lunes, 15 de noviembre de 2010

El bonito refriteo presenta: Cinco posturas sobre el amor

No les voy a mentir, los que leen este blog desde hace algún tiempo, sabrán que este post se publicó hace tiempo, pero lo posteo de nuevo porque: a) No he podido escribir y b)es un post bien bonito. Lo escribí cuando se me ocurrió hacer la "semana cultosa" en este blog. Espero que lo disfruten y... pues ya.
 
amour. Q´est que c´estamour?

Pero intelectuales y científicas. O  algo
Sé que es un tema choteado, gastado, todo el mundo ha hablado sobre ello. Escritores, músicos, pintores, artistas de todas las calañas habidas y por haber, le han dado lo mejor y (lo peor) de su arte. ¡Ya estamos cansados de oír del tema! Pero, ¿por qué nos sigue interesando?

1.Maestro, yo lo amo: Platón
Platón era un gran interesado del tema y por ello, en Banquete y Fedro, se refiere al respecto. Para el amor platónico, el deseo no existe ya que la atracción se da por la vía espiritual.

En Los Diálogos, sostiene que este amor, es mejor explicado, como una amistad elevada. No hay objeto de deseo porque esta variante ni siquiera se contempla.
Sólo está destinado a ser expresado de manera intelectual, jamás física.
Amor platónico a la Diabla: La que escribe, piensa que el concepto se distorsionó tanto al paso de los siglos, que Platón seguro se está revolcando en su tumba. En la era moderna, entendemos como amor platónico, aquella persona que es objeto de nuestro deseo, pero que el emisor es taaan tímido y piensa que su objetivo es taaan inalcanzable, que jamás se le acercará al (no) receptor. Porque de que le da sus revolcones mentalmente, es seguro. Entiéndanlo, a eso se le llaman, chaquetas mentales.

2.Te amo, te poseo y luego me das pereza: Arthur Schopenhauer

Para el romantiquísimo Schopenhauer (esos alemanes tan querendones), el amor es una trampa para que el instinto y la pasión, tengan justificación en la preservación de la especie. En su libro "El amor y otras pasiones", señala que una vez consumada la pasión, el individuo se lleva un fuerte desengaño por todo el tiempo que ha idealizado a su objeto de deseo. Según el filósofo, para los hombres el amor disminuye (o acaba) cuando se llega a la satisfacción, para la mujer, comienza después de ello.
Schopenhauer a la Diabla :¿Y tú que sabes del amor si nunca has amado? le soltaría. Esta escritora se imagina que Schopenhauer tuvo una mujer que nunca le hizo caso. Cuando la dama en cuestión aflojó, descubrió que estaba enamorada de sus rubias barbas. Chopenjauer se limitó a vengarse despreciándola después del acto. Más tarde, lo contó en la taberna con sus amiguitos zoquetes, en medio de tragos de ajenjo (en vez de caguamas). Todos le felicitaron (dijeron: ¡así se hace mi buen!) y se la creyó. Escribió un libro y ahora, en la era moderna, una bola de ardidos intelectualoides se creen la pobre historia de una gran frustración, en-te-ri-ta.

3.Y me dicen Chucha Cuerera: Erich Fromm
Uno de los libros más famosos sobre el tema es "El arte de amar". Fromm escribió que el amor, es un arte que debe ser estudiado y dominado como fundamento necesario de la vida.
En resumen, sostenía que un individuo debía aprender a amar para liberarse de "la prisión de su soledad". Partiendo de esa idea, se desprenden una variedad de tipos de amor como el de los padres, el amor a Dios y el amor propio. Ahí está el detalle.
El arte de amar a Diabla: En lo personal, creo que este libro es muy lindo y contiene ideas harto modernas, como el concepto de amarse uno mismo para amar a los demás y viceversa. Lo que es completamente arcaico, es la idea de que la soledad es una enemiga feroz que destruye y por eso, se debe buscar desesperadamente a quién amar. Por ello, existen relaciones codependientes, en las que no importa que el elemento 1 de la pareja, abuse y humille al otro. Le está haciendo un favor al elemento 2 para que no se quede solo. Y viceversa...

