jueves, 24 de febrero de 2011

Rompimientos varios y esas cosas

Todo empezó con esta canción: The Postal Service: Such Great Heights
Yo estaba muy contenta trabajando y oyendo música cuando sonó esa canción. Inesperadamente una avalancha de recuerdos me vino a la mente y no pude menos que ponerme triste. Por él, y por todos los involucrados en mi vida a los que les he dicho (o me han dicho) adiós (bueno, solo los que me han interesado).
En mi banco de datos, esa canción le pertenece a mi ex-ex. Todavía puedo visualizarlo bailoteando arrítmicamente y yo muerta de la risa viéndolo. Creo que a él ha sido al novio con el que más apego he tenido porque básicamente tuvimos una relación desastrosa, bella y juvenil, de esos amores con los que te estás madreando y al siguiente te estás tragando a besos. En verdad me costó sacarlo de mi vida: porque ese desastre se volvió una relación completamente disfuncional y codependiente y porque ahí ya no había amor sino apego y costumbre.
Él me sacó de su vida y yo insistía en una vida juntos. Cuando yo lo saqué de mi vida, él regresó con ideas descabelladas de una vida juntos, hijos y todo el paquete. Quizá si me lo hubiera dicho un año antes habría aceptado. Pero su generosa oferta llegó demasiado tarde (y demasiado temprano porque hasta la fecha me aterra pensar en un compromiso a taaan largo plazo) y huí. (¿qué más si no?).
Y viene al caso porque escuché Such Great Heights, el recuerdo del rompimiento vino a mi memoria y me puse muy triste porque pensé en la forma en la que me desaparecí  "el karma me está cobrando cuentas". Pero luego recordé la forma en la que él se fue y bueno, sirvió para sentirme un poco mejor.
Bueh ya saben, el consuelo de los pendejos.
Creo que algo que no me gusta de tener novio es pensar en que en algún momento vamos a terminar; y entonces imagino cómo será el momento: "seguro nos sentiremos de la chingada, pasará un poco de tiempo y todo volverá a la normalidad... o algo". No es que no disfrute pero mantengo la posibilidad latente porque en realidad nunca me he visto (realmente) a futuro con ninguno de ellos. Bueno, con uno sí, con el último.
Pero la cosa es que al parecer nuestra relación terminó por falta de participantes. Vaya, la distancia permitió que las cosas se enfriaran hasta llegar al punto de desaparecer un afecto y un apego que estuvieron vivos y que quizá hubieran llegado lejos. Pero no, simplemente se diluyó y ahora siento como si me hubieran quitado una muela con anestesia y mucha paciencia: una vez removida te duele un poquito pero no es un dolor intenso ni duradero.
Así deberían ser todos los rompimientos, creo.

jueves, 17 de febrero de 2011

Cómo olvidarse de una red social sin morir en el intento. O no

Recuerdo (bueno, mis hermanos ochenteros-noventeros me platicaron) la época en la que la gente se conocía en los cafés, las bibliotecas, los cursos para aprender a bucear, los bares y hasta en el camión. La dinámica se presentaba sencilla:
ligador: ¡que calor!, ¿no?
ligadora: sí, es cierto. Ese libro (o cd, depende) está buenísimo.
ligador: Te gustan los Payasónicos? (o lo que sea)
ligadora: claro, no te gusta la canción…
Y ya estaba. Una charla casual que concluía con un teléfono o con una promesa que nunca intentarán cumplir. Pero la bonita interacción persona a persona estaba presente, ¡caray!. Al menos, si no se manifestaba el famoso “click”, ya sabían la razón: tenía mal aliento, era un perdedor insulso, parecía una buena persona y después le salió lo psicótica…
Pero ahora con la globalización, las espantosas redes sociales y el chat, todo cambió. Puedes imaginar que te estás ligando a un(a) supermodelo llamad@ Natasha (o Brad) y en realidad estás pescando a un gordo con miles de granos en la cara, que suelta risitas idiotas cada 20 segundos (y lo digo porque he visto a un vecino hacer eso).
Las redes pueden ser útiles como punto de contacto. Es probable encontrarse con compañeros de la primaria (como a mí me sucedió) o gente que no ves desde hace años y creíste jamás encontrar. Y aunque todo esto puede sonar increíble y bello, páginas como facebook, my space y hi5 son cosa del demonio con desventajas varias.
1-En realidad de útil no tienen nada. Simplemente son un gran GRAN chismógrafo.
Yo me he enterado de cosas que me importan el equivalente a un cacahuate como, si Pancracio tiene una relación sentimental con Romualda, el viaje a Europa de un fulano de la oficina documentado con fotos (¡PELIGROSO!), o si Meritón tiene hambre, o si Diluviana tiene penas de amores.
2-Son el arma  maquiavélica e ideal para un(a) novi@ maniátic@. Por el facebook  se puede vigilar cada movimiento de la víctima (que diga, pareja). O también uno se puede enterar de cosas espeluznantes y terribles que jamás quiso saber, como que la antigua pareja ya tiene media toronja.
3-Puede ser causal de despido. La mejor anécdota que he leído, fue la de una chica en Inglaterra;  la corrieron de su empleo porque escribía frecuentemente en FB que su trabajo era mortalmente aburrido. Sus jefes por alguna razón se enteraron y ¡zaz!, que la mandan a la calle con sus cajitas de huevo Calvario (o su equivalente inglés) .
4-Ya ni decir que son el mejor catálogo para bandas de secuestradores y anexas.
No dudo que tenga sus ventajas como… (en este momento no se me ocurre ninguna).

