sábado, 26 de junio de 2010

Hola primer cuarto de siglo

Hoy es mi cumpleaños, oigans.
Como la gente sensata, lo más viable sería que mentara madres por hacerme más vieja. Pero la cosa es que cumplo 25 años y creo que estoy contenta por llegar a tan semejante edad.
Como habrán leído, hace poco murió uno de mis tíos; cuando pasó, pensé mucho en que él ya no volvería a festejar un cumpleaños, en noviembre habría cumplido 58 y ya no será más una realidad.

Cumplir años es de esos aspectos amor-odio en esta vida. Es decir,  nos choca cumplir años y hasta nos bajamos la edad pero creo que nunca pensamos en la posibilidad de no cumplirlos, porque damos por descontado que viviremos hasta que la cara se nos caiga de arrugas (o bien, hasta que no podamos tener ninguna expresión gracias al botox).

A mi siempre me ha gustado cumplir años. Cuando era pequeña, un mes antes empezaba una cuenta regresiva que duraba hasta el 26 de junio ("Faltan 10 días para mi cumpleaños, faltan 10 horas para mi cumpleaños"), planeaba con antelación la manera de festejar, hacía que mi papá me llevara a la pastelería para elegir el pastel (de chocolate, rigurosamente) y como cada año, obligaba a la familia a visitar un nuevo lugar de comida internacional para festejar. Toda una maestra en el arte de envejecer.

Hasta que cumplí 20 años me di cuenta que la cosa se estaba poniendo cabrona porque ya no era más una adolescente sin responsabilidades. Bien  me lo dijo mi hermana, cuando cumples 20 los años pasan rapidísimo y maldita sea, así me lo parece ahora; cumplo 25 y me parece que fue ayer que escalaba al segundo piso.

Pero dicen los que saben, que los años no son en balde si los has sabido vivir y creo que así ha sido. Quizá no me he embriagado las veces suficientes o he hecho locuras como correr en un auto por Insurgentes (o la avenida central, verdad Isra?) pero creo que tengo la experiencia suficiente para decir que la he vivido como que he querido, y que a pesar de los errores y los estados de confort con los que ahora me peleo, estoy bien satisfecha porque sigo viva, tengo planes, sueños y un futuro al que le tengo que picar piedra.

Así pues, felicidades a mi y muchos más

=)

miércoles, 23 de junio de 2010

Una ardilla se columpiaba...

Hace poco, platicando con mis amigas sobre un caso de bastardez amigueril (de un tipo que será muy adulto, pero al que le faltan kilos de cojones)  y que me incluía a mi de manera muy superficial, me quedé pensando en lo que me gustaría mentarle la madre a las personas que alguna vez me hicieron daño. Lo malo es que esto (la mayoría de las veces) no es posible porque de inmediato sería etiquetada de "ardida" o "ardilla" como decimos en México.
Los ardidos son los que demuestran su inconformidad cuando se sienten dañados o heridos y se atreven a reclamar los daños y perjuicios. De alguna forma es como darle una satisfacción al otro, decirle "me heriste, mira que me hiciste mal" Y que el otro se sienta bien porque marcó una vida. O algo.
La verdad es que esto no siempre es verdad. Pienso que se necesitaría ser muy maquiavélico para sentirse bien cuando alguien nos reclama porque nos pasamos de cabrones. Al menos para mí, si el último individuo al que de alguna forma herí, me hubiera venido a reclamar mi falta de valor para decirle de frente "ya no quiero salir contigo", de verdad me habría sentido mal. Y me sentí mal a pesar de que no lo hizo... pero bueno, ese es otro post (al que ya me he referido aquí).
¿Y si hubiera una forma decente y civilizada para afrontar este tipo de situaciones? Algo así como un diálogo genérico para decir: pendejo, te pasaste de tostada y quiero que vayas a chingar a todita tu madre... Bueno no, pero que no diga que lo intenté. 
=)
Y como algunos ya sabrán, volví a la chacharita de twitter, así que pregunté a mis escasos pero amados followers sobre cómo abordar una situación así y contestaron esto: 
@Daniel_verde:  asi tal cual, siempre empiezo diciendo "no esta chido que..." y me sueltoooo
@deliziosa_ :bueno... se lo haría por escrito
@pakosorio: En persona manteniendo la calma ante todo.
@Alexneb: Yo nunca digo. Me alejo. 
@Guapologa: Creo que no reclamaría. Me alejo una temporada. Si me preguntan, explico,pero reclamar es entrar en discusiones bizantinas de culpas.
@gofashiongo: Lo mejor es ignorarlos y que sepan que ya no pueden tenerte. A mí no me cuesta nada hacerlo porque pasé página (o páginas) jaja.
En lo personal coincido con Daniel Verde, la cosa es tener las ideas claras y soltar lo que no nos gustó. Yo lo he hecho un par de veces; una en persona, pero perdí el control y terminé gritando en medio de un furioso frenesí de maldiciones. La segunda, lo hice por escrito (¡por mail!) y aunque pude externarle al individuo lo que me hirió de su actitud, fue un poco frustrante porque el ping pong, sólo se quedó en ping. Aunque ahora que lo pienso, fue lo mejor.
(suspiro)
Lo que me queda, es decir que ya no guardo rencor en mi corazón feliz. No odio porque eso sólo me daña a mi. Pero eso sí, todavía me quedo con las ganas de decirle al "adulto" que es un cobarde sin cojones. Y que ojalá que la panza le siga creciendo y se le siga haciendo cuerpo de tamal por pendejo.
He dicho.
=)

