sábado, 24 de diciembre de 2011

De cómo odiamos la navidad

En un futuro no pienso celebrar la navidad nunca más.
Hace unos días hasta me emocionaba la idea, pero ya me di cuenta que estas fechas son una mierda y que es mejor no esperar nada. Bien dicen: "bienaventurados los que no esperan nada porque nunca serán defraudados".

Ahora la parte práctica, vengan los números:

Piénselo de esta forma, el 80% de la población no sabe en absoluto por qué se celebra o qué se celebra. Que no se supone que el importante de la celebración es el niño dios? Y entonces por qué los pinches "ateos" sí se ponen a celebrar, dan regalos y se empedan en honor de un tipín al que supuestamente no respetan.
¿No les parece eso una mamada de tamaños exponenciales?
Luego vienen las herencias del capitalismo: los regalos, juguetes, intercambios y demás suerte de consumismo heredado de los gringos que todo lo hacen con sus estúpidas tarjetas de crédito para que en enero no tengan ni la camisa para darle al banco. ¿No han pensado que en realidad la cuesta de enero la hacen todos los que se endeudaron en diciembre para darle regalos a gente que ni al caso?
Yo opino que todos deberíamos pasar las fechas bajo el efecto de los nembutales, hasta que todos podamos volver al trabajo tranquilamente sin tener que soportar horas de tráfico innecesario y abrazos a gente que ni nos gusta abrazar.



Lo siento, amanecí exageradamente pesimista.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Y usted ¿ya hizo sus propósitos?

Desde que entré al demográfico del adulto joven, me di cuenta que no tenía caso hacer propósitos de fin de año, porque a final del siguiente año, ya ni me acuerdo que fue lo que me propuse, y si lo hago, el sentimiento de frustración, culpa y  enojo me invade por no haberlo logrado (de hecho, eso debe ser por lo que la gente se deprime tanto en estas fechas).

Además, por qué los propósitos deben ser siempre empresas titánicas que hasta a Hércules le habría dado pereza cumplir? ya saben: bajar de peso (mientras se atasca un fruitcake), tener el cuerpo de Madonna, dejar de fumar ("lo juro, esta es la última cajetilla"), abandonar al novio pelmazo ("pero el año que entra, sí me ligo al norteñito"), tener mejor trabajo... O algo.

¿Por qué no pueden ser cosas pequeñas? Pequeños propósitos a lo largo del año, más o menos como un día a la vez. No decir: voy a dejar de fumar sino esta semana no voy a fumar. O, solo por hoy haré ejercicio. Lo de ayer ya pasó y mañana todavía no llega, es decir, hoy es la verdadera oportunidad para hacerlo.

Ahora que lo pienso, creo que ese es el verdadero problema de fondo, pensar en el futuro como una cosa que no termina de llegar. Porque insistimos en dejar todo para mañana, como dirían los Babasónicos "todo lo que pueda arreglar hoy, lo dejaré para mañana"...
Mañana empiezo la dieta, mañana termino esa relación que me hace daño, mañana termino el trabajo, mañana sí le hablaré al tipo que me gusta, mañana le hablo al contador... Todo al baúl de la postergación infinita. ¿Es que en verdad tenemos miedo a enfrentarnos con lo que nos cuesta trabajo vencer? No solo la pitufihueva, en sí (o ahora elegantemente llamado procrastinar) sino trabajar en las cosas que nos ponen en jaque con nuestros defectos de carácter, temores y demás cosas que nos lastiman el ego o los sentimientos...

Bueno, creo que ya me puse muy filosófica y yo solo quería decir que me caga hacer propósitos de año nuevo y por eso me abstengo de hacerlo. Y ya.

Además, es muy difícil comer las uvas, pensar en los propósitos y a eso, agregar toda la presión de las campanadas.¿Quién diablos inventó eso? Como si fuera tan fácil pasarse esas pinches uvas gigantes con semilla que venden para la fecha (a precio de oro, por cierto).
Solo he conocido a una persona que lo ha logrado: la novia de cierto primo que en lugar de masticarlas, se las tragó como si de aspirinas se tratara.
Fue lo máximo.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

De por qué me fui y por qué vuelvo

Ayer mientras platicaba con mi hermana en una de esas cenas de prensa a la que ahora (gracias a Alá) la invitan gracias a su nuevo empleo,  en un restaurante extra nalgón de Polanco (cenando de a gorra, por supuesto) le dije que pensaba abrir un nuevo blog sobre comida o viajes. Ella me dijo que por qué no seguía con este. Y con la explicación, empieza este post.

Cuando abrí este blog, hace casi tres años, me di cuenta que tenía muchas cosas que decir y ningún lugar para ser leída. Luego empezaron a llegar los lectores, las amistades, los trabajos, los amores (y desamores) y me di cuenta que hacer esto salía más barato que ir a la terapia (not).
Lo cierto es que escribir aquí fue lo mejor que me pudo pasar porque este blog me dio la oportunidad de plasmar lo que sentía y vivía, con la variedad de experiencias que solo da la vida. Aunque después me tropecé con dos problemas:
UNO. Empezó a leerme gente que no quería que me leyera. Es decir, me da lo mismo que se enteren de mis desgracias y demás vida personal, pero me parece incómodo que mientras sostengo un sope me pregunten si por fin ya le hablé al tipo que me gusta, o si ya superé el fallecimiento de mi mamá. Lo que me lleva al punto 2.
DOS. Un blog personal se compone de eso exactamente, experiencias personales. Y en este momento lo que siento y lo que vivo es un duelo y proceso de aceptación muy fuerte. Y para escribir todo el tiempo sobre eso, mejor no escribo.

PERO, en las últimas semanas pasó algo que me hizo recuperar la fuerza para escribir y exactamente fue un libro.
Isabel  Allende (para los ignorantes que no la conozcan) es una escritora chilena, cuyo mayor éxito ha sido un libro llamado La casa de los espíritus. El otro día mientras buscaba un libro para regalárselo a mi sobrinito, me topé con un texto de esta autora, titulado Paula. A pesar de que la contraportada no decía mucho, casi a ciegas, decidí llevarlo.
Resulta que este libro es la historia real de cómo vivió el coma en que cayó su hija mayor Paula,  y todo el proceso de duelo y aceptación de su muerte. Y justamente decía que escribir era lo único que le daba la fuerza para seguir adelante.
Yo no sé si se me ocurra escribir un libro de cómo viví el largo proceso del cáncer de mama con mi mamá, o de cómo la fui perdiendo entre diagnósticos que un día nos daban esperanza y otro nos mandaban al suelo. Me imagino que nuestra historia no tiene nada de especial, lo mismo deben vivir las otras miles de pacientes de cáncer junto con sus familias (es una enfermedad por mucho, desgastante). Pero lo que sí sé es que a Susana le gustaba mucho lo que yo escribía y estaba muy orgullosa de mis 100 seguidores y de que de vez en cuando me llegaran mails de gente que lee este cuchitril.
Me imagino que ahora, ella es la que me da la fuerza para volver a escribir. No quiero que la tristeza sea el vínculo que ahora me une a su recuerdo, sino todo el amor que nos tuvimos, los recuerdos hermosos de 26 años juntas y todo el esfuerzo que ella puso para que hoy sea lo que soy.
Le digo hola, como Isabel Allende le dice hola al espíritu de Paula.

Hola Susana, espíritu suave y amoroso.
Gracias por acompañarme y darme amor cuando siento dolor.




