miércoles, 8 de febrero de 2012

Semana del amor presenta: Queremos un amor bonito

Según Erich Fromm en su más famoso libro "El arte de amar", menciona que un individuo debe estar emparejado, porque aprender a amar, lo libera de la prisión de la soledad.
La cuestión es que hoy en día, el índice de solteros ha aumentado considerablemente gracias a relaciones socialmente aceptadas como el "free" (dícese de un intercambio social y sexual que se tiene con otra persona sin que existan "ataduras" emocionales), y su variante que gentilemente en los dosmiles, Sex and the City donó a la cultura popular: el fuck buddy (muy parecido al free, pero sin el intercambio social). Pero, ¿qué fue lo que pasó?
¿El noviazgo se volvió un intercambio sobrevalorado? ¿nos volvimos mucho más temerosos al rechazo? ¿la era de las comunicaciones cibernéticas ocasionó que el sexo se volviera mucho más sencillo de conseguir? O solo nos volvimos hedonistas y buscamos la satisfacción inmediata de las necesidades?
Si es así, entonces, ¿por qué hay hordas de solteros que están inscritos en redes para conocer personas, las revistas publican miles de consejos para encontrar el amor... ad infinitum?
Yo tengo una teoría.
En realidad queremos, deseamos, morimos por tener una relación. Pero el cinismo actual y la liberación no nos deja aceptarlo. O los prejuicios, la sensación de pérdida de la libertad, el sentimiento de sometimiento social por parte de la pareja, un corazón roto y otras 400 mil razones que no nos permiten aceptarlo y eso, nos carcome.
Ya acéptenlo por favor y dejen de hacerse puñetas mentales.
Analicen: ¿De verdad van a perder libertad? Es decir, ¿las 90 top models que antes los asediaban ya no lo harán? George Clooney y Brad Pitt y Robert Downey Jr ya no querrán salir contigo por la pura desilusión? En serio, en serio no naciste para amar ni nadie nació para ti y te bloquearás la posibilidad de salir (en serio) con alguien solo porque Teresita Robles de 2do B (o el tal Antonio del kinder) te rompió el corazón? Pues ya supérenlo, ¿no?
Así que tengo dos palabras para ustedes: NO MAMEN.

Es decir, si bien es cierto que hay gente que puede vivir perfectamente sin tener pareja, la cuestión es tener o no tener pareja por convicción de vida y no por miedo a estar acompañados (o solos en todo caso).
Creo que es hora de sacudirse el polvo y las telarañas mentales. Así como hemos rechazado también nos exponemos al rechazo, pero ¿que no se trata de eso la vida?