martes, 31 de agosto de 2010

5 bandas que están en mi corazón

Les tengo dos noticias:
1. En este momento estoy pasando por una ********* que no me deja escribir. Esa es la buena.
not.
2. No quiero dejar caer este blog pero ahora me cuesta trabajo. Así que seguiré posteando cosas ligeras hasta que mi ***** sane y pueda volver a las andadas.

Así que les dejo un listado de bandas y/o cantantes que en este momento me gustan.
1. Hello Seahorse!: El señorcito Paco Osorio me dijo "pinche banda sobrevalorada". Yo no lo creo, me gustan por la ligereza de la voz y lo dulce de los acordes sin llegar a lo meloso. Orgullosamente mexicanos.

2.Facto delafé y las flores azules:  Barceloneses que tocan melancolía




5. Metric. Canadá

Ojalá que les agrade lo que oigan. Esperen más listados de estos durante los próximos días.

Hagan favor de ser felices.


miércoles, 25 de agosto de 2010

Disculpe usted las molestias

Pero ahora sí no he tenido tiempo de escribir por razones personales (Ay yaaa).
Los que hacen favor de seguirme vía twitter sabrán por qué. Los que no, pues se aguantan el chisme (¿ya notaron la estrategia sucia y ruin para captar seguidores?). 
Desde acá les mando un abrazo y miel a todas aquellas personillas que me han mandado palabras de buena vibra desde sus cuentas. A unos tengo el placer de conocerlos en persona, a otros no pero de igual y democrática manera a todos se le agradece con todo el corazón el apoyo.
Los quiero mil y esas cosas.
La semana que entra (espero) que se regularice la programación (ir)regular de este bló.
 Y como usualmente hago en estos casos, les dejo una canción que en este momento me trae en las nubes, Dream a little dream of me con el gran maestro Louis Armstrong, Satchmo para los cuates y la voz de oro de Ella Fitzgerald
hagan favor de ser felices

domingo, 15 de agosto de 2010

Esta es la historia de los amores imposibles

Me gusta mucho la película The Holiday. Mucho (y más porque cuando la veo, me gustaría que anduviera por ahí un Jack Black que me escribiera una melodía con mi nombre o algo).
Pero ese no es el punto.
Me gusta porque retrata en todo su crudeza, el concepto de amor imposible. A mi me pasa mucho porque, básicamente soy una romántica incurable (aunque no parezca). Y los he tenido desde siempre: en preprimaria, cuando estaba enamorada de un tal Antonio, en primaria me gustaba un chico del equipo de basquetbol llamado Giovanni, en secundaria como olvidar al buen Dimas (el  mejorcillo de mi generación que también fue novio de mi mejor amiga). 
En preparatoria logré superar ese puritanismo que no me dejaba relacionarme con los hombres y creo que me gasté todos los novios que me tocaba tener en esta vida. Y así siguió hasta que conocí a Alejandro, que fue el amor de mi etapa universitaria; nos queríamos mucho y tuvimos una de esas relaciones juveniles que no se olvidan, llena de dramatismo y emoción (todavía recuerdo cuando terminamos la primera de dos veces y  le dije que era el amor de mi vida y que incluso yo me hubiera casado con él. Por Dios...)
Pero he de confesar que esa fue mi esa fue mi última relación larga. Después de eso, me pareció que era infructífero quedarse en una relación que de todas formas no iba a llevar a ningún lado. No tenía (ni tengo) ganas de comprometerme a nada a largo plazo (llámese matrimonio y/o arrejuntamiento) y de todas formas, si no habría nada ídem, ¿para qué cultivar algo que de todas formas iba a terminar? 