Ya volví.

jueves, 25 de agosto de 2011

Diario de una viajera neurótica: Sea listo y no viaje a Punta del Este en junio

Nota: Si es usted uruguayo y le gusta la alabanza moderada a las provincias de su país, siga leyendo. Si es usted argentino y tolera la crítica a los paisajes naturales de la provincia de Buenos Aires, siga leyendo. Si es usted un agente de la CIA buscando guerrilleros sudamericanos de 70 años, no siga y entreténgase con esto

Para finalizar con el capítulo de Montevideo, me gustaría platicar la anécdota final que había dejado pendiente. Hubo algo en la explicación de la guía del city tour que me llamó poderosamente la atención. Mencionó que el presidente José Mujica había sido guerrillero tupamaro y recordé que por allá en la década de los 70, uno de mis tíos tuvo un romance largo con una uruguaya muy bonita llamada Lilián G; vivía en México porque estaba exiliada ya que era parte de la guerrilla tupamara y había hecho algo que la hizo huir. Cuando cayó la dictadura, regresó al Uruguay a ocupar un cargo pero mi tío no quiso ir con ella.
No sé que tan grande era el movimiento pero me gustó pensar que Lilián quizá es una alta funcionaria del gobierno o que es amiga del presidente. Fin de la anécdota.
***
Tuve la oportunidad de estar en tres departamentos (lo que acá llamamos estados): Montevideo, Canelones y Maldonado (nada más del viaje de Montevideo a Punta del Este, así de pequeño es el Uruguay). Debo admitir que si bien  Montevideo y yo no tuvimos un amor a primera vista (y si no lo saben, pueden leerlo acá) tuve un breve y fogoso amor con la Ruta Interbalnearia.

Canelones y Maldonado tienen paisajes naturales mucho más lindos que la provincia de Buenos Aires (donde todo es planicie). Acá la naturaleza les regaló dos o tres cerritos salpicados (mi favorito, el Pan de azúcar). Junto con las palmeras en un lugar claramente boscoso y la arquitectura europea y colonial,  le dan un toque extraño y encantador. Sobre todo la gran Piriapolis, balneario planeado por el mecenas Francisco Piria que movido por la influencia europea le regaló al Uruguay un lugar exclusivo para descansar y gozar de las aguas del Río de la Plata (porque ojo, ahí todavía es río, el mar lo encontraremos más adelante).

Piriápolis tiene un cerro llamado San Antonio donde está la mejor vista del lugar. Pero ese no es su atractivo principal. El guía contaba que las muchachas del lugar subían el cerro a rodilla limpia porque ahí se encuentra una estatua de San Antonio de Padua, que por si no lo habían adivinado, es sumamente milagrosa. Tanto que hasta la fecha, la capilla está plagada de placas, papelitos, flores y demás parafernalia para agradecerle los favores recibidos. Supongo que hoy en día no suben a rodillazo, pero no me imagino quien llega con una ofrenda a pedirle marido (bien dicen que la fe mueve montañas, en este caso corazones) (awww).
Dejé Piriapolis y al final  no me bajé a pasear por las calles. Si algún día vuelvo, juro que lo haré.

Más adelante está Casapueblo, (y ahí sí me bajé) el museo y también hogar del artista plástico Carlos Paez Vilaró. Por 120 pesos uruguayos, es decir 80 pesitos mexicanos (que ahora que lo pienso, es caro para un boleto de museo) te dejan entrar, tomar fotos y curiosear.
Los high light de este lugar son  que:
1- En algún momento del año puedes encontrar al artista.
2- Esta casa está hecha sin planos o estilo de arquitectura, simplemente fue un lugar que construyeron poco a poco como masa deforme. Una masa deforme bonita y blanca, pero masa al fin. Dicen que Vinicius de Moraes (amigo del pintor, por supuesto) vivió algún tiempo ahí y compuso la canción  A casa. Mirando en you  tube, vi comentarios que decían que la letra era en realidad una protesta contra la dictadura, pero cualquiera que haya pisado ese lugar se dará cuenta que en serio, ese lugar es un desmadre de cuartos y terrazas.
En el post anterior dije que en 4to de preparatoria mi trabajo final de dibujo de imitación, fue una mariposa que 11 años después supe que es obra de Carlos Paez. Para que no se la imaginen, aquí dejo imagen.

Todo iba la mar de bien hasta que llegamos a Maldonado. Y digo esto porque súbitamente el clima cambió de soleado conunchingodefrío a nublado lluvioso conunchingodeextrafrío. A pesar de eso, nos bajamos a tomar fotos en el puente de Maldonado y el conductor fue tan amable de ir y regresar solo para que no nos quedáramos con las ganas de gritar (cuando vean la foto sabrán a qué me refiero).

A pesar de que el destino final era Punta del Este, para mi fue lo menos significativo. Digamos que Punta tiene una temporada completamente muerta por el frío, la lluvia y el viento. Esa temporada es junio.
Como comprenderán todos los comercios estaban cerrados, no había gente en la calle, ni pensar meterse al mar que de por sí es frío por la influencia polar, así que solo caminé por ahí, viendo tiendas de lujo cerradas. Lo más relevante fue que vi una foca.
¡Pero esperen! hubo algo que me pareció excepcional y jamás en mi vida había visto: las playas de Punta se dividen en playa brava y playa mansa. La parte de la playa brava es donde el Atlántico baña la arena y la playa mansa donde el Río de la Plata hace ídem. Pero lo verdaderamente especial es el lugar donde se dividen: si miran del lado izquierdo habrá olas y del lado derecho está plano como plato, no hay una progresión. Ah, las maravillas de la naturaleza.
Acá las fotos:
La mejor vista de Piriápolis 

Puente de Maldonado. El arquitecto quería ser original y por eso  diseñó el puente así.  En serio, true history

Una vista de Casapueblo. Imposible tomarla de frente a menos que el fotógrafo esté en una lancha a mitad del Río de la Plata 

¿qué hacen estos vatos tan lejos de su país?

La escultura más famosa de Punta del Este: La mano. Dicen que los escultores quisieron expresar una mano alcanzando la libertad pero los lugareños lo interpretan como la mano de alguien que está a punto de ahogarse. Bien apropiado.

Y esta es la canción de Vinicius de Moraes





Hey, aún debo el post de la segunda parte de Buenos Aires: La recoleta, Casa Rosada, Caminito y el estadio River. Pronto, prontito.

martes, 9 de agosto de 2011

Algo más sobre este asunto del duelo

El duelo es uno de los procesos más confusos y dolorosos que existen (según mi percepción, claro). Porque no solo se reduce a perder a una persona, sino a perder algo en general: una pareja, el empleo, una mascota, o hasta un teléfono. Yo había pasado por muchos duelos y dolores en mi vida, como el fallecimiento de mis abuelos o hasta el término de una relación importante, pero creo que nunca había experimentado el dolor y el vacío de la ausencia, en realidad. Uno realmente  fuerte, hondo y desgarrador.
Pero hoy que lo vivo, me siento más funcional que nunca.
Creo que una de las grandes preocupaciones de mi mamá sobre mi, era que no sabía enfrentar los duelos. Múltiples veces tuvo que hablar conmigo sobre los efectos de la depresión y la constante melancolía que padecía cada que terminaba con algún novio, o tenía bajones de autoestima. Se ponía en alerta máxima y me regañaba, hablaba dulce o fuerte conmigo según la circunstancia; al parecer tuvo efecto porque en este momento es lo que me está ayudando a superar esta etapa tan fuerte: su voz, sus palabras y su empeño.
Curiosamente no he podido llorar mucho y no porque me sienta impedida o porque niegue los sentimientos de tristeza, simplemente el llanto no viene a mi. Hace algunos días (que me han parecido eternidades) a alguien de mi familia le preocupaba verme tan serena y controlada (porque ese alguien ha llorado como la zarzamora). A decir verdad a mi también me preocupaba porque cuando me pasan esas cosas, suelo caer en un estado de shock en el que no hay emociones ni tiempo para sentirlas, simplemente caigo en una planicie estúpida y sosa. Pero no.
¿Cómo se puede vivir una pérdida tan fuerte y seguir viviendo con normalidad? La respuesta es: no se puede y sí. Porque todo el tiempo estoy pensando en ella, en cada decisión. Cada vez que quiero llevarla al cine, cuando quiero platicarle que estoy contenta o triste, o simplemente cada tarde que decido si ir a casa o hacer tiempo en la calle porque ella no estará esperándome. Ahí es cuando pienso que no se puede.
Pero cuando ese pensamiento llega a mi mente, la veo preocupada y en alerta. A ella no le gustaría verme deprimida y triste, entonces trato de seguir la programación normal y reír cuando tengo que reír (le gustaba mucho verme reír)
Mi duelo es un tributo a mi madre. Sé que pasará pero mientras...
la extraño tanto.