Me declaro culpable de haber tenido a mi servicio este par de inventos infernales. Al principio le hacía ascos al Hi5, hasta que vi que todo el mundo tenía uno (y ni modo que no me pusiera a la vanguardia, ¿verdá?), y aceptaba las solicitudes de Juan-de-las-Pitas para que fueran mis  amigos. Hasta que un día aparecieron comentarios halagadores de un fulano que yo nunca había visto en mi vida;  decía conocerme de la escuela y al parecer sabía mis movimientos. (Imaginar a Diabla muy preocupada como en escena de “El Guardaespaldas” y el maniático enamorado de Whitney Houston) (¿les gustó mi comentario noventero?)

Hace tiempo me deshice de mi twitter porque me quitaba mucho tiempo y divagaba demasiado cuando en realidad debería trabajar en mi tesis (o en actividades 1.0 como le dicen ahora a la vida real). Claro ahora me ha dado muchos satisfactores que se han visto reflejados en mi vida profesional y personal que no diré cuáles son.
Pero de eso no estabamos hablando.
Aún así no es fácil salir de la red. Una de las tantas veces que intenté darme de baja, se lo platiqué a mi hermana. Con unos cuantos años más y experiencia, se rió de mis buenas intenciones;  dijo que no iba a aguantar ni una semana para reactivarlo.
Puse cara de reto e indignación y le dije:  “eso nunca”.
Tres meses después  recibí un correo de Twitter, dándome la bienvenida… de nuevo.

domingo, 13 de febrero de 2011

Soy esa persona a la que se le olvida el cumpleaños de su blog...

La noticia es que cumplí dos años con mi blog y ni me di cuenta.
El 4 de febrero de 2009 abrí este blog sin grandes expectativas. Acaso tener un foro para soltar improperios y decir peladeces que en mi vida cotidiana me es imposible decir como PUTO, CHINGADAMADRE Y PINCHESPENDEJOS.
Bueno, no exactamente.
Como muchos saben y otros no, este blog fue creado porque en ese lejano tiempo, estaba escribiendo con más enjundia que nunca mi tesis profesional. Si se lo preguntan: 
1) no, no la he terminado.
2) no, no la he dejado.
3) quién sabe cuándo chingaos la retome. Está en stand by.
Pero, no estábamos hablando de eso.

La cosa es que gracias a este blogcito, miles de puertas se me abrieron, conocí muchísimas personas (de algunos, ahora puedo decir que son mis mejores amigos) y sobre todo, he escrito muchísimo. Aunque en últimas fechas, no como yo quisiera. Y este es el verdadero punto del post de hoy.

No puedo culpar al señor novio, pero sí me parece un parteaguas que marcó el momento en el que dejé de escribir constantemente. De hecho, han sido meses aterradores en esta materia, porque lo que antes tomaba como fuente de inspiración (ya saben, la neurosis) de repente cambió y mi ambiente cotidiano se tornó feliz y apasible.
¿Cómo iba a escribir sobre eso? ¿CÓMO? Es como si un día, Polo Polo empezara a contar chistes del nivel de "el pollito resistol se cayó y se pegó" porque teme que sus hijos oigan la sarta de pendejadas que dice. Estoy segura que su público cautivo le pintaría dedo y se iría a escuchar a los de guerra de chistes o alguna otra mamada de TipicoHumorMexicano.

Siento que no puedo escribir: "Hoy fui con mi novio a comer helado, nos tomamos de la mano y nos miramos largamente a los ojos". Primero porque a pesar de que la felicidad ajena da gusto, leerla a diario no está chingón. Segundo, porque hasta a mi me da hueva escribirlo, no quiero pensar lo que a ustedes les daría leerlo. Y tercero porque no y ya.