Entonces llegó la racha de los amores imposibles es decir, tipos con los que salía (y salgo) sin que nada prospere por alguna razón. Porque son de otros países, porque vive en otro estado y viene tres veces al año al DF, porque es un tipo confundido, porque me lleva muchos años, porque tiene novia en otro estado de la república... y algunos, a los que me limito a mirar porque me parecen muy lejanos (como Francesco de la oficina).
Y la mayor parte del tiempo, pensé erróneamente que era culpa de ellos y no mía. O era mi culpa completamente por no ser suficientemente bonita, inteligente, agradable, con agudez mental y otras mierdas por el estilo. Qué equivocada estaba.
Lo supe gracias a mi querida amiga Areli. Es gracioso porque la mayoría de las veces, ella recibe consejo o sugerencia mía de forma brutal y sincera (como suelo ser yo) y ahora ella me dio una lección muy valiosa que no echaré en saco roto porque es la pura verdad. 
Mientras regresábamos a casa, yo iba platicando tonterías de mi último descalabro amoroso (que por supuesto, venía de un amor imposible). Ella puso cara de hastío y me dijo (pongan atención amiguitos, esto es muy importante): El problema es que te fabricas amores imposibles porque no eres capaz de comprometerte a nada con nadie.
No le dije nada y cambié de tema como si no me hubiera dado un gancho al hígado. 
Porque seré muy comprometida con mi trabajo y mi vida profesional, pero en cosas de sentimientos... En realidad me sacudió porque tenía toda la razón del universo y sus alrededores. La mayoría de ellos, son tipos que yo (muy interna y secretamente sé) que no es posible que hagan el pequeño compromiso (aguas, no hablo de matrimonio o algo parecido) de tener una relación estable (novio-novia: van al cine, caminan de la mano, toman un café, comparten sentimientos, ideas, momentos buenos y malos. Nada complicado). Y no puedo asumir el papel de víctima porque ofendería mi inteligencia, esa de la que estoy tan orgullosa  y presumo como casi única cualidad. Sé cuando sí y cuando no. 
Y desgraciadamente me engancho con la que no.
(Y aquí es cuando recibo ovaciones y dianas acompañadas de la marcha de Zacatecas por haberme dado cuenta de todo). Gracias
El futuro es incierto en ese rubro hasta el momento. Creo que ahora quisiera trabajar en ello, porque no está mal saber que me gustaría divisar un algo en mi horizonte (se le dice noviazgo, pero odio esa palabra porque me resisto a ser cursi). 
Pero para empezar, quiero aceptar que tengo problemas con el compromiso. 
Espero que cuando esto termine, algún muchacho salido como de película indie (no pido mucho, quizá una mezcla de Joseph Gordon-Levitt, Patrick Fugit y Seth Rogen) y sin vida complicada aparezca en mi rumbo. 
Y cuando eso suceda... habrá fuegos artificiales. Lo juro

viernes, 13 de agosto de 2010

Misterios del DF presenta: El vagón de las mujeres

El metro de la Ciudad de México encierra terrores y misterios varios. Uno de ellos, son los dos primeros vagones que en la mañana, sólo pueden abordar mujeres.
Por ejemplo, hoy en la mañana, el metro iba atascado.

Sé que esta información no es nada relevante para las personas que día a día, tenemos la penosa necesidad de subirnos a la limusina anaranjada.
Lo menciono porque, he reflexionado al respecto (como decía un conocido de lento pensar). Cada vez que me subo a la hora pico, imagino que estoy en un partido de futbol americano... quizá hasta de rugby. Y no en uno cualquiera, nooo. Como en el Súper Bowl o algo así por el grado de rudeza innecesaria.
Imaginar este bello cuadro: las mujeres con la adrenalina hasta arriba, se abren las puertas y entran como el tacle defensivo más rudo de la liga. Dentro del vagón sólo se escuchan los "ay" y otras onomatopeyas propias de alguien al que le cayó un elefante encima. O todo el equipo de americano, al que se quedó con la pelota al final y se queda encerrado en una cámara húngara.

Se cierran las puertas. Hoy en particular, me tocó ver a una mujer que, mientras las puertas abrían y cerraban para asegurarse que ningún miembro (llámese pierna, brazo o cuadril) quedaran fuera, se aventó con increíble fuerza contra las otras féminas, que ya de por si sufrían. Lo impactante es que logró acaparar el último milímetro que quedaba vacío (para las mujeres de esa estación, porque seguro en la que siguió se subieron otras dos). Fue lo máximo.