4. Amor de los tres: Henry Miller
En su vida literaria y real, Miller practicó el amor libre. Casado con June Mansfield, fue amante de Anaïs Nin durante su estancia en Francia. Los tres practicaban un extraño círculo amoroso, mismo que se deshizo cuando June descubrió la infidelidad de su marido.
En su libro "Trópico de Cáncer" proyectó la relación que tenía con ambas; Mona era la mujer idealizada que vive del otro lado de océano, perfecta en su entorno. Tania, la artista libre y segura, que igualmente amaba a todos y a ninguno a la vez. Un trío de amor vacío, ideal y perfecto, como una obra de arte, un buen libro o una pintura de museo.
Henry Miller a la Diabla: He visto muy de cerca el amor a la Henry Miller y de perfecto no tiene nada. Sólo sufrimiento gratuito que se justifica con el arte . "El artista" debe su vida a la vida misma, lo demás (amor, sexo, placer, dolor) son complementos para vivir con justificación. A muchos contemporáneos, les parece correcto vivir una vida de miserias porque piensan que es muy artístico y de mucho mundo. Sólo tengo una palabra para ellos: IDIOTAS.

5. Química perfecta: La ciencia del amor

Después de miles de análisis, estudios y rompimientos (sí, rompimientos) de cabeza varios, la ciencia llegó a la conclusión de que el amor romántico es una patraña creada por nuestro cerebro. Una explicación tan sencilla como complicada a la vez. Los neurotransmisores se ponen de acuerdo con las feromonas y básicamente te preparan un coctel, digno que cualquier narcolaboratorio para que cuando veas las piernas flacas de esa chica, o la sonrisa con brackets de ese muchachón, sus hormonas también se pongan de acuerdo con las tuyas para que ambos suspiren uno por el otro.
Sin defectos y con garantía... de que si te va bien, esas traviesas mariposas en el estómago, vuelen en dos años, cuatro a lo mucho. Buuu
La ciencia del amor según Diabla: Oh sabia naturaleza, ¡nos la volviste a hacer, desgraciada! Somos taaan estúpidos para contraer una relación, que la muy malvada nos engancha con sus drogas legales para que en el tiempo que duran los efectos, conozcamos a la persona "amada" y nos entreguemos a un amor maduro, que implica conocimiento, responsabilidad y madurez para enfrentar nuevos retos entre dos seres. (Lo que no sabe mamita naturaleza, es que los humanos frecuentemente nos las ingeniamos para darle en la madre a su mejor obra de arte).


¿Conclusiones? No hay ninguna. Como todos sabemos, el amor es una pasada que tarde o temprano a todos nos agarra desprevenidos.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Algo más sobre la música y eso

Desde que quité la bonita sección de comentarios he tenido el agrado de recibir varios correos electrónicos de lectores. Estoy muy emocionada y eso me motiva a mandar a la chingada de una vez y para siempre los comentarios porque prefiero que me escriban. En serio bonito lector, si tiene algo que decir o contar, el correo diablocody.neuras@hotmail.com está a su disposición.
Y esto viene al caso porque precisamente una lectora a la que llamaré Hatsumono04 me pidió amablemente que hiciera un post sobre tooooodos mis gustos musicales. No soy tan melómana como el término exige; a comparación de personas como mi amiguito Luiz, Paco, Pustulio o El Fiurer, mi nivel de conocimientos es casi nulo. Pero, en comparación con las personas normales, creo que tengo gustos variados y conozco un poquito más de música.
Aclarando el punto, me gustaria escribir sobre cinco de los géneros musicales que más me gustan:

Jazz: Soy gran fan de interpretes como Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Nina Simone, Louis Armstrong, Duke Ellington entre otros. Difícil recomendar algo, pero si hay una canción que escuchar, sin duda sería Loverman de Billie Holiday.

Bossa nova:  El que no conoce a Caetano Veloso simplemente no sabe de bossa nova. Recomendable si le gusta Elis Regina, Gal Costa, Tom Jobim, Astrud y Joao Gilberto, Chico Buarque, Vinicius de Moraes. 
Yo digo:  Falando de amor con Gal Costa.


