martes, 24 de enero de 2012

En busca de la felicidad

Nota: este post no tiene nada que ver con la película. Ni la vi.

Este es mi primer día como desempleada (o como diría mi amigo Alex, como nini ilustrada).

Dejar un empleo nunca es fácil, así sea que lo odiemos, mentemos madres todos los días y queramos pintarle dedo a nuestros jefes.Somos animales de costumbres y romper la rutina siempre implica un duelo. Porque perdemos seguridad económica, nos enfrentamos a nuevas situaciones (y bueno, ni decir de la angustia para los que pagan renta, hijos, mantenimiento y esas cosas).

Hey, no se espanten, es solo un panorama.
La cosa es que hoy es mi primer día de desempleo y creo que me siento entusiasta. Vaya, no es que me haya comido un libro de autoayuda como muchos hacen, pero mientras recogía todo lo que no he recogido mi cuarto,  llegó a mí un pensamiento: "Todo en pos de la felicidad".

Porque por eso deberíamos hacer estas cosas, ¿no? Buscamos todo el tiempo formas de conseguir la felicidad: pareja, un trabajo y por ende, estabilidad económica, salud, una mascota, es decir, cosas que nos hagan sentir importantes... 
Pero ¿qué tenemos en realidad? (en general, no en caso específico) Una pareja con la que creas lazos imaginarios porque desde el inicio dejó claro que no te amaría, un trabajo apestoso que ni siquiera te ayuda a crear estabilidad económica, un gato que se mea en tu cama... (ok, en el peor de los casos).

Vaya, mi situación en el aspecto laboral es diferente, el trabajo me gustaba, no así a la nueva gente que tenía que reportar. En todo caso, envidiar (o sea, en buena onda, wee) el hermoso trabajo de mi hermana y voltear a ver el mío (al que últimamente llamaba "trabajo de popó") significaba, (aunque me diera trabajo aceptarlo) que ya no era algo que me hiciera feliz. 
(Esperen. ¿Será que en algún momento somos felices realmente?)

Si yo también estoy en busca de la felicidad, ¿por qué seguía en un lugar que no me hacía feliz? Claro, hubo un tiempo en el que me hizo muy ídem, pero ¿qué pasa cuando ya no sucede? Tengo la respuesta: las decisiones que no podemos tomar por miedo, el destino las toma por ti.

Creo que lo peor es quedarse por costumbre, porque es seguro o qué sé yo. Últimamente me he desprendido de situaciones en las que yo creía que había encontrado algún sentimiento de estabilidad y por ende, que creía que me daban felicidad. Darme cuenta de que la "estabilidad" era meramente imaginaria fue terrible. Pero también alentador. Puede ser el inicio de una nueva aventura de conocimiento personal, parafraseando a Henry Miller.

En resumen: Acabo de dejar mi trabajo, en diciembre a mi seudo pareja-amiguillo o algo, no sé que será de mí en el futuro, casi se puede decir que vivo sola... Y estoy completamente emocionada.
No sé si en algún momento somos felices, pero creo profundamente, que vale la pena investigar. Quién sabe, quizá el proceso nos haga más felices que el objetivo final.