Eso me recuerda la primera gran lección que  mi hermana me dio cuando apenas aprendía el sutil arte de viajar en metro a esa hora (Tú crees que no cabes... pero sí cabes)

Mención aparte se merecen los conductores. ¿Por qué diablos frenan como si fueran bailando la conga con todo y convoy? Esos movimientos han causado pleitos de antología entre viejas que portan uñas largas, paciencia disminuida y gran furia. La cosa más terrorífica desde que presenciamos como Elba Esther Gordillo se acabó la reserva mundial de botox. (No se enojen por el chistecito local lectores foráneos).
Una vez, mi muy amable y gentil hermana me platicó que estuvo a dos centésimas de segundo de pelearse con una fulana con el tipo de lo que ella (desde que vio la película Matilda) denomina como TRONCHATORO (dícese, mujer de grandes proporciones en peso y altura con cara de perro furioso). ¿La razón? Tronchatoro sintió que la iba empujando (en hora pico) y le cantó un tiro por eso. Ahhh y además porque traía unos zapatos plateados con brillantina. (¡Es verdad! Le dijo: "tú y tus zapatos de princesita...").

Aunque se perfilen muchas más razones para no viajar en metro a la hora asesina, la verdad es que la idea de adquirir un auto no me seduce. Entre el "viene, viene", el gazolinazo, los microbuseros, la falta de estacionamiento y los robos varios, prefiero una hora de empujones y maltrecheces, a toda una vida de tráfico.
Y pues de eso no se trata, ¿verdad?...

sábado, 7 de agosto de 2010

Sobre el noble (y cabrón) oficio de la escritura

Hace unos fines de semana, discutí con mis papás un tema intrascendente que después de algunos días me hizo reflexionar (sé que esto denota lentitud mental, pero no nos vamos a poner exigentes, ¿verdad?)
Veíamos una de esas series sangrientas que ahora pasan en horario familiar, llamada "Quiero una cara famosa" en MTV. La temática era sencilla: un(a) perdedor(a) pedía que le operaran la cara como cualquier estrellita famosa. El punto de la anécdota, es que dentro del programa ponían las imágenes (reales) de las operaciones que les hacían a los ya mencionados perdedores.
Mientras mi mamá hacía cara de asco y me pedía que le cambiara de canal, yo estaba entre horrorizada y fascinada. De repente pasó mi papá y solté un acertadísimo comentario: "Yo hubiera sido una buena médico" (sé que suena raro, pero no quiero soltar una idiotez, como "doctora").
Esta fuerte declaración, trajo toda una controversia dominguera. Mi papá decía que mejor no dijera eso, porque él nunca me había visto interés en la medicina. Mi mamá lo apoyó y siguió con la cara volteada para no ver.
Yo me enojé y desde ese día no nos hablamos.
Nah, no es verdad, sólo quería darle un toque de dramatismo.

Esta discusión me trajo a la mente, el por qué quise estudiar periodismo. En realidad mi meta era estudiar ciencias políticas (imaginar a la Diabla en la cámara de diputados o en  tranzas haciéndole honor al apodo).
La política fue algo que siempre me atrajo y como buena niña freak, a los ocho años leía las columnas de los periódicos y estaba perfectamente enterada del diario acontecer.
Cuando entré a la preparatoria, todo mi ser estaba en esa decisión: estudiaría política... y fue cuando el aguijón ponzoñoso del periodismo me picó.
Como ya muchos saben mi hermana estudió lo mismo, por lo que tuve muchos conflictos internos para aceptarlo. No quería ser la copia al carbón, pero también quería escribir y empaparme de este mundo.
Quedarme un año más en la preparatoria, me dio la oportunidad de limpiar las telarañas. Además, me forzó a decidir que iba a hacer de mi vida (acababa de ver "Trainspotting" y me puse existencial. Yo también gritaba: ¡¿por qué tengo que decidir todo esto?!)
La balanza se inclinó y al final mi carta de aceptación decía: "Comunicación y periodismo". Toda la carrera me pregunté que habría pasado si estuviera en política.
Nunca me sentí frustrada aunque en mí, quedó la duda del "hubiera".
Hace poco, mi sobrina adolescente me platicaba que no sabía que estudiar. Yo le solté un choro increíble, sobre hacer lo que a uno le apasiona en la vida y que yo escribiría aunque no me pagaran, porque de eso alimentaba mi espíritu (si, ya sé. Me pasé de romántica).
Después analicé seriamente mis palabras y debo admitir que... pasé la prueba.
Moriría de tristeza si no pudiera escribir. El periodismo en general, pero sobretodo la escritura, es la actividad que más me apasiona, me llena y me da felicidad en la vida. Creo que no podría hacer otra cosa tan bien, con tantas ganas y tanto entusiasmo, como lo que hago...Y espero que algún día, ese algo sea periodismo gonzo. Siempre he soñado con el día en que me manden a cubrir un evento aburrido, y tenga que golpear a la anfitriona para sacar la nota.
Bello y poético periodismo gonzo.