martes, 5 de julio de 2011

Para mi champi

Escribo esto porque esta es la única forma que conozco para desahogar bueno y malo. Gracias

Siempre he pensado que para dar las condolencias debería haber una palabra parecida a "felicidades". Corta y engloba un gran significado. Una palabra así ahorraría muchas molestias para el que tiene que dar el pésame y mucho más para el que lo tiene que recibir. Avalo esta teoría más que nunca, hoy que me toca que me den el pésame a mi.
Mi mamá y yo tuvimos una relación muy fuerte y compleja (creo que por eso pocas veces he escrito sobre ella, me cuesta trabajo explicarlo). De repente (ya en mis años adultos) chocábamos mucho porque me daba cuenta que sus defectos me habían traspasado, defectos que reprobaba y que ahora veo en mí. Eso no significa que nuestra relación fuera mala, todo lo contrario, éramos la pareja de madre e hija más envidiada por las otras mamás porque íbamos a todos lados juntas: al tianguis, a la tienda, al cine, o simplemente a caminar. Podíamos pasar horas hablando de todo, me sabía su vida (casi) de pies a cabeza y ella sabía (casi) todo de la mía, jamás pude tener secretos con ella a pesar de que mil veces prometí que no le volvería a contar nada, porque a veces me decía cosas que yo no quería oír. Y así seguía siendo mi confidente más confiable. 
En resumidas palabras, mi mamá (o champiñón como nos decíamos) estaba en el pedestal más lujoso y cabrón de mi vida, la amaba (y la amo) por sobre todas las cosas.
Mucho lo sabían, otros no, pero hace seis años le detectaron cáncer de mama. Los mismos seis años que luchó inagotable con una fiereza que pocas veces he visto (y no porque fuera mi mamá); no quería que nadie se enterara porque odiaba hacerse la víctima, no quería que nadie le preguntara por su salud, ni que le hicieran comentarios de lo bien o mal que se veía. Simplemente un buen día cambió de look y de tener el cabello muy largo y lacio, al día siguiente tenía el cabello corto con rulos. Creo que nadie se dio cuenta que era una peluca.
Pero como todo lo bueno se acaba, mi gordita se acabó también. Las quimioterapias la desgastaron y el martes de la semana pasada, su voluntad férrea para atarse a la vida también.
Todavía no sé cómo decirle adiós a la persona con la que estuve pegada el 90% de mi vida. No sé cómo acostumbrarme a dejar de escuchar su voz, probar su comida, sentir sus manos en mi cabeza. O sus regaños porque no plancho mi ropa, porque siempre se me hace tarde, porque soy demasiado confiada, porque llegaba muy tarde. 
Me he despedido porque quiero que descanse, pero no sé cuando se acabará mi luto. Cuando ella me veía triste (o más bien deprimida) me decía que yo tenía tendencia a sufrir (muy distinto a estar triste) y se preocupaba por eso. Espero que sepa que no estoy sufriendo, que no me estoy dando latigazos de dolor por su partida. Simplemente me siento triste porque ya no está y eso solo se curará con el tiempo. 
Bien dicen que el show debe continuar y el mío (y el de todos) continua. A ella le gustaría que siguiera viviendo mi vida normal y eso es justo lo que intento.
Gracias mamá por dejarme pasar mi cumpleaños contigo, fue lo más bonito.


PD. Sé que a esto seguirán palabras de pésame  de gente que me conoce y me quiere, también de gente que no, pero les quiero ahorrar la molestia porque todavía no se inventa el felicidades a la inversa. Así que en este post no hay comentarios ni en twitter tampoco. Pero sepan que agradezco de antemano por sus palabras =)

jueves, 16 de junio de 2011

Montevideo y yo

Nota: Si es usted uruguayo y soporta la crítica a su país, siga leyendo. Si es usted argentino y le gusta la alabanza moderada a su país, siga leyendo. Si es usted mexicano y le da igual todo, siga leyendo.

El día que llegué a Montevideo, lloré en la noche y en la mañana.
No sé si porque fue un mal día para ambos (llegué un lunes, día en el que todo está cerrado), venía con expectativas muy altas o porque el síndrome del Jamaicón me atacó por fin, pero me sentí terriblemente triste, frustrada y sola. En Buenos Aires, como sea, estaba con mi familia, mi prima ha sido súper cálida y la ciudad es tan hermosa que duele. Cuando llegué a Montevideo me encontré con una ciudad gris, cayéndose de vieja, olorosa a gasolina y otro olor dulzón que no pude identificar pero que odié, y fría como la chingada (la sensación térmica era como de 7 grados).
No ayudó que el hotel en el que me hospedé estaba igual de viejo pero no bonito o cuidado. Parecía el recuerdo de un hotel que hace unos 40 años debió ser hermoso y elegante y ahora queda solo el cascarón de lo que fue (de repente me sentí en el capítulo de Los Simpson en el que Bart llega a Francia).
Lo único que me complacía es que estaba limpio (más adelante este detalle cobra importancia).

Salí a buscar un nuevo hotel. Algo de tres estrellas que al menos pareciera haber sido inaugurado hace 20 años; no encontré ninguno, regresé fastidiada, cansada y encabronada. Cuando estaba a punto de llegar a "Hotel Don Porfirio" entré a otro que también estaba en la misma calle (la 18 de julio, avenida principal  muy cerca de Ciudad Vieja, como el centro histórico) y me llevé un susto. Primero me preguntaron si quería habitación con baño propio. Le dije que sí, siguiendo el juego. Acto seguido me llevaron a ver la habitación y ¡dios santo! parecía que no la habían limpiado en mucho tiempo y el baño era un ASCO.
Cuando regresé a "Don Porfirio" vi la habitación como si fuera la del Sheraton.
La mañana siguiente amanecí muy deprimida. Nada era lo que yo pensaba, yo creí que me iba a encontrar algo parecido a Buenos Aires, con sus edificios art decó enormes, sus autopistas modernas, su Puerto Madero altanero y hermoso. Nada, niente, ¿me equivoqué de ciudad?.
Así que en la tarde decidí tomar el city tour.
Cierto, Montevideo no es tan moderno comparado con Buenos Aires, pero tiene su aire lindo. El malecón (que aquí llaman Rambla) es bello y la panorámica es incomparable. Lo que pasa es que aquí es todo un poco más sencillo, casero y sin extravagancias. Como comer una rica gelatina hecha por mamá. Tiene su propia hermosura, oculta a los ojos del que la quiere ver de un vistazo, pero innegable para el ojo conocedor; hasta me sentí identificada con ella.
Dicen que incluso, el presidente José Mujica (ex guerrillero tupamaro con el que quiero relacionar una anécdota familiar en otro post) se pasea por la 18 de julio  sin guaruras, vive en su casa del cerro (el único de Montevideo y eso no significa zona exclusiva) y el Palacio de Gobierno está en el centro, de hecho es un edificio que no llama la atención. Bonito y sencillo.
Punta del Este (como el Cancún uruguayo) es mucho más moderno y estilizado, con hoteles enormes, tiendas de lujo y playas tranquilas. Aunque de este lugar no puedo decir mucho porque estaba lloviendo y preferí quedarme bajo un techo para resguardame que empaparme para ver puras tiendas cerradas porque era miércoles de temporada baja (es decir el 80% de los locales cierra por esa circunstancia). Bueh.
Hey, conocí Casapueblo (y de eso profundizaré en otro post), hogar museo del artista plástico Carlos Paez Vilaró (muy gaudiniana, por cierto) Yo no conocía su obra, hasta que vi el cuadro de una mariposa que curiosamente, fue mi trabajo final para la materia de dibujo de imitación en 4to de preparatoria. Casi once años después, continente de por medio me vengo a enterar que es obra suya. 
LOL

