sábado, 24 de diciembre de 2011

De cómo odiamos la navidad

En un futuro no pienso celebrar la navidad nunca más.
Hace unos días hasta me emocionaba la idea, pero ya me di cuenta que estas fechas son una mierda y que es mejor no esperar nada. Bien dicen: "bienaventurados los que no esperan nada porque nunca serán defraudados".

Ahora la parte práctica, vengan los números:

Piénselo de esta forma, el 80% de la población no sabe en absoluto por qué se celebra o qué se celebra. Que no se supone que el importante de la celebración es el niño dios? Y entonces por qué los pinches "ateos" sí se ponen a celebrar, dan regalos y se empedan en honor de un tipín al que supuestamente no respetan.
¿No les parece eso una mamada de tamaños exponenciales?
Luego vienen las herencias del capitalismo: los regalos, juguetes, intercambios y demás suerte de consumismo heredado de los gringos que todo lo hacen con sus estúpidas tarjetas de crédito para que en enero no tengan ni la camisa para darle al banco. ¿No han pensado que en realidad la cuesta de enero la hacen todos los que se endeudaron en diciembre para darle regalos a gente que ni al caso?
Yo opino que todos deberíamos pasar las fechas bajo el efecto de los nembutales, hasta que todos podamos volver al trabajo tranquilamente sin tener que soportar horas de tráfico innecesario y abrazos a gente que ni nos gusta abrazar.



Lo siento, amanecí exageradamente pesimista.

3 comentarios:

JuanP. dijo...

Eso mismo es lo que yo me pongo a pensar a veces, y quiero agregar que tampoco deberían de darse días de descanso, la gente debería seguir trabajando, no deberían de darles bonificaciones ni primas ni nada de nada de nada y así menos gastarían. Digo yo.

Saludos!

Mucha de la Torre dijo...

Tu blog me ha parecido genial un beso y te espero

RECOMENZAR dijo...

aqui estoy de nuevo