Esto, quiero decirles, ha sido una larga espiral de autocensura y frustración, porque me siento, abro la página de blogger y no hay nada que quiera escribir. Ya no sobre divagaciones de amores platónicos porque me la hacen de pedo, ya no sobre quejas en el trabajo porque ahora no tengo de qué quejarme, ya no sobre lo que me zurra tal película porque no tengo dinero para ir al cine... Porque la Diabla se fue a dormir y se quedó (digamos que me llamo Xaviera) Xaviera en cuerpo y alma, es decir, una persona común que se destaca un poquito por tener buena ortografía y sintaxis, usar playeras de Hello Kitty, tener el pelo corto de un lado y largo del otro, no saber maquillarse, usar mochila en lugar de bolsa y traer pegados los audífonos a las orejas. Hasta yo me aburro de pensarlo.
Dijo mi psicólogo que tenía que encontrar una forma de reconciliar a Diabla con "Xaviera", pero lo que me jode es que en lo que la encuentro, este blog está olvidado. Tanto que el 4 de febrero cumplió dos años y yo me acordé en el momento que trataba de buscar un post viejito que quería leer.

                                                                   (Siento que este momento se equipara al recuerdo antaño del cumpleaños de mi hermana el 1 de enero. Hubo un año que lo festejamos hasta el 3 y en lugar de pastel, mi papá le compró una rosca, no de reyes, sino de las que son de panqué horrible y venden en la comercial mexicana).
=(
No les prometo nada (como en anteriores ocasiones) porque después de este tiempo, todavía no sé muy bien cómo coinciliar a estas dos personas. Por el momento solo puedo decir: feliz cumpleaños blogcito, perdón por regalarte una rosca de panqué seco y horrible. Quizá el próximo año haya pastel de chocolate.
O algo.

lunes, 7 de febrero de 2011

Este es un post típicamente triste

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*14 de febrero*
Gracias a la proximidad del 14 de febrero, me acordé (y me dio gracia, debo admitirlo) que hace muchos años un 14 de febrero precisamente, iba camino a mi sagrado templo del saber (la universidad, pues) y vi muchas parejitas terminando. El hecho me llamó la atención y me recordé a mi misma tratando de terminar con un noviecillo que tuve en la prepa esa misma fecha. La cosa es que no soy tan horrible y me abstuve de hacerlo... ese día. Lo terminé como tres días después y siguió un drama que duró los subsecuentes tres meses entre que volvíamos y regresábamos.
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*forever alone* 
La cosa es que hace un par de meses empecé una bonita relación con un chico que yo llamaría cuasi-perfecto. Alguien a quien yo invoqué y es justo como lo pedí: Me gusta, es inteligente, atlético, agradable, me quiere y yo lo quiero. Pero la cosa es que olvidé pedirle al universo que viviera en la misma ciudad. 
La distancia (vive en algún lugar del bonito Edomex) de una u otra forma termina chingando una relación que parece tener bases sólidas. Porque solo hay oportunidad de verse una vez a la semana, porque no hay dinero suficiente para viajar, porque el trabajo lo impide... 
El punto de la perorata anterior, es que las llamadas y los chats (ni modo, no hay de otra) empiezan a tener un sabor frío e inusual, los mensajes cada vez son menos y las visitas cada vez son más cortas y frías con miradas perdidas, como si el otro quisiera estar en otro lugar.
Para mi, como buena periodista-comunicóloga, la solución más viable es hablar, pero vaya, ya sabemos qué es lo que pasa cuando llega la hora de decir "tenemos que hablar". Las opciones, por más optimista que se quiera ser (como es mi caso) y que termine en final feliz lleno de besos y regalos, no se debe descartar que incluya un "creo que deberíamos terminar porque no me parece que seas fanática de la Familia Burrón" o "me parece detestable que tu perro traiga un suéter de vaca". 
O algo. 
Y bueno, la fecha tentativa para esa plática será el próximo lunes. Sí, el 14 de febrero.
             (me pregunto si debería llevar mi regalo preparado. Si no, siempre puedo dárselo a mi mamá) (bueno, no si es una foto con portarretratos hecho por mi, de cuando nos vemos felices y enamorados) 
Bueh
A veces pienso que soy un cliché de mierda, o que el universo confabula en mi contra para hacerme sentir imbécil. Mi psicólogo diría que yo sola me siento imbécil, pero bueno, no estamos hablando de eso.

¡Esperen, hay un final medio feliz!
Pero fuera de eso me siento increíble. El trabajo es la cosa más chingona que me haya pasado en esta vida y estoy escribiendo muchísimo que a final de cuentas, es lo que vine a hacer a esta vida.
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=)
Perdonen si no es muy feliz, es que me está saliendo un grano en la frente.