Chanson: Es de la forma como se le llama a la musica en francés, de preferencia con letras románticas. O no.
De este género, yo destaco a Edith Piaf, Charles Aznavour, Carla Bruni, Serge Gainsbourg, Charles Trenet y Françoise Hardy entre otros.
Yo digo: Que c' est triste Venice de Charles Aznavour


Rock (inglés): Decir rock es muy general. No incluyo particularidades como alternativo, indie o alguna de esas cosas porque no quiero morir linchada por los puristas amargados.
Yo destaco: Porcupine Tree, The Cure, Pixies, Interpol, Kings of Leon, Jeff Buckley, The Whitest boy alive, She and him...
Yo digo: Burning de The Whitest Boy Alive

OST (Original SoundTrack):  Bien, no es un género propiamente pero soy muy fan de los soundtracks porque es la mezcla justa entre el cine y la música. Los que más me gustan son: Across the universe, Amelie, Everything is illuminated, Garden state, Ghost world, The Virgin suicide y Todo sobre mi madre entre otros.
Recomiendo: Jaan Pehechaan Ho de Mohammed Rafi que viene en el OST de Ghost World

Y ya. Hagan favor de ser felices.
Sígueme en  @DCodyR4

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Explicaciones oportunas sobre el no amor

Estos últimos días he notado un par de cosas sobre mí. Uno, que ya estoy preparada para tener una relación de nuevo y dos, que como bien diría mi tio Octavio, yo todavía confundo el amor con las ganas de cagar.
Esto lo percibí cuando leía un post antiguo de este su blog de confianza. Al final de todo el choro que aventé, decía en tono de "ya no me importa nada" que estaba enamorada de uno de los directores de la empresa donde antes trabajaba, un italiano guapísimo que me llevaba como mil años (en realidad sólo eran 10). 
El punto es que ahora me parece que a lo largo de los años he usado esa palabra muy a la ligera, sin tomar en cuenta el peso que tiene y por lo tanto, los fuertes estragos que causa si se usa de manera equivocada, como hace poco me pasó. 
Para justificar un poco esto, quiero explicar un par de cosas:
1. Mi experiencia en estos temas es poca casi nula. Como bien dice la canción que hace unos días postee, "No sé estar enamorado" de Jarabe de palo, en efecto, no sé estar ídem. No tengo idea real de qué diablos debe pasar o cómo hay que sentirse. Me imagino que es porque los últimos años he pasado demasiado inmersa en mi misma, conviviendo con la soledad que si bien es necesaria, también es mala compañía. Me volví muy egoísta con mi tiempo y mi espacio, así que cualquier situación que me ponía ligeramente fuera de ese estado de confort, lo confundí con enamoramiento en todo caso. O quise llamarlo así para no sentirme como una anacoreta.
2. Desde octubre del año pasado nadie a captado mi atención realmente.
Por otro lado, hace unos meses conocí a un tipo bastante agradable con el que ahora mantengo una bonita amistad. En una de las pláticas, me preguntó que si alguien me gustaba en ese momento o "me movía el tapete" (ah, gran frase). Por más que lo pensé no salió nadie a la luz, porque efectivamente nadie me interesa de esa forma. Pero por algún motivo me sentí muy mal.
¿CÓMO? ¿Qué clase de pinche robot soy como para que nadie en serio NADIE me interese? 

En ese momento me hubiera gustado tener la claridad que gracias a mi hermana ahora tengo. No hay ningún problema en que nadie me guste como para sentir mariposas o lagartos en el estómago. Pero yo pendejamente quise forzarlo. Como cuando uno va de compras, y aunque nada le atrae lo suficiente, a huevo quiere llevarse algo que no le gusta o no le queda, sólo por el hecho de comprar. Y eso me pasó a mi.
Ojalá lo hubiera entendido antes, porque mi gran boca y poca pericia la cagaron y dije cosas que no debia decir a alguien que quiero muchísimo pero que ni en esta vida, ni en la que sigue, ni en el holocausto zombie podría ser mi pareja porque es igual de disfuncional que yo. Taciturno, con periodos emo, lobo solitario que aún espera algo extraordinariamente sorprendente para quedarse quieto. Igualito que yo,  y es eso por lo que precisamente somos tan buenos amigos y ya.  Porque como todos sabemos (al menos los que hemos pasado por la secundaria) es que los polos iguales se rechazan.
Eso yo ya lo sabía, y hasta lo dije en voz alta repetidas ocasiones, pero las ganas de salir con una bolsa del centro comercial pudieron más que mi razón (tan confiable ella).
Espero que la relación no se haya fracturado porque sentiría mucho quedarme sin mi amigo. Ya sé que cosas como esa no se dicen y luego se "desdicen" pero ahora me desdigo porque es lo que hay.  Espero que con esta explicación pertinente se aclaren las cosas y sobretodo, espero salvar algo de lo que teníamos. Me pone triste pensar que no iremos más a comer, o a caminar, o a ver películas con absurdos efectos especiales.