miércoles, 16 de junio de 2010

Y que me disculpen los perros...

Yo nada más quiero decir: me caga el nuevo video de Zoé.
Esta es mi alegre queja sobre la nueva versión de  la canción de Zoé, "Nada". En serio le hace honor a su nombre: nada aporta, amén de que suena horrible la participación de Enrique Bunbury. 
De por sí, la canción solita es espantosa; desluce, no se nota cuándo canta quién, sobretodo porque Bunbury parece un soporte para que el taradazo de León Larregui y su aretito noventero, se luzca.
La situación musical de los Zoé me parece hasta un poquito patética. A mi me gustaban, pero creo que  desde el Rocanlover no aportan nada interesante. El Memo Rex Commander tuvo dos o tres chispazos de luz pero hasta ahí. Y en Reptilectric se oye todo igual; las letras son bastante insulsas por no decir pendejas. Y eso estaría bien si escribieran con acento a desmadre como por ejemplo los Liquits, pero Zoé se supone que escribe cosas "profundas" que suenan a nada. 
¿rímel de miel pa corregir la tristeza? ¿no hay nada mucho que pensar?  
¿en serio?


Que pena porque Bunbury es muy grande y los de Zoe se volvieron una suerte de miada de perro, snob y pretenciosa. (Y todos saben que las miadas snobs y pretenciosas, son las peores)
Y que me disculpen los perros.
Fúchila.

PS. Así es como se hace una gran colaboración. Pero claro, León Larregui jamás alcanzará el nivel de Calamaro ni los gatos nunca ladrarán. Ni modo.

lunes, 14 de junio de 2010

El Bicentenario me hace llorar

En México está a punto de celebrarse el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, pero francamente y a riesgo de sonar poco patriótica, me parece una burla y un escupitajo en el ojo para CASI todos los mexicanos (digo casi porque seguramente los empresarios que ganarán dinero con eso, serán muy felices).

De hecho es un tema bastante complejo. Tanto si se festejara como si no, habría emociones y opiniones encontradas al respecto. Por un lado, la celebración de 15 de septiembre y 20 de noviembre son fechas casi tan sagradas como el día de la Virgen de Guadalupe y era de esperarse que para 2010 se celebrara con gran pompa y toda la cosa. El punto es que si bien, las fiestas abrieron fuentes temporales de trabajo para mucha gente (una de mis más queridas amigas, entre ellas) también es un desperdicio de dinero.
Es como ir a una fiesta de 15 años y saber que el papá de la quinceañera empeñó la casa, los calzones y hasta la vieja para lucirse frente a las amistades, siendo que no tiene en qué caerse muerto. Y además, todos los invitados los saben.
En México, este año la inseguridad creció a niveles alarmantes, los descabezados se han contado por miles en las páginas de los periódicos y la justicia social tomó la vertiginosa velocidad de una carrera de caracoles.
Por ejemplo, una niña discapacitada que necesitaba ayuda para moverse, solita se envolvió en las cobijas y murió... y como era muy limpiecita y ricachona, después de 8 días de muerta no apestó. También, una señora murió de gastritis mal cuidada, pero era una gatritis muy extraña porque encontraron esperma en su cuerpo de 9 personas. A estas alturas del partido, como bien escribió Jairo Calixto Albarrán en su columna de Milenio, a final de año van a decir que la  versión oficial de la muerte de los niños en la guardería ABC fue un suicidio colectivo; seguramente cuando el niño más grande soltó el cerillo, todos dijeron: (los que podían hablar) "nos vemos en la nave".