PS. No es porque quiera presionar, ¿verdad? pero les recuerdo o informo (en su defecto) que ya pueden seguir este blog a través de su cuenta del pajarillo azul (de tuiter, pues). Pushan el boton que dice "seguir" y eligen como servicio: tuiter. Y ya está, litros de ácido en su propia cuenta.

Hagan favor de ser felices.

martes, 3 de agosto de 2010

Profesión: Ama de casa

Para mi Susy
Por motivos que no trataré de explicar aquí, desde hace un tiempo tengo que desempeñar un poco el papel de ama de casa y quiero decir que apesta.
En estos últimos días he comprendido en CASI toda la extensión de la palabra la vida de una ama de casa y vaya que tienen por qué estar desesperadas. Con mi mentalidad dosmilera, no puedo explicarme cómo las mamás le hacían para tener la casa limpia, la ropa lavada y planchada, tener tiempo de educar a los  hijos, estar relucientes y hermosas para el esposo, tres comidas hechas puntualmente y además complacer al marido (en toda su complejidad: atenderlo, darle de comer y "darle de comer", guiño-guiño).
No puedo, no puedo. Y es que parece que el pinche quehacer no se acaba nunca.
El ejemplo más cercano lo tuve ayer:
Me desperté a las 8 am. Empecé a recoger, hice café para mi mamá y le saqué las pastillas; luego recolecté la ropa sucia y me puse a lavar pero (risa sarcástica) no es "deja la ropa y olvídate". Acá está el proceso:
Llena la lavadora, pon detergente en polvo y parte jabón en barra, mete la ropa blanca. Cuando termine el ciclo de lavado, saca la primera tanda de ropa blanca y mete la siguiente de color. Deja que tire el agua con la de color, sácala, mete la blanca. a exprimir. Llena la lavadora de nuevo con la blanca, pon suvizante; saca esa para meter la de color; antes de exprimir, checa que no haya ropa que ese llene de pelusa. Si sí, hay que sacarla. Deja que se exprima, sácala y mete a exprimir la blanca. Sácala y empieza a tender.
Eso hice con cuatro cargas de ropa, lo que mi mamá traduciría como dos lavadoras.
Cuando iba en la segunda lavadora, recordé que tenía hambre. Hice un par de sandwiches, uno para mi mamá y otro para mi. Quería tomar un te, pero cuando el agua estaba hirviendo ya tenía otra cosa que hacer y así me la aventé hasta las 2:00 pm.
Saqué la ropa y desayuné a la 1:00 pm de pie. Terminé con la ropa, me bañe e hice el quehacer normal de la casa. Para cuando finalicé esa actividad ya eran las 2:30 pm y no había hecho la comida (¡Y a mí que me choca cocinar!).  Fui por pollo para hacer caldo, lo lavé y metí a la olla express junto con verdura y otras cosas. 
En ese inter, tuve un poco de tiempo y pude sentarme a leer documentos para la tesis.
Comimos hasta las 4:00 pm porque hasta ese momento estuvo el pollo. Terminamos, recogí, lavé los trastes y me senté un poco a descansar. Empezó a llover así que corrí a meter toda la ropa, alguna todavía no se secaba y hubo que buscar lugar para colgarla adentro.
A las 6:30 pm pude encerrarme a trabajar, por fin.
Pero, ¡sorpresa! a las 8:30 pm llegó mi papá y mi mamá pidió de cenar. Hacer café, poner mesita, sacar medicamentos y ah! la ropa que estaba seca había que quitarle el gancho y ponerla en su lugar. Con la promesa de plancharla al siguiente día (cosa que no he hecho, porque el día de hoy apestó igual que ayer).
¡Por la buena madre de Troya, mujeres del pasado! ¿Cómo podían hacer aún más y ser felices? ¿Sentirse realizadas y contentas haciendo de sirvienta para los demás? 
¿CÓMO? (Y mientras, me jalo el cabello, me retuerzo en el piso  y me desgarro las vestiduras como en los cuentos árabes).
¿Y sus aspiraciones personales, sueños, crecimiento personal, metas...?  Me pregunto si la frustración era el pan de todos los días en muchas casas de años anteriores.

