lunes, 7 de febrero de 2011

Este es un post típicamente triste

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*14 de febrero*
Gracias a la proximidad del 14 de febrero, me acordé (y me dio gracia, debo admitirlo) que hace muchos años un 14 de febrero precisamente, iba camino a mi sagrado templo del saber (la universidad, pues) y vi muchas parejitas terminando. El hecho me llamó la atención y me recordé a mi misma tratando de terminar con un noviecillo que tuve en la prepa esa misma fecha. La cosa es que no soy tan horrible y me abstuve de hacerlo... ese día. Lo terminé como tres días después y siguió un drama que duró los subsecuentes tres meses entre que volvíamos y regresábamos.
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*forever alone* 
La cosa es que hace un par de meses empecé una bonita relación con un chico que yo llamaría cuasi-perfecto. Alguien a quien yo invoqué y es justo como lo pedí: Me gusta, es inteligente, atlético, agradable, me quiere y yo lo quiero. Pero la cosa es que olvidé pedirle al universo que viviera en la misma ciudad. 
La distancia (vive en algún lugar del bonito Edomex) de una u otra forma termina chingando una relación que parece tener bases sólidas. Porque solo hay oportunidad de verse una vez a la semana, porque no hay dinero suficiente para viajar, porque el trabajo lo impide... 
El punto de la perorata anterior, es que las llamadas y los chats (ni modo, no hay de otra) empiezan a tener un sabor frío e inusual, los mensajes cada vez son menos y las visitas cada vez son más cortas y frías con miradas perdidas, como si el otro quisiera estar en otro lugar.
Para mi, como buena periodista-comunicóloga, la solución más viable es hablar, pero vaya, ya sabemos qué es lo que pasa cuando llega la hora de decir "tenemos que hablar". Las opciones, por más optimista que se quiera ser (como es mi caso) y que termine en final feliz lleno de besos y regalos, no se debe descartar que incluya un "creo que deberíamos terminar porque no me parece que seas fanática de la Familia Burrón" o "me parece detestable que tu perro traiga un suéter de vaca". 
O algo. 
Y bueno, la fecha tentativa para esa plática será el próximo lunes. Sí, el 14 de febrero.
             (me pregunto si debería llevar mi regalo preparado. Si no, siempre puedo dárselo a mi mamá) (bueno, no si es una foto con portarretratos hecho por mi, de cuando nos vemos felices y enamorados) 
Bueh
A veces pienso que soy un cliché de mierda, o que el universo confabula en mi contra para hacerme sentir imbécil. Mi psicólogo diría que yo sola me siento imbécil, pero bueno, no estamos hablando de eso.

¡Esperen, hay un final medio feliz!
Pero fuera de eso me siento increíble. El trabajo es la cosa más chingona que me haya pasado en esta vida y estoy escribiendo muchísimo que a final de cuentas, es lo que vine a hacer a esta vida.
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=)
Perdonen si no es muy feliz, es que me está saliendo un grano en la frente.

1 comentario:

serge dijo...

mmm, este post explica muchas cosas.
Realmente el verse una sola vez a la semana no debe de ser una razón para terminar una relación, la única razón para terminar algo, en este caso una relación debería de ser el "ya no somos felices el uno con el otro" sin más. En cuanto a que que no sabes que hacer con el regalo, me suena a que ya estas mentalizada a la idea de terminar. De cualquier manera dale el regalo, lo hiciste pensando en un momento feliz.