La rambla

El héroe nacional José Artigas. Me enteré dos días después que el edificio grande de atrás es el Palacio de Gobierno (donde despacha el presidente)

Ciudad Vieja


Hotel Don Porfirio
Próxima parada turística: Caminito, Estadio River, panteón de La Recoleta, Casa Rosada y lo que se ofrezca

domingo, 12 de junio de 2011

Buenos Aires, Bellos Aires

Para los que vivimos fuera de la Argentina, cuenta la leyenda que sus  habitantes son sangrones (prepotentes, pues) porque se sienten europeos y eso les da un aire de superioridad que no soportamos en toda América. En esta leyenda hay cosas ciertas y falsas, por supuesto. 
La parte cierta es que sí, los argentinos piensan que son europeos y tratan de resaltar todo lo posible esa herencia. En palabras de un argentino, esta es la definición que tienen de sí mismos: un español que habla italiano que se viste como francés creyéndose un lord inglés.
Los porteños (algo así como los chilangos) son los que hacen más mucho patente esa condición y eso se ve clarísimo en su arquitectura y urbanismo; nada más no conducen por la derecha porque ya sería mucho exhibicionismo, pero Buenos Aires (capital Federal) es un conjunto de edificios entre ingleses, castillitos alemanes y chalets suizos. Portan orgullosísimos sus apellidos italianos (la gran mayoría) y niegan sus raíces indígenas porque para ellos, la Argentina fue fundada por inmigrantes. Y la gente que ya habitaba el territorio, bien gracias. . 
Claro, en este lugar hubo mucho menos mestizaje pero de todas formas, las raíces indígenas siempre formarán parte de la historia, queramos o no. 
Pero no estábamos hablando de eso. 
Cuando llegó la oleada de argentinos a México, pensábamos que eran gente como la que nos pintaban los chistes. Después conocí gente como Gabi,  Chiqui, Coco, Cintia, Guille entre otros, que se encargaron de borrar los prejuicios que particularmente, yo tenía. Pero lo curioso es que casi ninguno de ellos es porteño, es decir, vinieron sin esa superioridad citadina que nos caga y que (los habitantes del DF debo admitir) también tenemos.
Ahora que estoy aquí no he tenido oportunidad de tratar casi con ningún porteño. Salvo el guapetón de la agencia de viajes, pero claro, debía tratarme bien porque ahí estaba su comisión. No puedo hablar con conocimiento de causa, pero sí puedo decir algo sobre el punto al que yo quería llegar que es la arquitectura.
Los que tenga la fortuna de conocer Europa no podrán dejarme mentir: esta es una ciudad que quiere ser europea por donde se vea. Desde las iglesias góticas (a mi me dicen catedral y pienso en churriguresco), las casas, los edificios... en todos lados se siente un sabor que al menos en México no hay. Allá nos encanta sentirnos gringos porque la influencia es enorme. Acá toman el mate a las 5 pm, se asolean en los jardines mientras toman la picada (una tablita con queso, jamón crudo y vino), detallitos así.
La ciudad en sí, es una enorme urbe cosmopolita a la que no le hace falta nada, ni siquiera el mar (bueno, es el río pero si huele salado, parece mar). Claro tiene sus flaquezas: dicen que el subte (o el metro) es un buen transporte público, pero el tren que va para la provincia tiene deficiencias enormes. No hay casi secuestros o mafia del narcotráfico, pero las villas (o ciudades perdidas como las conocemos en México) se multiplican de forma escandalosa (por un barrio de media alta, hay una villa al lado), porque la inflación es del 26% y la gente ya no tiene donde vivir. hay pocos secuestros, pero el número de delitos por los carteristas y roba bolsas sube como la espuma... 
Aún así es un lugar donde viviría sin hacerme del rogar. Nada más tráiganme una tonelada de chiles chilpotles, jalapeños y ya.

¿alguien dijo Inglaterra?

río Tigre

catedral de La Plata

Puerto Madero

municipalidad de La Plata

Los monoblocks de Buenos Aires capital

El Obelisco

Más Puerto Madero

Museo de Tigre

Fotos: Tigre, La Plata y Puerto Madero.
Soundtrack sugerido: Comedor piquetero de Andrés Calamaro
Próxima parada turística: Montevideo, Uruguay.




viernes, 10 de junio de 2011

Sobre la situación televisiva México vs Argentina

En estos días he visto un poco más de televisión de lo que quisiera. Siempre he creído que la televisión mexicana es un asco (y realmente lo es) pero la televisión argentina le dice da un codazo y dice: "quítate que ai te voy".
No es que me llene de orgullo pero en México no tenemos programas tan bizarros como aquí, quizá en el tiempo del boom de los talk shows y la inolvidable Carmelita Salinas entrevistando a los freaks (que salió del aire milagrosamente porque al gobierno le pareció que era demasiado exhibicionismo de circo).
Aquí los productores llegan al límite del acto circense de pueblo con programas como el de una señora güera que le llaman Anabela y se la pasa entrevistando puro freak: enanos, gente con deformaciones físicas realmente feas... si creen que Sammy y Margarito son una exageración, no han visto nada. 
Otra cosa que no me explico son unas curiosísimas figuras públicas a los que llaman "mediáticos". ¿Les parece que Niurka es el límite de toda comprensión humana? Bueno, al menos hace como que baila, hace como que canta y se encuera. Aquí existen las versiones vitaminadas de Niurka: Las Ipolitakis, Graciela Alfano (su versión de Carmen Campuzano menos deforme), el Fort (su Poncho Denigris con la variante que este ni siquiera se encuera como su par mexicano)  o la Vanucci, y esas de verdad no hacen nada, solo son personas que salen en la televisión a hacer chismes sin fundamento. Pero eso no es todo, salen en todos los programas, todos los días a toda hora. No cantan, no actúan, medio se encueran, no son guapas; solo se deambulan por las televisoras porque se pelean entre ellos, suben fotos pendejas a twitter (como la última, una de ellas en el sanitario pidiendo papel) y eso se convierte en showbiz. Triste pero cierto.
Y lo peor es que existe un canal que pasa todo el día lo mismo mañana, tarde y noche. La misma información, los mismo invitados, el mismo debate. A mi parecer el único programa que medio se salva es el de un señor que se viste medio extravagante (que se llama Petinato) y hace un resumen crítico de los contenidos, se burla, vaya. 
Único consuelo pero consuelo al fin.
Claro, con esto no digo que México sea el paladín de los programas de revistas, o que nuestra situación televisiva sea de la mejor calidad pero me la voy a pensar seriamente antes de quejarme de Omar Chaparro o alguno de esos pendejos sin talento. 
Seguiremos informando: 
-próxima parada turística: El Tigre y Acassusso
PD: Ya comí carne y un pan que llaman medialuna. Es la mejor carne y pan que haya comido en mi vida