Le platiqué a mi mamá y me dijo: "Y eso que no tienes que ir por los niños a la escuela ni ayudarles con tareas". Fuuuu, esa mujer es una sabia.
Yo agregaría, "ni un marido cabrón que quiera cena y además, después de todo ese agotamiento las 100 posiciones del kamasutra, porque si no, se siente mal atendido".
Mi abuelo (sí, hombre) alguna vez le dijo a mi mamá antes de casarse: "No dejes que nunca, jamás te digan que eres una mantenida, porque el trabajo doméstico es mucho más pesado que salir a la calle a trabajar".
Si antes lo creía, ahora estoy mil veces más convencida de que es verdad. Mi abuelo era todo un visionario.
Ahora, quiero hacer un reconocimiento a todas esas mujeres que nos criaron, siendo "nada más" amas de casa y madres de tiempo completo como la mía. Reconocimiento con fuegos artificiales, dianas, aplausos y toda la cosa. Son todas unas mártires.

Pero pst, pst, parejas de estos tiempos... Los mártires ya pasaron de moda, no chinguen.
Por un futuro sin amas de casa, pero sí con personas integrales que comparten responsabilidades.

Y ya me voy a escribir tesis y si me queda tiempo, planchar ropa.
Insisto, el pinche quehacer nunca acaba.