¿Con qué cara vamos a llegar a septiembre y gritar Viva México y la independencia cuando estamos secuestrados (permanentemente) por los grupos armados?
Decía una maestra en la preparatoria que en México realmente no había habido revolución  porque esa palabra significa cambio total, y aquí, el cambio con el poder sólo fue de manos. El poder es así, envilece hasta a la persona más sensata. 
¿En serio la revolución nos hizo justicia? ¿De verdad tenemos una patria? 
No sé ustedes, pero a mí, el bicentenario y el centenario me hacen llorar y no precisamente de alegría.
Hartísimo.

Pero para que se animen les dejo Yakety sax. Esa ingenua música siempre me pone de buenas y es un excelente soundtrack para este post. Con esa canción me imagino que transcurre la situación económica, política social de México.
=)

jueves, 10 de junio de 2010

Burocracia, ¡yo te maldigo!

agita ese puño bien fuerte, hijo
línea de Los Simpsons (no sé cuál episodio, no jodan)

Cada que me encamino para hacer cualquier trámite, tomo ranitidina, melox, paracetamol y pasiflora con té de doce flores porque sé que me dolerá el estómago por el entripado, me explotará la cabeza y querré matar cristianos ( o lo que sea que profese el mal burócrata que esté detrás del escritorio al que me dirijo).
No sé ustedes, amiguitos de otros países que hacen el favor de leer este cuchitril, pero en México la burocracia está de la chingada. Hacer un trámite (cualquiera que no sea darse de baja en las pensiones o algo que ya no implique que el gobierno gaste dinero en uno) es horrible. Hay que pasar por tres o cuatro ventanillas (mínimo) para una nadería. 
Yo lo vivo muy seguido con mi mamá y su matrimonio con el IMSS ((in)seguridad social en México). Para sacar una cita, hay que ir primero a la ventanilla de vigencias con un individuo que come torta de tamal (en el mejor de los casos) y cuyo único trabajo es poner sellos. Primero ve en una pantalla (porque ya son retemodernos); para ver si el asegurado todavía tiene chamba con que pagar; segundo, le pregunta a uno el nombre del asegurado (no vaya a ser), tercero: pone cara de estreñimiento y dice "vaya al tercer piso a que le pongan el sello de"... algo.
Sube al tercer piso a la oficina del director del hospital. La secretaria (que también come torta de tamal o está leyendo la Tv y notas) pregunta "¿qué quiere?" con cara de fastidio por osar interrumpirla en su lectura. Le enseña uno los papeles y dice "tome asiento". Echa un vistazo y pone un sello. Sin subir la mirada dice: vaya a rayos X (por ejemplo). 
Cuando uno piensa que el martirio se acabó... ¡naranjas! Para sacar cita, hay que tener la firma del jefe de rayos X, que está al lado del señorcito que saca las citas y ahora lee "El gráfico" o La Prensa... El jefe echa un ojo a la fila, y si hay alguien de buen ver, le pregunta si ya tiene la poderosa. Toma los papeles, se mete a firmar y sale con los papeles; cuando uno llega con el señorcito que lee la primera plana donde está la buenona o el descabezado en turno, ve que el jefe está a su lado haciéndose guey o comiendo (¡adivinó!) torta de tamal. Ah, y la cita se la darán dentro de seis meses porque las agendas están a reventar.