miércoles, 8 de junio de 2011

Diario de una viajera neurótica: Fantasma de aeropuerto

Mi día amaneció con un te verde en la mano y los Andes nevados frente a mi. Perdón si son ateos pero lo único que pude decir fue: Dios mío. Me gusta acordarme de Dios cuando miro este tipo de paisaje, es el tipo de cosas que me hacen recordar que (para mí) sí existe y que soy tan pequeña. Entonces le agradezco que me permita contemplar con arrobo semejantes cosas... aunque sea a través de un ventanal.
Llegué a Santiago, (la ciudad de mi amores) con la esperanza de salir unas horas del aeropuerto y resultó que 30 dólares más un desconocido impuesto por ser mexicana, me separaron de ir siquiera a tocar la pared de la casa de Pablo Neruda. Como mi codería, el mal tiempo y las cenizas (ahora explico cuáles) me quitaron la intención, me quedé vagando por el aeropuerto más aburrido del mundo mundial, y refugiándome en el único lugar que me pareció familiar (ironías de la vida): Starbucks.
Sí, esa maldita franquicia snob en la que nos gusta pavonearnos con las laptops a beber ventisdeslactosadoslatteslight, que es ridículamente caro, pero que amamos. 
Pues sí, me refugié a escribir a ver qué pasaba. Y vaya que pasó: ese día en la madrugada un volcán cuyo nombre me parece impronunciable hizo erupción y aventó las cenizas a la Argentina causando que cancelaran todos los vuelos de la mañana. Claro mi vuelo salía en la tarde pero dadas las condiciones era altamente probable que tampoco saliera el mío. Ese estrés hizo que no me aburriera y siguiera contemplando los Andes nevados que me ofrecían como consuelo.
Finalmente mi avión salió en tiempo y hora, (y ahora mismo me entero que tuve suerte bárbara porque ese fue el único vuelo procedente de Chile que aterrizó en Ezeiza, el aeropuerto) así que los únicos high light de mi estancia en Chile, fueron una señora en el sanitario que estaba "haciendo" con la puerta abierta y que un señor se puso medio grave en el avión Santiago-Buenos Aires. Creo que sí se recuperó =)
Los imponentes Andes a través del ventanal

Los chilenos son bien listos, pagas con dólares y te regresan monedas del país

mi escala en estarbucks solo para tener electricidad y wi-fi. La más cara de mi vida


lunes, 21 de marzo de 2011

Historia de una canción: Twilight Galaxy

Desde que me di cuenta de la  predilección que tengo por la música, inconcientemente ligo canciones con personas. Es algo que me gusta porque cuando las oigo, llega una avalancha de recuerdos a mi, como si esa canción agrupara todo el paquete de remembranzas que me atan a esa persona.
Hoy solo tengo una qué contar.
Todo empezó cuando posteó Twilight Galaxy de Metric en su blog. Bueno, no, supongo que fue antes.
A pesar de ser una amistad compuesta por un sinfín de mal entendidos y como lo llama él, "pérdida de control", hemos sabido construir de algo que empezó raro, evolucionó raro y sigue sabiendo raro, una amistad relativamente sólida. A veces me pregunto por qué lo quiero tanto, y supongo que él tiene razón: saca a relucir en mí, esa parte masoquista que no quiero admitir. Porque a veces puede ser un ojete de grandes dimensiones pero de repente hace algo especial que hace que lo quiera (como el día que me llevó al concierto de los Pixies, jamás olvidaré ese gesto).
O a veces yo soy una gran ojete, pero mi ojetés parte de que (es en serio) yo crea que él no tiene sentimientos o alguna capacidad para sentir algo. A veces creo que en realidad me soporta por una razón que no alcanzo a comprender, otras creo que sí me aprecia y por eso terminamos buscándonos y peleando como niños, él jalando mi cabello y yo poniéndole el pie.
Y bueno así fue como di con Twilight Galaxy, un día en el que llegué a la conclusión de que él no tenía soundtrack en mi vida. Y existen mil razones para que específicamente sea esa canción: uno porque es su grupo favorito, dos porque amo esa canción y sé que también le gusta. Tres, porque sin querer, creo que la letra identifica parte importante de lo que siento por él y en general de nuestra situación, como en la parte que dice:
Did they tell you, you should grow up
When you wanted to dream
Did they warn you, better shape up
If you want to succeed
I don't know about you, who are they talking to?
They aren't talking to me

O esta parte, mi favorita. Es la que quiero que siempre tenga presente:
I'm alright, c'mon baby

I've seen all the demons that you've got.
If you're not alright, now c'mon baby
I'll pick you up and take you where you want
Anywhere you want
Anywhere you want
Anywhere you want
Anything you want

Estoy segura de que cuando lea esto dirá que soy una emo, que me la vivo emo, que soy una sensible de porquería o algo así. Bueh, solo quería que lo supiera

domingo, 20 de marzo de 2011

El precio de olvidar la historia personal

Hace poco tiempo empecé a leer "Camino a Ixtlán", un libro de Carlos Castaneda. Con pena debo admitir que no he podido concluirlo, uno por falta de tiempo y dos porque todavía no termino de digerir la primera mitad. 
No podría hacer una sinopsis porque es una lectura muy compleja. A grandes rasgos, se trata de un hombre (Carlos Castaneda) en el camino a volverse un cazador y un guerrero con la ayuda de Don Juan, un indio yaqui que es una especie de Yoda moderno, que lo lleva por el camino a la claridad y la sabiduría. O algo así.
La cosa es que una de las primeras lecciones de Don Juan, consiste en olvidar la historia personal; olvidar a las personas que han conformado el historial de vida, porque ellas tienen una idea anclada de nuestra personalidad. Si las hacemos desaparecer de nuestras vidas, simplemente nadie tendrá una idea clara de quienes somos y esto nos hará crecer.
Cuando leí esto, tuve un pensamiento similar al del propio Carlos (le pareció imposible porque estaba demasiado anclado a sus recuerdos), hasta que me di cuenta de algo. De alguna u otra forma, yo siempre acabo borrando mi historia personal.
Y no es algo que me enorgullezca.
Puedo decir a mi favor que simplemente son cosas que suceden. O que las personas que quedan luego de brincar a la siguiente etapa, son las que de verdad me han dejado algo importante que quiera conservar. La cosa es que nunca es mi intención hacerlo, simplemente un día les pierdo la pista y sigo otra mariposa olvidando lo que estaba haciendo antes.
No sé de qué tanto ha servido. A veces me ataca la nostalgia (como hoy) y pienso en toda la gente a la que he metido en el cajón de los recuerdos. Qué será de sus vidas, o cómo la pasarán ahora, como a mis amigas de la preparatoria Magda y Norma, que casi hicimos un juramento de escupitajo o con los chivos tizos, con los que igualmente teníamos un pacto de nunca tener más amigos que nosotros (o como decía PP, podíamos, pero no los íbamos a querer tanto). 
Yo todavía los quiero. De repente veo que Nahúm (mi eterno amor imposible de aquellos años) postea fotos, o pone videos y yo los veo con cariño y nostalgia porque me  gustaría estar más enterada de su vida. O me doy cuenta que el papá de Adrián está muy mal y realmente me preocupo, o hago el intento de ir a abrazar a Jonathan y saber qué hace ahora, pero algo sale mal. Termino con puras buenas intenciones y con la frustración de que no hice lo que debería o lo que quería.
Y por fin, ¿me ha servido, según Don Juan? No. Sigo mi vida, es cierto, pero nadie sabe a ciencia cierta quién soy, cuál es mi personalidad. El halo de misterio del que hablaba para mi no tiene sentido porque soy una persona apegada a los sentimientos que tengo por las personas que me importan pero de repente mi valemadrismo llega a niveles insospechados y lastimo a las personas que amo. Creo que eso me lo dijeron el miércoles, pero no estoy segura (y tampoco quiero preguntar). Pero no me azoto, creo que todos lastimamos a las personas que queremos de alguna u otra forma porque nuestra torpeza no nos da para más.
Ya me puse triste. 
En resumen porque tiene cuatro meses que no veo a Areli, mi mejor amiga. Hace un año no platico con mi Isra, hace dos años no tomo un café con Sandra. 
A todos los que he nombrado les pido una disculpa. Pero ustedes saben dos verdades: que soy pésima con esto y que los amo.