Como diría Andrés Calamaro en su infinita sabiduría: Tengo cada insensatez y me puedo equivocar.  
Ojalá pueda perdonar mis insensateces, que yo ya he perdonado las suyas.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Todos mis muertos

Este año mi vida estuvo muy ligada a tratar de comprender mínimamente el proceso de transición (palabra que usamos con el tanatólogo para no decir muerte). La muerte no nos gusta, nos da miedo y saca a relucir nuestros peores demonios. Porque además de dejarnos solos, nos anuncia que algún día dependiendo de las causas o azares va a venir por nosotros, estemos preparados o no.
A mi  por ejemplo, me angustia mucho pensar que cuando muera, mi cadaver tendrá que ser enterrado o quemado. Siento que si me entierran me dará claustrofobia en ese ataud tan pequeñito y con tantas paletadas de tierra encima; entonces pienso en la cremación y me da otro terror.
Mi hermana, que es muy docta en estos temas ya que su tesis es un reportaje sobre el día de muertos y todo lo que le rodea, dice que "según" el alma tarda en salir del cuerpo siete años, entonces cuando creman un cuerpo, la persona todavía lo siente y sufre. (Y si alguien lo relaciona, son siete años mínimo lo que hay que esperar  para exhumar un cuerpo, ahora que ya no existen las perpetuidades en los panteones).

Me da miedo pensar en ello a pesar de que creo que le hemos perdido un poco el respeto a la muerte.

Yo recuerdo a mi muertos con mucho amor.
De cierta forma, fueron sucesos relativamente fáciles de asimilar. Mis abuelos murieron pasados los 80 años, mis tíos por fin pudieron descansar de enfermedades largas y penosas. Quizá las únicas que no entiendo, son las de mis primos y un par de compañeros de escuela que fueron buenos amigos. Personas muy jóvenes que tenían todo el mundo por delante.
A mis cuatro abuelos los conocí y quise muchísimo. De ellos quizá la relación que más puedo rescatar (porque con ella conviví mucho más) fue mi abuela materna, la gran Leonarda por la que tuve un amor y veneración ciega. Ha sido mi modelo de mujer adulta; un poco de como soy ahora se lo debo a ella.
Este año, nuestra ofrenda tiene una vela más. Mi tío Eduardo ahora acompaña a sus papás Merced y Leonarda; y a la familia política: Félix, Guadalupe, Margarita y Bertha. Me gustaría ponerle un plato de migas que tanto le gustaban y unos cigarros porque fumaba mucho. A mi abuelo Félix, unos chocolates o cualquier cosa dulce porque era diabético y amaba el azúcar (como cuando fueron sus bodas de diamante y estaba escondido atrás de la tele comiendo pastel. O cuando murió, encontré dulces escondidos por todos lados). A doña Leonarda un helado, a  mi abuelo Merced unas patitas de pollo; a mi tía Mague unos cosméticos (porque preferiría estar muy arreglada antes que comer). A mi abuelita Lupita, carnita con chile y frijoles como la que preparaba y a mi tía Bertha, cacahuates y libros de biología.
Sigo pensando en cómo quisiera ser despedida o qué me gustaría que hicieran con mi cuerpo. Me gustaría más estar en una casa de reposo para los muertos, ventilada, limpia, con música y con agua corriente. O que me enterraran con dulces y no piedras. Quizá y con suerte me levantaria de nuevo a vivir.


Lupita (1997)  y Félix (1998)


Merced (1994)
 
La Gran Leonarda (2003)

Margarita "Mague" (2002) y Bertha (1986)
Eduardo, "Lalo" (2010)

Qué costumbre tan salvaje. Jaime Sabines


Mátenme porque me muero. Caifanes