O por ejemplo, en la UNAM seremos muy chidos, mucha cultura y mucha inteligencia, pero en estas cuestiones estamos igual. Hoy fui a llevar mis papeles para hacer el pre registro de la tesis (porque hay como dos pre-registros y un registro) (no, no es broma).
Me dijeron: Ya tenemos tus papeles, ahora espera de dos a tres (un momento, ¿horas?, ¿días?) SEMANAS para ver SI APROBAMOS tu proyecto. Si es así, te damos unos papeles que hay que llenar a máquina (¿?) y cuando los regreses, estará listo el pre-registro. Tienes un año para terminar; cuando termines, vienes por el REGISTRO y tienes un año para que continues con el papeleo (dicese: que a los sinodales les guste, sacar las fotos, tener fecha de exámen, decirle a los sinodales que día es el exámen, etc...). 
Y para el servicio social es otro tango de papeles. "Trae dos constacias (que tardan en hacer, de dos a tres días  las secretarias que leen Tv notas, but of course) para hacer la carta de presentación, esa la llevas al lugar donde haces el servicio social. Te tienen que regresar una carta de aceptación que nos quedamos nosotras; dejas pasar seis meses y te tienen que dar una carta de finiquito de servicio. Nos la traes y te damos una carta de liberación.
Por dios... Casi me parece ver a Javier Barros Sierra caminando por las instalaciones. Es el mismo papeleo de hace 40 años, sólo que ahora con computadoras para que el juego de GatoTimbiriche, sean sustituídos por el Solitario o Tornado 21.

Y luego se preguntan por qué diablos no nos titulamos... O por qué se muere la gente. Todo depende el cristal con que se mire.

martes, 8 de junio de 2010

El 23 de mayo hubo pastel y funeral

El 23 de mayo fue cumpleaños de mi mamá y mi hermano (sí, de ambos; bailemos yakety sax). La cosa es que ese día la pasamos muy contentos: mis tías vinieron al festejo que fue en San Juan de Aragón (un bosquecillo jocoso en medio de la ciudad) y comimos pizza; más tarde  degustamos  el pastel, nos quedamos con ganas de que el merengue le llegara hasta el cerebro a mi hermano (no nos dejaron empujarlo por la pequeñez del pastel)... en fin, las típicas cosas que se hacen en una celebración de este tipo.
Quien diría que más tarde estaríamos conmocionados. En la noche, mientras caía una tormenta con todo y rayos, nos enterabamos de que mi tío materno El Flaco, había muerto horas antes de un infarto fulminante.
En serio sigo sin entender este asunto de la muerte... El día que celebrabamos dos nacimientos, alguien moría.
Hacía un año y medio que no lo veía; él tenía un carácter dificil y recuerdo que siempre salía de pleito con mi mamá por la nimiedad más boba del mundo, aunque era cierto que se querían mucho.
Y a mi me dolió particularmente la idea de que tenía un año y medio que no lo veía. Aún con su mal genio puedo decir que era un gran tipo. Él fue al festival de rock y ruedas en  Avándaro, y yo lo admiraba por eso, porque fue el único de sus hermanos que se atrevió a ir, sin importarle ser el blanco de castigos de mi abuelo.
Lo recordamos por su voz característica: algo cavernosa y grave. A mi hermano le decía Yoyo, a mi hermana Gorda y a mí, Delgada (aunque después caí en la categoría de Gorda, cosa que no me agradaba del todo). Curiosamente llegaba a la casa el día que mi mamá hacía migas (o hacía migas porque llegaba su hermanito chulo, como ella le decía).
Creo que a mis tíos les dolío la ausencia y que no era frecuente que se expresaran afecto. Les dolió que hacía un mes hubiera estado internado en el hospital (mi tío era enfermo cardiaco de hace muchos años) y que no quiso que ninguno de sus hermanos se enterara. Les dolió que se abrazaran poco, que se dijeran "te quiero" poco, que las pláticas profundas fueran pocas, que básicamente supieran muy poco de su vida actual.
Mi papá lo quería mucho. Cuando se veían, mi tío llegaba con cara de pocos amigos; mi papá le decía: ¿qué cosa traes, pinche flaco? Y él le decía: Ya vas a empezar, pinche gordo... Y entonces se salían a fumar sus infinitos cigarros y a platicar como verdaderos amigos. Mi papá no pudo estar en su funeral por cosas del trabajo, y creo que eso realmente le dolió.

Yo no entiendo este asunto de la muerte...
Dicen que mi tío había dejado de fumar, que se tomaba sus medicinas a tiempo, que le había cambiado el humor y que era más alegre. ¿Es que cuando decides cambiar tu vida, llega Pifas y te dice, too late, dude... ? ¿Es que vale la pena cambiar?
A mí, la que me dolió profundamente fue mi mamá. La cara de tristeza e insatisfacción, el hecho de querer abrazar a sus hermanos, decirles que los quería y recibir algo similar, y que gracias a la educación de hierro distante, uno de ellos sólo le extendiera la mano y le dijera, yo también (aunque sepamos que sí la quiere, es sólo la educación), la frustración de no recibir la respuesta adecuada... Y la tristeza de que hacía un año y medio no hablaba ni veía a su hermano.
Por Dios, eso realmente frustrante, maldita sea...
Yo por eso, cada vez que veo a mis hermanos no los dejo ir sin decirles que los quiero. Bueno, no los quiero, los amo profundamente.
Y espero que lo sepan. Yo creo que sí.