jueves, 24 de febrero de 2011

Rompimientos varios y esas cosas

Todo empezó con esta canción: The Postal Service: Such Great Heights
Yo estaba muy contenta trabajando y oyendo música cuando sonó esa canción. Inesperadamente una avalancha de recuerdos me vino a la mente y no pude menos que ponerme triste. Por él, y por todos los involucrados en mi vida a los que les he dicho (o me han dicho) adiós (bueno, solo los que me han interesado).
En mi banco de datos, esa canción le pertenece a mi ex-ex. Todavía puedo visualizarlo bailoteando arrítmicamente y yo muerta de la risa viéndolo. Creo que a él ha sido al novio con el que más apego he tenido porque básicamente tuvimos una relación desastrosa, bella y juvenil, de esos amores con los que te estás madreando y al siguiente te estás tragando a besos. En verdad me costó sacarlo de mi vida: porque ese desastre se volvió una relación completamente disfuncional y codependiente y porque ahí ya no había amor sino apego y costumbre.
Él me sacó de su vida y yo insistía en una vida juntos. Cuando yo lo saqué de mi vida, él regresó con ideas descabelladas de una vida juntos, hijos y todo el paquete. Quizá si me lo hubiera dicho un año antes habría aceptado. Pero su generosa oferta llegó demasiado tarde (y demasiado temprano porque hasta la fecha me aterra pensar en un compromiso a taaan largo plazo) y huí. (¿qué más si no?).
Y viene al caso porque escuché Such Great Heights, el recuerdo del rompimiento vino a mi memoria y me puse muy triste porque pensé en la forma en la que me desaparecí  "el karma me está cobrando cuentas". Pero luego recordé la forma en la que él se fue y bueno, sirvió para sentirme un poco mejor.
Bueh ya saben, el consuelo de los pendejos.
Creo que algo que no me gusta de tener novio es pensar en que en algún momento vamos a terminar; y entonces imagino cómo será el momento: "seguro nos sentiremos de la chingada, pasará un poco de tiempo y todo volverá a la normalidad... o algo". No es que no disfrute pero mantengo la posibilidad latente porque en realidad nunca me he visto (realmente) a futuro con ninguno de ellos. Bueno, con uno sí, con el último.
Pero la cosa es que al parecer nuestra relación terminó por falta de participantes. Vaya, la distancia permitió que las cosas se enfriaran hasta llegar al punto de desaparecer un afecto y un apego que estuvieron vivos y que quizá hubieran llegado lejos. Pero no, simplemente se diluyó y ahora siento como si me hubieran quitado una muela con anestesia y mucha paciencia: una vez removida te duele un poquito pero no es un dolor intenso ni duradero.
Así deberían ser todos los rompimientos, creo.

jueves, 17 de febrero de 2011

Cómo olvidarse de una red social sin morir en el intento. O no

Recuerdo (bueno, mis hermanos ochenteros-noventeros me platicaron) la época en la que la gente se conocía en los cafés, las bibliotecas, los cursos para aprender a bucear, los bares y hasta en el camión. La dinámica se presentaba sencilla:
ligador: ¡que calor!, ¿no?
ligadora: sí, es cierto. Ese libro (o cd, depende) está buenísimo.
ligador: Te gustan los Payasónicos? (o lo que sea)
ligadora: claro, no te gusta la canción…
Y ya estaba. Una charla casual que concluía con un teléfono o con una promesa que nunca intentarán cumplir. Pero la bonita interacción persona a persona estaba presente, ¡caray!. Al menos, si no se manifestaba el famoso “click”, ya sabían la razón: tenía mal aliento, era un perdedor insulso, parecía una buena persona y después le salió lo psicótica…
Pero ahora con la globalización, las espantosas redes sociales y el chat, todo cambió. Puedes imaginar que te estás ligando a un(a) supermodelo llamad@ Natasha (o Brad) y en realidad estás pescando a un gordo con miles de granos en la cara, que suelta risitas idiotas cada 20 segundos (y lo digo porque he visto a un vecino hacer eso).
Las redes pueden ser útiles como punto de contacto. Es probable encontrarse con compañeros de la primaria (como a mí me sucedió) o gente que no ves desde hace años y creíste jamás encontrar. Y aunque todo esto puede sonar increíble y bello, páginas como facebook, my space y hi5 son cosa del demonio con desventajas varias.
1-En realidad de útil no tienen nada. Simplemente son un gran GRAN chismógrafo.
Yo me he enterado de cosas que me importan el equivalente a un cacahuate como, si Pancracio tiene una relación sentimental con Romualda, el viaje a Europa de un fulano de la oficina documentado con fotos (¡PELIGROSO!), o si Meritón tiene hambre, o si Diluviana tiene penas de amores.
2-Son el arma  maquiavélica e ideal para un(a) novi@ maniátic@. Por el facebook  se puede vigilar cada movimiento de la víctima (que diga, pareja). O también uno se puede enterar de cosas espeluznantes y terribles que jamás quiso saber, como que la antigua pareja ya tiene media toronja.
3-Puede ser causal de despido. La mejor anécdota que he leído, fue la de una chica en Inglaterra;  la corrieron de su empleo porque escribía frecuentemente en FB que su trabajo era mortalmente aburrido. Sus jefes por alguna razón se enteraron y ¡zaz!, que la mandan a la calle con sus cajitas de huevo Calvario (o su equivalente inglés) .
4-Ya ni decir que son el mejor catálogo para bandas de secuestradores y anexas.
No dudo que tenga sus ventajas como… (en este momento no se me ocurre ninguna).

Me declaro culpable de haber tenido a mi servicio este par de inventos infernales. Al principio le hacía ascos al Hi5, hasta que vi que todo el mundo tenía uno (y ni modo que no me pusiera a la vanguardia, ¿verdá?), y aceptaba las solicitudes de Juan-de-las-Pitas para que fueran mis  amigos. Hasta que un día aparecieron comentarios halagadores de un fulano que yo nunca había visto en mi vida;  decía conocerme de la escuela y al parecer sabía mis movimientos. (Imaginar a Diabla muy preocupada como en escena de “El Guardaespaldas” y el maniático enamorado de Whitney Houston) (¿les gustó mi comentario noventero?)

Hace tiempo me deshice de mi twitter porque me quitaba mucho tiempo y divagaba demasiado cuando en realidad debería trabajar en mi tesis (o en actividades 1.0 como le dicen ahora a la vida real). Claro ahora me ha dado muchos satisfactores que se han visto reflejados en mi vida profesional y personal que no diré cuáles son.
Pero de eso no estabamos hablando.
Aún así no es fácil salir de la red. Una de las tantas veces que intenté darme de baja, se lo platiqué a mi hermana. Con unos cuantos años más y experiencia, se rió de mis buenas intenciones;  dijo que no iba a aguantar ni una semana para reactivarlo.
Puse cara de reto e indignación y le dije:  “eso nunca”.
Tres meses después  recibí un correo de Twitter, dándome la bienvenida… de nuevo.

domingo, 13 de febrero de 2011

Soy esa persona a la que se le olvida el cumpleaños de su blog...

La noticia es que cumplí dos años con mi blog y ni me di cuenta.
El 4 de febrero de 2009 abrí este blog sin grandes expectativas. Acaso tener un foro para soltar improperios y decir peladeces que en mi vida cotidiana me es imposible decir como PUTO, CHINGADAMADRE Y PINCHESPENDEJOS.
Bueno, no exactamente.
Como muchos saben y otros no, este blog fue creado porque en ese lejano tiempo, estaba escribiendo con más enjundia que nunca mi tesis profesional. Si se lo preguntan: 
1) no, no la he terminado.
2) no, no la he dejado.
3) quién sabe cuándo chingaos la retome. Está en stand by.
Pero, no estábamos hablando de eso.

