miércoles, 1 de febrero de 2012

Gracias a Hugo García Michel

Cuando era una joven e ingenua adolescente que creía que el centro del mundo era la Prepa 9 de la UNAM, empecé a comprar una publicación que hoy por hoy, se mantiene entre las leyendas del circuito musical rockero. No taaan mítica como Piedra Rodante (la de los 70, obvio) pero que dejó huella en nuestros corazones. Si conoce el nombre del individuo del título, sabrán a qué me revista me refiero. Si no, pues les informo que el nombrado, fue el director editorial de la única e inigualable detractora del rockcito nacional: La Mosca.


Como mi papá siempre ha dicho que los estudiantes deben ser pobres, entonces pasaba todo el mes ahorrando los pocos pesos que me quedaban entre el metro que en ese entonces todavía costaba 1.50 para adquirir mes a mes La mosquita (que costaba 18 pesitos en ese loco año de 2002).
Pero no fue que la descubriera yo sola. Fue una de esas afortunadas casualidades en las que mi querido Adrián me pidió que lo acompañara al puesto de revistas y ahí fue donde la conocí. La primer edición que tengo, tiene en la portada a Tool, pero sin duda, mi favorita es la de The Cure. (que nuevamente, Adrián donó ya que sabía mi obsesión con Robert Smith).

Para no hacer el cuento largo, en esa publicación descubrí tantas cosas, que sin que haya cabida para la coba, puedo decir que efectivamente rockeó mi universo. Ahí descubrí columnistas tan queridos como Fedro Carlos Guillén (que Jorge Ibargüengoitia y él, definieron mi estilo de escritura), Patricia Peñaloza, a la que casi sentía como una hermana luego de leer todas esas desventuras amorosas, Rafael Tonatiuh, Adriana Pérez Enciso, José Agustín y su "Cocina del alma", Eusebio Ruvalcaba y el "hilito de sangre" y bueno, un sinfín de escritores que me permitieron crear una visión más amplia del oficio.

Por otro lado, creo que ese fue un parteaguas para mi sentido musical. Ni siquiera enumeraré las bandas que conocí, pero digamos que con esa revista me enamoré del jazz gracias a Rosa Olivia Hellion Tovar y por eso adquirí CD´s de John Lee Hocker, Ella Fitzgerald, Bessie Smith, Nina Simone y por supuesto, mi favorita Billie Holiday (day Lady Day).
Lamentablemente esa increíble revista dejó de ver la luz. Yo ya no la compraba cuando desapareció, pero tengo una colección de dos años guardada celosamente en mis aposentos, incluidos los especiales de The Cure y Jimmy Hendrix.

Tardé mucho tiempo en comprar otra revista de música. Hasta hace poco empecé una colección de Rolling Stone (para horror del señor García Michel, ya que en La Mosca siempre mandaban (poco) sutiles mensajes de odio a RS y a Switch) Ni modo, para que dejan de existir.

Por eso, hoy me gustaría darle las gracias a Hugo, por hacer feliz ese periodo de mi adolescencia, con sus respuestas como mamá mosca en la sección de cartas, su crítica agudísima al rock mexicano (que yo en ese entonces, creía el mejor del mundo), las bromas sobre Caifanes y su manager. En fin, por dirigir la revista que  más me ha marcado la existencia.
Por eso, aplausos de pie.

PD!!!: Este blog a evolucionado hasta niveles terroríficos y ya tiene fan page en facebook. Hasta que tenga 25 admiradores (que diga, fans) puede tener una dirección de facebook decente. Pero mientras visítenos acá
https://www.facebook.com/pages/Cr%C3%B3nicas-de-una-periodista-neur%C3%B3tica/235037303244310 

Y ya.
Sean felices (pero nunca anoréxicos)
Mi amor Robert Smith. Esta revista fue generosamente donada por Adrián, alias Greñas
La primer mosquita que compré

3 comentarios:

Orizschna dijo...

Encontré tu post justo releyendo el mío sobre la mosca. Gracias x dibujarme una sonrisa.

Anónimo dijo...

Será Perez o Diaz ?

José Luis cedeño dijo...

Felicidades por la crónica. En este momento estoy escuchando un Cd de los Creedence, específicamente la canción Green River y, recordé las publicaciones de Hugo García Michel. Enhorabuena a todos aquellos que comparten el gusto musical y el gusto por La Mosca en la Pared.