martes, 9 de agosto de 2011

Algo más sobre este asunto del duelo

El duelo es uno de los procesos más confusos y dolorosos que existen (según mi percepción, claro). Porque no solo se reduce a perder a una persona, sino a perder algo en general: una pareja, el empleo, una mascota, o hasta un teléfono. Yo había pasado por muchos duelos y dolores en mi vida, como el fallecimiento de mis abuelos o hasta el término de una relación importante, pero creo que nunca había experimentado el dolor y el vacío de la ausencia, en realidad. Uno realmente  fuerte, hondo y desgarrador.
Pero hoy que lo vivo, me siento más funcional que nunca.
Creo que una de las grandes preocupaciones de mi mamá sobre mi, era que no sabía enfrentar los duelos. Múltiples veces tuvo que hablar conmigo sobre los efectos de la depresión y la constante melancolía que padecía cada que terminaba con algún novio, o tenía bajones de autoestima. Se ponía en alerta máxima y me regañaba, hablaba dulce o fuerte conmigo según la circunstancia; al parecer tuvo efecto porque en este momento es lo que me está ayudando a superar esta etapa tan fuerte: su voz, sus palabras y su empeño.
Curiosamente no he podido llorar mucho y no porque me sienta impedida o porque niegue los sentimientos de tristeza, simplemente el llanto no viene a mi. Hace algunos días (que me han parecido eternidades) a alguien de mi familia le preocupaba verme tan serena y controlada (porque ese alguien ha llorado como la zarzamora). A decir verdad a mi también me preocupaba porque cuando me pasan esas cosas, suelo caer en un estado de shock en el que no hay emociones ni tiempo para sentirlas, simplemente caigo en una planicie estúpida y sosa. Pero no.
¿Cómo se puede vivir una pérdida tan fuerte y seguir viviendo con normalidad? La respuesta es: no se puede y sí. Porque todo el tiempo estoy pensando en ella, en cada decisión. Cada vez que quiero llevarla al cine, cuando quiero platicarle que estoy contenta o triste, o simplemente cada tarde que decido si ir a casa o hacer tiempo en la calle porque ella no estará esperándome. Ahí es cuando pienso que no se puede.
Pero cuando ese pensamiento llega a mi mente, la veo preocupada y en alerta. A ella no le gustaría verme deprimida y triste, entonces trato de seguir la programación normal y reír cuando tengo que reír (le gustaba mucho verme reír)
Mi duelo es un tributo a mi madre. Sé que pasará pero mientras...
la extraño tanto.




6 comentarios:

Neurotic Marianita dijo...

En abril murió mi mamá. Bueno, no la biológica, pero sí quien se hizo cargo de mí de todo a todo. He llorado, gritado, maldecido, renegado. Pero igual, la recuerdo, siento sus manos rascandome la espalda como cuando era bebé y lloraba y eso trae paz. Es un hueco que nunca se llenará y aún no estoy segura de cómo se vive con eso.

chemomil dijo...

lamento mucho tu perdida, he visto a varias personas que conozco perder a sus padres y con todo eso no puedo imaginarme ese gran gran dolor, nisiquiera puedo imaginarme cuando me pase a mi pero pues es un proceso de readaptación y comienzo.
Espero estes bien un abrazo

Camélida de la Lluvia dijo...

Fuerzas nena... :)

STELLA dijo...

Diablo, eres fuerte yo lo se. Se que las palabras a veces no llenan tanto como las acciones, asi que desde aca te mando un abrazo.

Melannie dijo...

Hola!!
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Arale dijo...

Ese último fue un gran comentario!! Creo que lo verdaderamente importante no se dice, se siente. Arale =)