La cosa es que gracias a este blogcito, miles de puertas se me abrieron, conocí muchísimas personas (de algunos, ahora puedo decir que son mis mejores amigos) y sobre todo, he escrito muchísimo. Aunque en últimas fechas, no como yo quisiera. Y este es el verdadero punto del post de hoy.

No puedo culpar al señor novio, pero sí me parece un parteaguas que marcó el momento en el que dejé de escribir constantemente. De hecho, han sido meses aterradores en esta materia, porque lo que antes tomaba como fuente de inspiración (ya saben, la neurosis) de repente cambió y mi ambiente cotidiano se tornó feliz y apasible.
¿Cómo iba a escribir sobre eso? ¿CÓMO? Es como si un día, Polo Polo empezara a contar chistes del nivel de "el pollito resistol se cayó y se pegó" porque teme que sus hijos oigan la sarta de pendejadas que dice. Estoy segura que su público cautivo le pintaría dedo y se iría a escuchar a los de guerra de chistes o alguna otra mamada de TipicoHumorMexicano.

Siento que no puedo escribir: "Hoy fui con mi novio a comer helado, nos tomamos de la mano y nos miramos largamente a los ojos". Primero porque a pesar de que la felicidad ajena da gusto, leerla a diario no está chingón. Segundo, porque hasta a mi me da hueva escribirlo, no quiero pensar lo que a ustedes les daría leerlo. Y tercero porque no y ya.

Esto, quiero decirles, ha sido una larga espiral de autocensura y frustración, porque me siento, abro la página de blogger y no hay nada que quiera escribir. Ya no sobre divagaciones de amores platónicos porque me la hacen de pedo, ya no sobre quejas en el trabajo porque ahora no tengo de qué quejarme, ya no sobre lo que me zurra tal película porque no tengo dinero para ir al cine... Porque la Diabla se fue a dormir y se quedó (digamos que me llamo Xaviera) Xaviera en cuerpo y alma, es decir, una persona común que se destaca un poquito por tener buena ortografía y sintaxis, usar playeras de Hello Kitty, tener el pelo corto de un lado y largo del otro, no saber maquillarse, usar mochila en lugar de bolsa y traer pegados los audífonos a las orejas. Hasta yo me aburro de pensarlo.
Dijo mi psicólogo que tenía que encontrar una forma de reconciliar a Diabla con "Xaviera", pero lo que me jode es que en lo que la encuentro, este blog está olvidado. Tanto que el 4 de febrero cumplió dos años y yo me acordé en el momento que trataba de buscar un post viejito que quería leer.

                                                                   (Siento que este momento se equipara al recuerdo antaño del cumpleaños de mi hermana el 1 de enero. Hubo un año que lo festejamos hasta el 3 y en lugar de pastel, mi papá le compró una rosca, no de reyes, sino de las que son de panqué horrible y venden en la comercial mexicana).
=(
No les prometo nada (como en anteriores ocasiones) porque después de este tiempo, todavía no sé muy bien cómo coinciliar a estas dos personas. Por el momento solo puedo decir: feliz cumpleaños blogcito, perdón por regalarte una rosca de panqué seco y horrible. Quizá el próximo año haya pastel de chocolate.
O algo.

lunes, 7 de febrero de 2011

Este es un post típicamente triste

                                                                          ***********
*14 de febrero*
Gracias a la proximidad del 14 de febrero, me acordé (y me dio gracia, debo admitirlo) que hace muchos años un 14 de febrero precisamente, iba camino a mi sagrado templo del saber (la universidad, pues) y vi muchas parejitas terminando. El hecho me llamó la atención y me recordé a mi misma tratando de terminar con un noviecillo que tuve en la prepa esa misma fecha. La cosa es que no soy tan horrible y me abstuve de hacerlo... ese día. Lo terminé como tres días después y siguió un drama que duró los subsecuentes tres meses entre que volvíamos y regresábamos.
                                                                        *********
*forever alone* 
La cosa es que hace un par de meses empecé una bonita relación con un chico que yo llamaría cuasi-perfecto. Alguien a quien yo invoqué y es justo como lo pedí: Me gusta, es inteligente, atlético, agradable, me quiere y yo lo quiero. Pero la cosa es que olvidé pedirle al universo que viviera en la misma ciudad. 
La distancia (vive en algún lugar del bonito Edomex) de una u otra forma termina chingando una relación que parece tener bases sólidas. Porque solo hay oportunidad de verse una vez a la semana, porque no hay dinero suficiente para viajar, porque el trabajo lo impide... 
El punto de la perorata anterior, es que las llamadas y los chats (ni modo, no hay de otra) empiezan a tener un sabor frío e inusual, los mensajes cada vez son menos y las visitas cada vez son más cortas y frías con miradas perdidas, como si el otro quisiera estar en otro lugar.
Para mi, como buena periodista-comunicóloga, la solución más viable es hablar, pero vaya, ya sabemos qué es lo que pasa cuando llega la hora de decir "tenemos que hablar". Las opciones, por más optimista que se quiera ser (como es mi caso) y que termine en final feliz lleno de besos y regalos, no se debe descartar que incluya un "creo que deberíamos terminar porque no me parece que seas fanática de la Familia Burrón" o "me parece detestable que tu perro traiga un suéter de vaca". 
O algo. 
Y bueno, la fecha tentativa para esa plática será el próximo lunes. Sí, el 14 de febrero.
             (me pregunto si debería llevar mi regalo preparado. Si no, siempre puedo dárselo a mi mamá) (bueno, no si es una foto con portarretratos hecho por mi, de cuando nos vemos felices y enamorados) 
Bueh
A veces pienso que soy un cliché de mierda, o que el universo confabula en mi contra para hacerme sentir imbécil. Mi psicólogo diría que yo sola me siento imbécil, pero bueno, no estamos hablando de eso.

¡Esperen, hay un final medio feliz!
Pero fuera de eso me siento increíble. El trabajo es la cosa más chingona que me haya pasado en esta vida y estoy escribiendo muchísimo que a final de cuentas, es lo que vine a hacer a esta vida.
             ******
=)
Perdonen si no es muy feliz, es que me está saliendo un grano en la frente.

