del ciberespacio)

En pocas palabras, este blog me cambió la vida. No tenía amigos de mi edad y ahora los tengo. Escribo lo que me place sin sujetarme a una política editorial, mis textos son leídos por gente de muchas partes de México y de otros países, y sobre todo (lo más importante quizá) me ha dado la oportunidad de saber que lo que escribo gusta, que quizá sí tengo talento y que la escritura es y será el arma más importante con la que cuento para vivir.

Yo siempre digo, cocinar (cuando me preguntan si lo sé hacer) es un talento como cantar, bailar o escribir. Yo no tengo ese talento, pero tengo otros para compensarlo y hacer lo que más me gusta es uno de ellos (bueno, eso creo).

Gracias a todos los lectores porque sin ustedes no habría blog. Espero que haya muchos, muchos aniversarios más que contar.

Y como dice el gran Jorge Pinto:
Hagan favor de ser felices.
(De cuando dijeron en Reforma que mi blog estaba bonito) (bueno, no lo dijeron, pero seguro lo pensaron)