martes, 1 de junio de 2010

Historia de dos poetas malditos de bolsillo

Ayer hice una limpieza staliniana (como diría Botica Pop) en mi cuarto. Pena me da decir que saqué tres bolsas grandes de basura emocional (y física). Es decir, recuerdos que uno va atesorando y al paso del tiempo cuando se hacen este tipo de purgas, uno termina preguntándonse: ¿Por qué carajos guardé esa porquería?
Porque admítanlo, todos tenemos esa cajita de los recuerdos con el boleto del cine, la paletita que no se atrevieron a comer porque se las dio la querencia en turno, la cartita ridícula de papel rosa, el casette (o CD)  con la canción del recuerdo... Porquerías,vaya.
Yo tenía (tengo) una caja GRANDE repleta de esas nimiedades, porque soy como una ardilla a la que le gusta guardar pendejadas. Pero bueno, cuando uno tiene casi 25 años corriditos, 25 años de guardar recuerditos está medio cabrón. Así que a raíz del incidente doméstico del domingo, tuve que mover algunas cosas al ex cuarto de mi hermana y terminé haciendo limpia de vida. Me encontré cosas insólitas: paletas deshechas, recortes de revistas, periódicos viejos, cartitas de gente que ya ni recuerdo cómo es, muñecos de migajón rotos, colguijes de cuerito negro... Entre los papeles doblados encontré un poema que al principio me desconcertó porque no era mi letra y por las cosas que decía, definitivamente no lo había escrito yo. Pero dándole vuelta a la rueca del recuerdo salió algo.
La historia está más o menos así: cuando estudiaba en la muy honorable y digna Escuela Nacional Preparatoria 9 Pedro de Alba e iba en 4to grado (que es algo así como primer y segundo semestre), conocí a un tipito de cuyo nombre sí me acuerdo pero no mencionaré. No iba en mi salón y la verdad no me acuerdo cómo fue que le empecé a hablar, sólo recuerdo que me gustaba un amigo suyo al que llamaremos Julio. 
Jamás en los tres años que estuve ahí, le hablé al tal Julio (a pesar de que coincidimos en la misma facultad, nada más que él estudiaba Leyes y yo Ingeniería aeronáutica con especialidad en física atómica... (LOL) / (broma patrocinada por la obviedad).
La cosa es que sí le hablaba al Tipito y resulta para fines prácticos de esta historia, saber que era un poeta maldito de bolsillo y que yo le gustaba para novia. A pesar de que yo era una seudo hippie poeta maldita de bolsillo, Tipito no me gustaba porque me parecía demasiado pretencioso (imaginar a adolescente pretenciosa juzgando a adolescente pretencioso) y ni sus ojos verdes ni el pelo rubio me convencieron de sus intenciones para conmigo.
Un día que regresabamos de la escuela (él vivía relativamente cerca de mi actual domicilio -cosa rara  de por sí, porque vivo lejos de ese querido centro del saber-) me iba enseñando uno de sus poemas más recientes; lo leí y me pareció lindo sin exagerar. Pero cuando me tocaba bajar del metro, me tomó de la muñeca, me dio la hoja y dijo con voz casi inaudible: "lo escribí para tí". 
¡Zaaaaaaaaaz!
Creo que esa fue la última vez que nos subimos juntos al mismo vagón.
Pero después de tantos años me emocionó mucho encontrar el recuerdo (que claramente no tiré a la basura), así que les dejó un fragmento del mismo. Y si aquel adolescente pretencioso de 2001 llega a leer este post, quiero decirle: muchas gracias.

Sin título
"En este mar con olas de sangre,
donde en este crimen del silencio
estas palabras me delatan
con estos ojos que desnudan tu mirada
con estas manos que se derriten,
con estas uñas que se entierran
que me desgarran la piel,
con estos labios resquebrajados por el olvido..."
Ahora que lo pienso, creo que la azotadez es apropiada, si y sólo si, eres adolescente. Y no cabe duda que esto lo escribió un ídem. 
Ahh, aquellos tiempos...