viernes, 14 de enero de 2011

Si usted piensa que González Iñárritu es un genio, no lea este post

ATENCIÓN, ESTE POST CONTIENE UN PAR DE SPOILERS DE "BIUTIFUL".
Me caga Alejandro González Iñárritu.
¿Qué pasa con la nueva ola de directores? ¿por qué insisten en hacer películas horribles, en la onda de "mi pedo es un drama súper poético"? No lo entiendo, si hay infinidad de temas para trabajar, no deberían enfrascarse en los mismos tópicos de siempre: corrupción, asesinatos y dramas imbéciles como los de Iñárritu.
Lo digo porque el otro día fui con el Señor Java Chip a ver Biutiful. En realidad la elegí (porque yo fui la mano gatillera) porque pensé que después de esa mamada insufrible de su trilogía Amores Perros-21 gramos-Babel, ya habría madurado el estilo (y eso que prometí no volver a ver sus películas). Entre otros factores como que Guillermo Arriaga (su guionista de cabecera) ya no formó parte del equipo y que trabajó con Javier Bardem (que está en mi lista de favoritos).
La odié.
Primero: la dicción de los actores es horrible, no se les entiende nada, no entiendo por qué algunas partes están subtituladas y otras no, ya aburrió que sus películas empiecen por el final, me cagó la escena del bar de stripers y la vieja con cabeza de teta y pezones en las nalgas, hay diálogos innecesarios y recargados, y en general nadie entendió de qué se trataba. Se puede notar en las reseñas: unas dicen que se trata de un asesino que intenta de arreglar su mal karma antes de morir, otras dicen que es un tratante de personas que intenta de arreglar su mal karma... ¡naranjas! En realidad toda la película fue un culero y al final (ahí sí) le da un poquillo de remordimiento cuando por accidente se echa al plato como a 40 personas.
¿Lo del funeral del principio, qué?
¿Lo de la pitonisilla, qué?
¿Tenía poderes sobrenaturales para comunicarse con los muertos o algo? ¿Era necesario destacar que los chinitos eran gay y se besaban sus bocas?
Ni qué decir de la escena de Bardem-araña totalmente predecible, creo que fue el momento en el que el cine dijo: shiaaaaaaaaaaaa. Además es larguísima, estuve a punto de sacar la magnum y darle de balazos a la pantalla (estilo guetto*); hace muchos años que no tenía intención de salirme del cine a media película y ahora pasó. De hecho me habría salido de no ser porque el Señor Java Chip no me dejó; claro, él estaba plácidamente dormido.
La cosa es que salí mentando madres, pero me lo merezco por crédula. Otra vez me dejé deslumbrar por la Palma de Oro y la pre-nominación a Mejor película extranjera; por supuesto, no me acordé que la Academia gringa premió a Sandra Bullock (en una de sus peores actuaciones, y eso está cabrón) como mejor actriz a pesar de que Carey Mulligan estuvo impecable en An Education.
Estúpido González Iñarritu, te odio. Ojalá que te salgan hemorroides gigantes por toda la eternidad.

*Lo de la magnum y el estilo guetto fue algo que escuché en la comida y me dio mucha gracia. Creo que será un año de frases memorables.

lunes, 10 de enero de 2011

Sobre el activismo en línea y esas cosas

Hoy me encontré con la novedad de que Eduardo del Río mejor conocido como Rius (uno de los más grandes caricaturistas políticos de México, por si usted no vive en este mono país) inició una campaña que se llama "Basta de sangre". La cosa consiste en protestar a través de arte gráfico con esa misma leyenda. La gente en twitter también se manifiesta a través del hashtag #Yabastadesangre y sus variantes (#nomassangre y los que se inventen estos días).
Hay dos posiciones que llaman especialmente mi atención:
1) Los usuarios que apoyan la campaña.
2) Los usuarios que usan esto para mofarse.
Pero esto no es un caso aislado, los usuarios de redes sociales (especialmente los de twitter) hacen uso de los medios para protestar, algo que no se había visto en los últimos años (a menos de forma tan fuerte). Empezó (al menos de forma fuerte) en 2010 cuando el gobierno quiso gravar el servicio de internet (#internetnecesario). Fueron tantos los tuits que llamaron a un grupo "distinguido" de tuiteros, lo cual hace que uno se cague de la risa porque el "distinguido" locutor Sopitas (ahora muy famoso por agredir en su blog a una empleada de Aeroméxico) estaba entre los destacados. Al final el resultado todos lo conocemos, no le pusieron impuesto al servicio de internet... y sí a muchas otras cosas.
Después del éxito comenzó una ola de protestas: para que Calderón recibiera a los afectados por el caso de la guardería ABC, contra la Ley Antiinmigrante de Arizona, entre las nacionales más famosas.
Y aunque creo que toda esta cosa de protestar esta bien (ya es tiempo de quitarnos el miedo de alzar la manita para decir yo) el problema con este tipo de activismo, es que (y ahí es donde viene el conflicto para muchas personas) es que esta forma de protestar es comodísima y elitista (pensando que México es uno de los países con la peor y más cara conectividad): uno llega, prende su computadora, abre su cuenta de twitter o de lo que se ofrezca y se pone a saturar el timeline con frases comprometidas como #bastadecorrupción y saliendo del trabajo le da mordida al policía porque se pasó el alto. (Por decir algo, porque seguro alguien dirá: pero en el DF ya es otro sistema...)
O mientras tuitea #nomasinseguridad, también esta cazando tuits para saber dónde está el alcoholímetro y  poder salir hasta las nalgas del antro sin broncas con el riesgo de llevarse un cristiano (como decía mi abuelita) por delante.
Es complicado porque entonces: ¿se manifiesta uno, o no? ¿aunque sea por esta vía? ¿será mejor salir a las calles con la cara cubierta y bote de pintura en mano? ¿nos organizamos para hacer una marcha que sólo afecta a los habitantes y que a los políticos les da igual porque andan en helicóptero? ¿lanzamos una bomba? ¿nos quedamos impávidos y nos mofamos de los que lo hacen porque ya sólo nos queda reír?
¿QUÉ HACEMOS PARA QUE NOS HAGAN CASO?
Porque además, como bien hemos visto, ponerle cara a nuestras protestas es un asunto peligroso hoy en día. Hasta me atrevería a decir que es más seguro jugar ruleta rusa que protestar (y no exagero ni me voy muy lejos: Lydia Cacho, Sanjuana Martínez, Digna Ochoa, Marisela Escobedo... y tristemente la(o)s que faltan).

No pretendo dar ninguna solución, creo que estamos en un clima muy fuerte de incertidumbre en el que nos queremos hacer oír de la manera más segura. No creo que los que se mofan de las protestas estén muy de acuerdo con que hace dos días hayan matado a 20 personas. Tampoco creo que esos mismos (ojo: ni los que protestan) SÍ tengan los huevos para salir a la calle y agitar las rejas de Gobernación, o de meterse a Los Pinos y ponerle un cuchillo en el cuello al presidente para que renuncie (para empezar porque no llegaría ni a la casa del perro y porque el sustituto sería alguien más nefasto).
Bueh.

Juro el siguiente post será una explosión de alegría o algo que se le parezca.

miércoles, 5 de enero de 2011

¡Primer día de escuela!

Entrar a un trabajo nuevo es como el primer día de escuela. La sensación de desorientación y confusión pegan feo. A pesar de que yo nunca llegué a un nuevo salón donde todo mundo se conocía y tenían sus grupitos (porque cuando cambié de un nivel a otro, todos llegaban igual de pendejillos que yo) si me he cambiado muchas veces de trabajo y a pesar de todas las ganas y energía que me acompañan, también me siento un poco triste porque tengo el sentimiento permamente de ser la nueva, de la que nadie se acuerda cómo se llama y no invitan a comer porque aún no saben si es psicópata, chismoso (a) en potencia o tetazo disfrazado de cul.

Cuando entré a mi trabajo anterior no tuve tanto problema porque ya conocía a dos personas, pero aún así, hacerme de amigos resultó complicadísimo porque mis habilidades sociales en estos casos son limitadas. Siento que si me quiero pegar a la plática o a comer, me verán con un letrero gigante que dice "lapa"; entonces me siento en mi lugar, saco mis cajitas de comida y como rápido cuando no hay nadie en la oficina. Claro, tengo otras técnicas para agradar como tener la cajita de los dulces abierta al público en general, ofrezco cigarros, los pañuelos desechables o tengo botiquín de hipocondriaco disponible (gracias a mi condición de hipocondriaca recién aceptada); sonrio mucho, todo lo pido por favor y digo gracias (diablos, la amabilidad no debería ser un plus, pero desgraciadamente lo es).

Todo esto viene al caso porque tengo un nuevo trabajo en el que me siento muy contenta porque por fin, después de pasar por el caos de vivir en la paranoia y la psicosis de mi antiguo empleo, ahora puedo dedicarme a lo que en realidad me gusta y al parecer, no hay problema porque le diga a las demás personas que hago. No tengo que cuidarme de los "insider" ni tengo que vestirme con ropa que no me gusta.

Soy bien feliz pero la condición de "nueva" es la que me pone triste y me deprime de 2pm a 3pm.

Bueh, seguiremos informando...




Por cierto, ya hay comentarios otra vez por si gustan. O no

sígueme en @DCodyR4