domingo, 1 de agosto de 2010

Un poco de refriteo gracioso

PREACTUALIZACIÓN: Esta entrada en realidad es un refrito, pero me gustó tanto que la vuelvo a publicar. Además el post anterior fue una mierda pero no quiero borrarlo, por eso publico de inmediato otra cosa para que ustedes olviden el anterior.
Gracias.
__________
7/ abril/ 2009
Por diversos acontecimientos ocurridos a lo largo del día (y eso que apenas son las 12pm), recordé mis puercos tiempos de la preparatoria. Ahhh que tiempos aquellos!!
Mis hermanos y amigos del círculo "maduro", me decían que esos eran los mejores años. En cambio, mientras cursaba el quinto año en la HHH Escuela Nacional Preparatoria UNAM, número 9 Pedro de Alba, pensaba: "sí claro, los mejores" (incluye sarcasmo a granel).
Cuando entré a la Universidad y voltee al pasado, reconocí la frasecilla como un hecho. Bueno, no sé si fueron los mejores, ¡pero cómo me divertí!.
Para empezar era jipi (pero jipi limpia), usaba guaraches de suela de llanta, blusas con la cara y las pinturas de Frida Kahlo y Remedios Varo, me pintaba una raya roja abajo de las pestañas inferiores, usaba esas garrillas que ahora llaman "chalinas", me hacía trenzas en el cabello para simular rastas  y leía los libros "progre" que a mi hermana le gustaban en la Universidad (Milán Kundera, Jaime Sabines, Bukowski, William Burroughs, Fadanelli). Acababa de descubrir a Bob Marley y también empecé a fumar.
1. FUMAR
Recuerdo que comencé a los 17 años gracias a Magda y Norma, mis mejores amigas. Se fueron de vacación de semana santa a Guadalajara (a la que no me dejaron ir, but of course, thanks daddy) y llegaron con la bonita novedad de que ya ¡¡fumaban y tomaban!!. Me enseñaron pero creo que he sido la aprendiz más lenta de la historia de la humanidad; tardé casi un año en saber como darle el golpe al cigarro. Y fumabamos benson mentolados (guácala!).
Hoy, a casi seis años de incluir en mi lista de gastos imprescindibles, una cajetilla de camel, estoy dejando de fumar. Pero no por conciencia, o por mi salud, por achaques propios de los 23 años o porque tenga un novio molesto al que le cague que fume (ni novio tengo). Lo hago porque ya casi... casi no se me antoja. Rarísimo.
Dejé de fumar mi cigarrito del mediodía una vez que estaba enferma. Después lo olvidé. Y también olvidé fumar el de después de la comida, y el de antes de dormir. Llegó el día que no fumé ni uno sólo de los tres que solía consumir.
Por cierto, hoy vi al chico guapo (que le dejan usar un corte estilo mohicana) (y que estoy secretamente enamorada de él) del piso nueve, al que le gusta fumar a las nueve de la mañana (justo mi hora de entrada). Que curioso y que suerte.
2. SUERTE
Después del segundo recorte del horror en el trabajo, me salvé. El clima que provoca el radiopasillo de un proximo recorte de personal es horrible. Por donde pases, todos tienen la mirada perdida, la cara pálida y en vez de decirte: "nos vemos mañana", te dicen "A ver si no nos corren".
Se supone que el recorte no me toca a mí, porque no estoy en nómina (pero uno nunca sabe). Aún así, el fin de semana la pasé pésimo, tuve terrores nocturnos, pesadillas, depresión, ataques de ira, bipolaridad, crisis de neurosis, migraña, obsesión con la infancia, episodios maniaco-compulsivos, visiones de vidas pasadas, escuché voces demoniacas, agorafobia y claustrofobia al mismo tiempo, y llevé a mis perras a la estética mientras comía helado de chocolate.
3. PERRAS (y perro)
Mis perras son adorablemente molestas. A veces las quiero tirar a la basura y comprarme un par de peluches de esos que respiran. Se cagan en todos lados, vomitan, rompen la bolsa de la basura (aún cuando tienen comida), arrastran el plato del agua cuando ya no tienen, ladran a la menor provocación, tiran pelo y se meten abajo de mi cama.
Pero también se ponen tristes cuando me ven llorar, son a las únicas que les da gusto cuando llego a mi casa, me vuelvo terriblemente popular cuando las paseo y cuando mi hermana se cayó, ellas nos avisaron (son todas unas heroínas).
Apenas puedo con dos animales de estos, cuando mi cuñaá me dice que me va a encargar a su perro durante la semana santa. Mi primera reacción fue de horror, pero después me acordé que ella cuida a mi canario neurótico (como yo) llamado Pillín cuando salgo de vacaciones.
Pero espero que no sea tan molesto. El canino en cuestión se llama "killer" y es peludo con cara de ternura (el jueves, espere fotos del susodicho).
FIN
Y como no sé terminar esta entrada, lo haré con una frase de Goya que leí en el periódico y que no tiene nada que ver:
"La fantasía aislada de la razón, sólo produce monstruos imposibles"

POST ACTUALIZACIÓN:
1- Olvídenlo, no dejé de fumar. Tengo periodos de inactividad con el cigarro y ahora fumo de forma aislada, pero no lo he dejado por completo.
2. Ya no trabajo en ese muladar vil y perverso y ahora que lo pienso, no sé por qué demonios me gustaba el fulano de la mohicana, medía como metro y medio y estaba gordo. Mi mal gusto por delante
3.Es curioso pero ya ninguno de los mencionados canes vive. Brandy murió al mes siguiente de ese post, Cognac murió exactamente después de un año y Killer falleció 15 días antes que Cognac luego de que lo atropellara el camión del agua. Gracias Electropiur
3.1 Todavía me gusta el helado de chocolate.