martes, 24 de julio de 2012

Consejos amorosos y otras ridículas historias

Hace algunos (muchos) años, en el primer día de cuarto de preparatoria, casi me atropellan una calle antes de llegar (es decir, de llegar a la primera clase de mi primer día, ¿notan el momento histórico?). Y estuvo a punto de ocurrir porque me distraje. Y la distracción se debió a que quedé hipnotizada porque estaba viendo a un vato.
Así las cosas.
Y por azares del destino llegó el gran momento en el que me lo presentaron, pero lo único que atinaba a hacer cuando me lo encontraba, era alzar una ceja y sonreírle a medias. O soltar frases sarcásticas que me hacían ver como una sociópata. Pero por dentro moría de amor. (Tiempo después supe que era un porro vagales que se la pasaba chupando en el estacionamiento, por si lo preguntaban).
Y esa es la historia de mi vida en términos amorosos. Bueh.

Hace unos días le platicaba a Syl y a Alets de un boy of the next door (o the next chair) que me gustaba mogollón. Pero como la historia se repite ad infinitum, como con el de la preparatoria, en los dos meses que 'conocida agencia de publicidad de la condesa' me albergó en sus oficinas no pude mantener una conversación completa con él, cuando lo veía le alzaba la ceja, sonreía a medias (como sociópata). La cuestión es que me fui de ahí y nunca pude siquiera sonreírle bien porque la ardilla de mi cabeza se hiperventilaba cada vez que llegaba a hablar con mis compañeras de al lado.
Ahora que lo pienso, tal vez sea sociópata de clóset, no lo sé.

Regresando a la plática con Syl y Alets, (cuyo consejo, 'sé fría y distante' ha sido el peor tip de ligue que me hayan dado en la vida) llegamos a la conclusión de que si no me sacudo la tímidez latente, no llegaré a ningún lado de esta vida. Más tarde, ese día conocí y fui a beberme la cerveza de la casa de Álvaro López de los Bunkers, rockstar por el que babeo y con el que SÍ PUDE mantener una conversación normal y fluída a pesar de todo. Llegué el lunes muy segura de mi misma porque había podido platicar con un rockstar y lo primero que pasó cuando vi al boy of the next chair fue sonreír a medias. Chale.
Soy un asco, nunca me pidan consejos de amor.

La cosa es que ya nunca más veré al tipo en cuestión porque me cambié de trabajo a las lejanas tierras polanqueñas.
snif....
El pro tip de mi cuñado fue: "dile que te gusta", mientras el protip de mi hermana fue: "no digas nada, es muy directo, tú compórtate normal" (¿fría, distante y sociópata? Claro, eso será súper útil). Pero decidí obedecer a los designios de mi corazón: "Escríbelo en tu blog".
Okay, no :(
Quizá él no lo lea nunca, pero ¡qué demonios! Cerraré ese chiqui-capítulo de mi vida y seguiré adelante como siempre. De todas aprendí algo muy valioso: si quiero un consejo amoroso de calidad, no debo pedírselo a mi hermana, a mi cuñado ni a Alex.
Y ya.

Hagan favor de ser felices.

4 comentarios:

Excelentísima Camélida dijo...

jajajaja! inevitablemente se me viene a la cabeza la canción de La Sirenita: shalalalala qué pasó... y baaduuuumm tsss!!! el amor llega sin previo aviso, pero llega. a veces fuerte, a veces no tanto, a veces sexy a veces neutro. Llega querida Diablo.

Juan P dijo...

A mi por menso y por callado se me fue alguien y fue muy triste, si de por si sabes que soy una persona muy reservada pues aún más cuando alguien me gusta, igual no alzaba, porque no tengo ese don pero igual medio sonreía (sonreír tampoco es mi fuerte). En fin, no voy a culpar totalmente a mis problemas de comunicación pero si voy a decir algo, a veces uno tiene que correr el riesgo porque luego resulta demasiado tarde y habrás perdido oportunidad.

Saludos!

Juan P dijo...

Acabo de caer en cuenta de que me faltó un 'la ceja' por ahí, si descubres donde te ganas un premio.

Serguei dijo...

Estoy tratando de hacer memoria sobre quién pudo haber sido el "boy of the next chair", nomás por chisme :P

Abrazos y buena vibra. Espero que Polanco te esté tratando muy bien.