miércoles, 8 de junio de 2011

Diario de una viajera neurótica: Fantasma de aeropuerto

Mi día amaneció con un te verde en la mano y los Andes nevados frente a mi. Perdón si son ateos pero lo único que pude decir fue: Dios mío. Me gusta acordarme de Dios cuando miro este tipo de paisaje, es el tipo de cosas que me hacen recordar que (para mí) sí existe y que soy tan pequeña. Entonces le agradezco que me permita contemplar con arrobo semejantes cosas... aunque sea a través de un ventanal.
Llegué a Santiago, (la ciudad de mi amores) con la esperanza de salir unas horas del aeropuerto y resultó que 30 dólares más un desconocido impuesto por ser mexicana, me separaron de ir siquiera a tocar la pared de la casa de Pablo Neruda. Como mi codería, el mal tiempo y las cenizas (ahora explico cuáles) me quitaron la intención, me quedé vagando por el aeropuerto más aburrido del mundo mundial, y refugiándome en el único lugar que me pareció familiar (ironías de la vida): Starbucks.
Sí, esa maldita franquicia snob en la que nos gusta pavonearnos con las laptops a beber ventisdeslactosadoslatteslight, que es ridículamente caro, pero que amamos. 
Pues sí, me refugié a escribir a ver qué pasaba. Y vaya que pasó: ese día en la madrugada un volcán cuyo nombre me parece impronunciable hizo erupción y aventó las cenizas a la Argentina causando que cancelaran todos los vuelos de la mañana. Claro mi vuelo salía en la tarde pero dadas las condiciones era altamente probable que tampoco saliera el mío. Ese estrés hizo que no me aburriera y siguiera contemplando los Andes nevados que me ofrecían como consuelo.
Finalmente mi avión salió en tiempo y hora, (y ahora mismo me entero que tuve suerte bárbara porque ese fue el único vuelo procedente de Chile que aterrizó en Ezeiza, el aeropuerto) así que los únicos high light de mi estancia en Chile, fueron una señora en el sanitario que estaba "haciendo" con la puerta abierta y que un señor se puso medio grave en el avión Santiago-Buenos Aires. Creo que sí se recuperó =)
Los imponentes Andes a través del ventanal

Los chilenos son bien listos, pagas con dólares y te regresan monedas del país

mi escala en estarbucks solo para tener electricidad y wi-fi. La más cara de mi vida


2 comentarios:

JuanP. dijo...

Pues después de todo nadie te quita la experiencia del viaje, son cosas que suelen suceder y que malas o buenas son recuerdos para contar después, en este caso casi inmediato en un blog.

Saludos!

Erik dijo...

Dios mio es la frase más adecuada! Se ve impresionante!

saludos!